El balance del Icetex

Las medidas que tomó recientemente el Icetex para aliviar las millonarias deudas de algunos de sus usuarios (principalmente de los 1.050 de la década del 90) han sido fuertemente criticadas por los mismos estudiantes, que no se sienten realmente beneficiados.

Tal y como lo expuso El Espectador en su edición del domingo pasado, hay casos en los que se denuncia que esta estrategia no es clara. Así lo asegura Camila Cortés, quien terminó materias de derecho en la Universidad de los Andes en 2008 y ahora debe $52’000.000 a la institución. Cortés denuncia, además, que la nueva norma incorpora a agencias de cobranzas como intermediarios.

Otros testimonios como el de un estudiante de ingeniería de sistemas de la misma universidad, que prestó un poco más de $38’000.000 y hoy debe casi $50’000.000, y que pidió reserva en su identidad, señalan como denominador común que la institución no da información suficiente sobre cómo opera el convenio.

El Espectador habló con el Icetex sobre estos cuestionamientos. Respecto a los retrasos que ha habido en el paso de algunos créditos a la etapa de amortización y que generan intereses indebidos, Gustavo Palacios, director de cobranza, explicó que se debieron a una migración que tuvieron en la modernización de algunos aplicativos.

Frente a los más de mil casos de deudores que aún quedan de la década del noventa, Marta Lucía Villegas, directora de la institución, dijo que no se puede ignorar el pasado, pero que, las tasas de interés del Icetex en aquella época eran “un regalo” al lado de las otras tasas de la banca, que podían alcanzar hasta el 50% y 60%. “Cuando yo llegué a finales de 2002 se rebajó la tasa al 16% y luego al 12%. Y en los últimos tiempos se bajó al 0%, que es el IPC (Índice de Precios al Consumidor)”, dijo.

Según Villegas, esos planes buscan aliviar la deuda, pero jamás terminarla. “No se puede hacer caso omiso, porque son dineros públicos o dineros de terceros. El capital prestado, los intereses que se generaron en época de estudios y que se convirtieron en capital, no se pueden condonar, desafortunadamente. Hemos dado todas las vueltas del mundo para tratar de que eso sea posible, pero no hemos podido encontrar la forma”, afirmó.

La directora también resaltó los nuevos planes de ayuda para los beneficiarios de los créditos. Uno de ellos es la posibilidad de que el deudor pida períodos de gracia adicionales, en caso de quedarse sin trabajo. Dichos lapsos pueden ser de hasta doce meses. En ese tiempo, la suma adeudada seguirá generando intereses.

Las decisiones tomadas recientemente por el Icetex, son el reflejo de que durante varias décadas las políticas dentro de la institución no fueron tan efectivas. Pero a pesar de los esfuerzos los usuarios siguen reclamando más claridad en las reglas del juego.