Colombia aún puede dar un giro: Mathis Wackernagel

El concepto de huella ecológica se ha convertido en un indicador clave de sostenibilidad para medir el impacto de nuestra forma de producción y consumo de los recursos naturales.

Mathis Wackernagel  /Alisos
Mathis Wackernagel /Alisos

Su creador, Mathis Wackernagel, invitado al Congreso Internacional del Medio Ambiente organizado por el Ceid, habló con El Espectador sobre las consecuencias de la locomotora minera en Colombia y sobre el estado actual del planeta.

¿Cómo comprender el concepto de huella ecológica?

Si escuchamos lo que advierte Naciones Unidas, en 2030 estaríamos consumiendo en promedio lo equivalente a dos planetas, y para 2050 serán tres. No es posible que sigamos viviendo como si nada. Mientras que cada humano debería utilizar 1,8 hectáreas de tierra en recursos para abastecerse, hoy utiliza 2,7.

¿Cuál es el primer paso?

Hay dos maneras de afrontar esta situación: o cuidamos el planeta, porque aún quedan muchas generaciones que necesitan tierra y alimentos, y diseñamos la manera de consumir lo necesario, o tendremos que reaccionar al desastre. La situación es crítica; necesita acciones urgentes.

¿Qué tipo de acciones?

Hay países que están implementando iniciativas, pero ninguno ha podido revertir la realidad. Ecuador, por ejemplo, decidió incluir en sus políticas salir del déficit ecológico y Alemania decidió transformar sus principales fuentes de energía fósiles en renovables; pero, por otro lado, Emiratos Árabes continúa con un alto consumo de recursos sabiendo que van a agotarse. Colombia, siendo una gran reserva ecológica, comienza a ser explotada drásticamente. La tendencia es: si nadie hace, yo tampoco, y de eso vamos a arrepentirnos.

¿Cuáles son las diferencias entre el consumo de recursos de un habitante de Emiratos Árabes y un colombiano?

Países como Dubái tienen condiciones difíciles: hace mucho calor y no tienen la biocapacidad para abastecerse de agua, gasta mucha energía en los procesos de desalinización, la escasez de alimentos hace que importe muchos productos congelados, tiene construcciones que necesita climatizar y son energéticamente poco efectivas. Esto no se vive en Colombia donde, además de un clima favorable, hay un estilo de vida más austero.

Pero en un momento en que Colombia le apuesta a la locomotora minera, el panorama para el ambiente parece no ser positivo...

Colombia está en un momento en el que puede tomar decisiones para prevenir daños. Se dice que la economía va bien por el auge de la explotación de recursos que traen dinero rápido y empleo. Pero éstos se agotan y la economía se debilita. Lo bueno es que el país puede decidir si le da un giro a esas políticas.

¿Qué puede hacer la gente frente a este progresivo desabastecimiento?

Hay que entender el principio básico de la contabilidad: no gastar más de lo que ganamos. Cuando compramos una casa podemos decidir que tenga un bajo consumo de energía y actuar sobre el ahorro. Hay que reforzar las estrategias de planificación para controlar el crecimiento poblacional. Las personas y los gobiernos deben entender que los recursos son finitos y que cada vez hay más humanos.

 

últimas noticias

Papitas nativas con hogao y queso paipa

Tesoros cantábricos

Cinco planes imperdibles en Guatapé