'Atender a los niños no es rentable'

En los últimos tres años cinco clínicas y hospitales han cerrado su unidad de pediatría argumentando falta de recursos. Crisis en el sector.

El anuncio que hizo la Clínica Palermo de Bogotá de que cerrará su unidad de pediatría a partir de octubre, puso en evidencia una crisis que se venía cocinando desde años atrás: el cierre sistemático de servicios de pediatría en clínicas y hospitales privados porque —en palabras de Clemencia Mayorga, directora de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Pediatría, Seccional Bogotá— es un negocio “no rentable” para los prestadores.

“Este es un tema de rentabilidad. Las clínicas y hospitales consideran que no es un buen negocio tener camas abiertas para pediatría porque el tipo de enfermedades que sufren habitualmente los niños no requieren tratamientos de alto costo”, dice Mayorga y hace un listado de las instituciones bogotanas que han acabado con sus unidades pediátricas en los últimos tres años: la Clínica de Occidente, la Clínica Policarpa, Epsiclínicas, la Clínica Partenón y ahora la Clínica Palermo. “¿Esto qué quiere decir? Que no es una situación aislada sino una crisis que se está acumulando. Entonces ¿qué vamos a hacer? ¿Dónde se van a atender los niños si este no es un buen negocio? ¿Qué papel tienen los entes reguladores y el Estado para impedir el cierre de camas?”.

Con Clemencia Mayorga está el gerente de la Cooperativa de Palermo, Orlando Gómez Corredor, quien en menos de un mes perderá su empleo junto a otros 21 especialistas en pediatría que trabajaban en la clínica desde hace doce años. Asegura que parte del problema se debe también a la subvaloración de su profesión: “La pediatría se está convirtiendo en una profesión para pacientes de primer y segundo nivel. El fondo de todo esto es el sistema de contratación, el sistema de salud, las tarifas a las que se ven obligadas a pactar las instituciones”.

Mayorga enfatiza que la salud se ha convertido en “un negocio” en el que reina “la ley de la oferta y la demanda”, y en ese escenario los servicios de pediatría se están traduciendo en pérdidas para las clínicas y hospitales. “Aquí es cuando tienen que entrar a mediar los entes reguladores para imponer unas condiciones económicas que hagan que el servicio sea viable. Porque el problema es tarifario. Las EPS no reconocen el valor del costo real del servicio de pediatría prestado por clínicas y hospitales, entonces éstos terminan subsidiando esos servicios a pérdida”.