El verdadero peso del tiranosaurio

Si el Tiranosaurio rex era ya un masivo y pavoroso dinosaurio, resulta que las reconstrucciones y estimaciones de esos animales realizadas hasta ahora se habían quedado cortas.

Unos investigadores han aplicado tecnologías avanzadas para, a partir de cinco esqueletos de T. rex, calcular qué masa tendrían en vida y han llegado a la conclusión de que eran bastante más macizos de lo que se pensaba. Además, crecían más rápido.

“Sabíamos que Sue (gran esqueleto de dinosaurio en el Museo Field de Historia Natural, en Chicago) era grande, pero un incremento de peso del 30% no nos lo esperábamos”, comenta Peter Makovicky, uno de los científicos que han hecho las reconstrucciones tridimensionales y de alta resolución del cuerpo de estos bípedos carnívoros de enorme cabeza.

Al T. rex Sue se le estimaban nueve toneladas de peso máximo. Pero con los nuevos modelos nueve toneladas es el mínimo estimado para un cuerpo muy escuálido, dice Makovicky, del Museo Field.

Las estimaciones que se habían hecho hasta ahora de la masa de estos enormes dinosaurios se basaban en modelos a escala de los esqueletos o en extrapolaciones a partir de animales vivos notablemente diferentes de los T. rex, explica Makovicky.

Los investigadores han generado diferentes modelos posibles de cada T. rex, basándose en sus esqueletos. Estos modelos abarcan un rango amplio de masa corporal posible: desde animales gravemente desnutridos hasta la obesidad.

Los estudios también proporcionan nuevas pistas sobre su biología y crecimiento. “Nuestra estimación es que los T. rex crecían unos 1.790 kilos por año durante su adolescencia, lo que significa más del doble de lo que se calculaba antes”, dice John R. Hutchinson (Royal Veterinary College), quien dirigió el estudio.

Y este rápido crecimiento hasta alcanzar un tamaño enorme tenía su contrapartida en la agilidad y velocidad de desplazamiento del animal. Los investigadores llegan a la conclusión de que la locomoción de estos bípedos gigantes se ralentizaba a medida que iban creciendo y su torso se iba alargando y haciendo más pesado, mientras que sus patas se iban quedando más cortas y ligeras, de modo que cambiaba su centro de equilibrio.

Los científicos explican que para hacer su trabajo han recurrido a medios poco habituales, como cuatro equipos de rayos X y la colaboración de expertos de la unidad forense de la Policía de Chicago, que aportó un escáner láser.

Temas relacionados

 

últimas noticias