Cartagena, libre de analfabetismo

El jueves la Unesco, la Unicef y el Ministerio de Educación reconocerán oficialmente los programas educativos implementados en la Heroica.

Hace tres años, 33.800 cartageneros mayores de 15 años no hubieran podido leer esta nota. Hoy, gracias al esfuerzo de ochocientos docentes de 67 instituciones educativas, bajo la coordinación de la Secretaría de Educación de Cartagena y la Fundación Transformemos, esos miles de jóvenes y adultos —aproximadamente un tercio de la población de Chía, Cundinamarca— no sólo aprendieron a leer y escribir, sino que muchos continuaron estudios formales y, los de mayor edad, gracias al esfuerzo desplegado desde la Alcaldía, han sido vinculados laboralmente.


A otros tantos les cambió la vida tan radicalmente que no sólo comenzaron a conocer la real dimensión del mundo a través de la lectura, sino que tuvieron la oportunidad de viajar a Europa, un sueño que se les cumple a muy pocos colombianos.


Hasta hace dos años, Ana Tulia Gómez, quien ganara en varias ocasiones el Festival del Frito gracias a su innato talento culinario, no sabía leer ni escribir. De hecho, preparaba las mejores carimañolas de Cartagena “pero no sabía anotar los ingredientes con los que se hacen”. La experta cocinera participó en el programa de alfabetización, y con unos compañeros de estudios escribió, de su propio puño y letra, el libro de recetas Cocina cartagenera de veddá veddá, que fue lanzado en la afamada feria gastronómica Gourmand, en París.


“En Colombia hay diez millones de ciudadanos que desertaron del sistema escolar y a los cuales el Estado tiene que brindarles educación. Eso fue lo que logró Cartagena; se trata de un hito: en tres años logró vincular al sistema educativo casi 34 mil personas, y a muchos los tiene ya terminando bachillerato, lo cual es una proeza que envidiaría cualquier país del mundo”, señaló el director general de Transformemos, Rodolfo Ardila Cuesta.


El éxito del proceso estuvo en el trabajo realizado puerta a puerta, sobre todo con miembros de la tercera edad, como Ana Tulia o Bleys del Socorro Rosso, otra de las nuevas letradas de Cartagena, a quienes hubo que convencer de las bondades de la lectura y la escritura antes de censarlas y vincularlas al sistema.


El modelo permitió que Cartagena se convirtiera en la primera ciudad colombiana en alcanzar la meta del milenio de reducir el analfabetismo a menos del uno por ciento. Para Atilio Pizano, de la Oficina Regional de Educación de la Unesco, alfabetizar a casi toda la población colombiana sería la revolución más importante que se dé en el país, y ello pudo lograrlo Cartagena —por lo cual es ejemplo en Latinoamérica— en un tiempo menor que el previsto.


El 22 de septiembre, con la ministra de Educación, María Fernanda Campo, la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo Flórez, y representantes de 30 países de América Latina y el Caribe como testigos de honor, se declarará oficialmente a Cartagena como primera ciudad colombiana libre de analfabetismo.

 

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