"Es estúpido no pagar por conservar los bosques"

Entrevista con Tony Juniper, asesor del Príncipe de Gales.

Tony Juniper es de esos tipos que en dos o tres frases vuelve sencillos los problemas que uno creía complejos. No es extraño, entonces, que sea el asesor en temas de sostenibilidad del Príncipe de Gales, quien, a través de The Prince’s Rainforests Project, busca frenar la deforestación en las selvas tropicales.

Esta semana Juniper estuvo en Bogotá, invitado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible (CEID), exponiendo su visión sobre el futuro de los bosques. Además de ser el editor principal del suplemento ecológico de National Geographic, es profesor en la U. de Cambridge.

¿Se definiría como optimista o pesimista frente a los problemas ambientales de este siglo?
Soy más optimista. Si no lo somos no será posible encontrar una solución. Lo fácil es ser pesimista.

Muchos de nuestros lectores se molestaron con un titular que decía: “El Amazonas sólo produce el 1% del PIB”. ¿Cómo entender la relación entre economía y medio ambiente?
Creo que uno de los grandes errores durante muchos años ha sido ver los asuntos ambientales separados de los temas económicos. No lo están. Y la razón por la que el ambiente se sigue degradando es porque las políticas de desarrollo no lo consideran en sus cuentas. Debemos descubrir un modelo que lo haga y que sea sostenible. Esto requiere un cambio conceptual en los tomadores de decisiones y el público. Cuando se dice que el Amazonas sólo produce el 1% del PIB es una forma tradicional de medir el desarrollo. Pero resulta que la lluvia que cae en el páramo que a su vez suministra el agua de Bogotá depende de este bosque. Así de simple.

¿Por dónde comenzar esa reestructuración de la economía: a nivel global, nacional o local?
En todos los niveles. He visitado un proyecto en el páramo de Sumapaz que busca garantizar el suministro de agua en Bogotá. Esa es una iniciativa local, pero es exactamente el tipo de pensamiento que debemos promover globalmente. Debemos buscar la forma de incluir estos valores naturales en el comercio global. No lo estamos haciendo, pero se puede lograr si surge el liderazgo adecuado. Tenemos algunas discusiones en las conferencias de cambio climático y de biodiversidad, pero no son el foro ideal porque la economía global depende del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio. En el Reino Unido estamos promoviendo una contabilidad nacional paralela: que se reporte el capital natural a la par con el PIB. Así, cuando el país reporte su crecimiento reportará también emisiones de carbono, el estado de suelos y la biodiversidad. Eso nos daría un panorama distinto del que vemos en los periódicos.

¿De qué manera una iniciativa como la promovida por el Príncipe de Gales se relaciona con Colombia?
A través del Rainforests Project hemos tomado muchas iniciativas para entender qué tipo de soluciones serían las mejores. Así descubrimos que este país tiene un enorme potencial de energía y pasión por hacer las cosas bien. Pero falta mucho a nivel político. Creo que quien decide sobre el futuro de Colombia en este momento haría bien en poner énfasis en este capital natural, agua, carbono, biodiversidad, porque son las cosas que le van a dar forma al desarrollo en el siglo XXI. La minería y el petróleo serán industrias en declive en la medida en que el mundo se vuelva más eficiente.

¿Qué le diría a un presidente que tiene el dilema entre un desarrollo minero y grandes recursos naturales?
Le diría dos cosas: primero, que imponga los más altos estándares empresariales y se asegure de que existe la capacidad institucional para vigilarlos; que imponga un código legal para que las empresas que incumplen tengan que pagar altas multas. La segunda cosa es que las ganancias sean compartidas. Así se pueden obtener beneficios del desarrollo. Si todo el mundo hace lo que quiera, en 30 años el país va a ser igual de pobre y sin recursos naturales.

Mencionó el caso de Guyana, que hizo un acuerdo para recibir financiación de Dinamarca a cambio de conservar sus bosques. ¿Colombia podría lograr algo similar, a pesar de su mayor tamaño?
Creo que podría. Lo que se requiere es que la Presidencia lleve una propuesta a la comunidad internacional. Pero una propuesta de desarrollo de bajo carbono, un compromiso, y la forma en que la comunidad internacional puede ayudar.

¿Por qué dice que pagar por conservar la selva tropical es la mayor ganga del siglo?
Pagar cinco dólares por tonelada de carbono secuestrado en la selva es muy poco si se compara con la cantidad de dinero que le cuesta al Reino Unido reducir sus emisiones a la atmósfera. Es casi 200 veces más caro. Además, el bosque ofrece servicios de agua y biodiversidad. Si se mira bien, proteger los bosques es la ganga del siglo. Es estúpido no pagar por conservar los bosques. Estamos hablando de pagar tres a cinco mil millones de dólares al año. Por salvar los bancos nos gastamos unos 700 mil millones.

Un gran temor en Latinoamérica durante la posguerra fue una posible invasión por razones de seguridad. Ahora muchos temen que los países más ricos compren grandes extensiones de tierra para controlar la producción de alimentos. ¿Es un temor razonable?
Creo que sí. La seguridad económica se ha convertido en un reto global. El impacto del cambio climático, la escasez de agua y la degradación de tierras, así como los biocombustibles, son factores que están creando preocupación. El resultado de esto es que algunos países y sectores privados intentarán tener control de la tierra para estar seguros ante los impactos ambientales. Los coreanos están comprando áreas en Madagascar, los Emiratos Árabes en Paquistán, Arabia Saudita en el norte de África y los chinos en Brasil. No me sorprendería que aquí ocurriera lo mismo.