Controversia por estudio sobre atún contaminado

El organismo de control descalifica como empírico el trabajo de un investigador de la U. Nacional, quien defiende su rigor científico. El instituto de vigilancia no respondió al pedido de El Espectador para conocer sus informes sobre la concentración del tóxico en el alimento.

El mercurio, que en gran medida proviene de la minería, termina contaminando peces, como el atún, que luego es consumido por los humanos.  / Archivo y 123rf
El mercurio, que en gran medida proviene de la minería, termina contaminando peces, como el atún, que luego es consumido por los humanos. / Archivo y 123rf

La respuesta del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) a la publicación de los hallazgos, por parte de toxicólogos de las universidades Nacional y de Cartagena, de altos niveles de mercurio en el atún que se enlata y se comercializa en Colombia, fue inmediata: “Se informa que no existe riesgo para la salud por el consumo de atún enlatado en Colombia. Se garantiza la seguridad sanitaria de los productos (...) Las observaciones, conclusiones, análisis de laboratorio y recomendaciones formuladas (por el investigador) son de entera responsabilidad del estudiante y no se relacionan con las actividades de nuestra competencia”.

Pero a lo que no se refirió el Instituto es a que en 2011 el candidato a magíster en Toxicología Juan Manuel Sánchez trasladó de Cartagena al laboratorio de análisis fisicoquímico del Invima, en Bogotá, las muestras de atún que eligió para examinar, que fue allí donde se procesaron manualmente utilizando un mortero de porcelana y se colocaron en bolsas plásticas resellables, conservándolas en refrigeración para su posterior análisis.

“Nunca he dicho que mi investigación es concluyente. Fue un estudio piloto que realicé sin ninguna intención de afectar marcas o mercados y sobre las que resultaron unas conclusiones serias dirigidas al Invima sobre la necesidad de realizar estudios más rigurosos sobre los niveles de mercurio que se concentran en estos enlatados”, dice Juan Manuel Sánchez.

Ese año, el estudiante de maestría, dirigido por el reconocido PhD en Toxicología Jesús Tadeo Olivero Verbel —quien viene advirtiendo hace más de diez años los efectos malignos del mercurio al que se exponen millones de colombianos, por medio de unas 20 publicaciones científicas—, eligió de 12 supermercados de Cartagena 41 latas de atún para estudiar qué tanto mercurio contenían. Todas las latas correspondían a cuatro marcas distintas (tres colombianas y una extranjera) y a lotes diferentes.

¿Qué encontró en el laboratorio? Mediante una metodología conocida como muestreo por conveniencia, el investigador concluyó que dos de las cuatro marcas poseen concentraciones del metal “inaceptables por la legislación colombiana, al estar por encima del doble del límite establecido (1,0 mg/Kg)”, se lee en la tesis.

Sánchez recomendó a las autoridades advertir a las poblaciones vulnerables (niños y mujeres embarazadas) sobre los peligros que pueden correr el ingerir con frecuencia pescado en esas condiciones, ya que en otras investigaciones realizadas en municipios dedicados a la extracción de oro en Bolívar, el profesor Olivero había comprobado que el consumo frecuente de peces contaminados con mercurio (que termina en el agua producto de la minería y los procesos de evaporación y transporte atmosférico) puede generarles a los niños pérdida de la memoria y disminución de su coeficiente intelectual y malformaciones en los fetos de las mujeres embarazadas.

¿Por qué el Invima hizo caso omiso de esta advertencia? El Espectador habló con el director de Alimentos y Bebidas del Instituto, Harry Silva Llinás, quien dijo que el estudio de la U. Nacional “es empírico y no está fundamentado en un diseño estadístico como los que realiza el Invima cada año. Allí se rastrean los metales pesados, tóxicos y pesticidas de la pesca y puedo asegurar que los niveles están dentro de lo permitido. El atún colombiano se exporta a Europa y si hubiera problemas, ellos ya lo habrían reportado. No hay de qué alarmarse”.

“La investigación de Juan Manuel no es la primera que hacemos de este tipo, ni la primera que nos arroja estos resultados. Nuestros estudios poseen todo el rigor científico. La respuesta del Invima es irresponsable”, dijo el doctor Olivero. (vea aquí el texto de los resultados de la investigación)

Este diario pidió conocer los resultados de los informes a los que el director de alimentos del Invima hace referencia, pero no fue posible.

Como parte del especial "Debate sobre el Mercurio" vea también:

El plan contra el mercurio

El monstruo dormido de Segovia

acuevas @elespectador.com

 

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