El peligro de los bombillos ahorradores

Investigadores de la UIS trabajan en el desarrollo de un prototipo que permita reutilizar el mercurio contenido en las lámparas y evitar que se libere el tóxico vapor.

En junio pasado Colombia cumplió un año de haber prohibido el uso y la comercialización de los bombillos incandescentes tradicionales (de 100 y 150W), que fueron utilizados por familias y empresas durante más de 100 años. Con la llegada de las lámparas fluorescentes (o bombillos ahorradores), la desaparición del mercado de las frágiles bombillas ‘Edison’ era inevitable: mientras éstas iluminaban entre 500 y 2.000 horas, las ahorradoras alcanzan a estar encendidos por más de 8.000, consumiendo una quinta parte de la potencia de las primeras.

Aunque el país lleva haciendo esta transición tecnológica por lo menos diez años, poco se ha hablado sobre los riesgos que puede traer, para la salud y el ambiente, el mal manejo de los residuos de las lámparas fluorescentes, que contienen mercurio en vapor, un metal altamente contaminante.

Las luces son seguras durante su vida útil, pero cuando se rompen o son tratadas como un residuo común (aplastadas, comprimidas y destruidas), o eliminadas de manera inadecuada, liberan el vapor de mercurio al aire, agua y suelo, constituyendo un riesgo para la salud humana y el ambiente.

“Aproximadamente el 80 % del mercurio inhalado se retiene por el organismo. Una vez absorbido, se distribuye con facilidad por todo el cuerpo, hasta el cerebro, afectando directamente el sistema nervioso central. Su inhalación prolongada puede generar mareos, dificultad para respirar y hasta implicaciones mayores”, dice la investigadora y profesora de la Escuela de Química de la Universidad Industrial de Santander (UIS) Elena Stashenko, quien junto al también profesor Jairo René Martínez y un grupo de estudiantes, trabajan en la construcción de un prototipo que permita extraer el mercurio de estas lámparas para reutilizarlo en la construcción de otras bombillas o termómetros.

El poder contaminante de las lámparas inservibles, insisten los investigadores de la UIS, requiere acciones y campañas fuertes y de alto impacto que permitan a los colombianos informarse y crear conciencia sobre el tratamiento que debe dárseles a estos desechos, que es similar al que debe implementarse para la recolección de baterías (pilas) inservibles . “El prototipo que estamos desarrollando funcionaría en la última etapa de reincorporación del mercurio, pero al Gobierno le queda la tarea de poner en marcha un sistema de recolección y acopio similar al que poseen los desechos hospitalarios, la gente debe saber que tiene que tener cuidado”.

Los investigadores pretenden demostrarle al Gobierno Nacional que es posible desarrollar tecnología colombiana con la que se pueda avanzar en la implementación urgente de un modelo integral para la recolección y manejo de estos residuos que, por desconocimiento o malas prácticas, se vienen liberando al ambiente, sin que hasta el momento se puedan medir sus impactos.

Sólo en marzo de este año el Ministerio de Ambiente lanzó una campaña para recolectar bombillos inservibles en más de 100 almacenes de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Aunque este paso es importante, también deberá centrarse la atención en la construcción de infraestructura adecuada para tratar este tipo de desechos.

 

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