Ahora somos siete mil millones

Este mes, según previsiones de la ONU, nacerá el ser humano número 7 mil millones. ¿Cuáles son las consecuencias y los retos?

Antes de que los niños salgan con sus disfraces a celebrar el día de las brujas el próximo 31 de octubre, en algún rincón del planeta, entre los indios Nukak del Amazonas o entre Los Bereberes de África, quizás en un hospital de Manhattan o en una Clínica de Moscú, nacerá el habitante número 7.000 millones.

Nunca antes el planeta había albergado tantos seres humanos juntos. Acostumbrados durante décadas a pensar que la superpoblación era un problema lejano que incumbía principalmente a los chinos, en un mundo globalizado encaramos un desafío colectivo del que nadie puede desligarse.

¿Podremos provocar una nueva revolución agrícola para alimentar tantas bocas? ¿Cómo prevenir el resurgimiento de enfermedades o la irrupción de nueva epidemias? ¿Qué estilos de vida son los más apropiados para sobrellevar y no agravar la limitación de recursos? ¿Cómo diseñar las ciudades para soportar tal bomba demográfica? Son apenas algunas pocas preguntas que saltan a la mente.

“Sólo sabemos una cosa con certeza: esa persona llegará a un mundo inmerso en un cambio vasto e impredecible en el terreno ambiental, económico, geopolítico, tecnológico y demográfico”, afirmaba este mes el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Con la visita al municipio de Colombia con el crecimiento demográfico más acelerado (Sopó, Cundinamarca), una visión gráfica de los principales problemas que plantea esta superpoblación, la advertencia que ha hecho el gurú del cambio climático sobre una posible crisis alimentaria y las opiniones de expertos de distintas áreas, El Espectador participa con sus lectores la entrada en una nueva era de la historia universal.

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