Expertos en ahorrar agua

Desde hace 10 años, el Banco de Occidente premia las iniciativas empresariales y sociales que protegen el recurso.

Fue una ceremonia emotiva. El Zoológico de Cali fue el escenario apropiado. A un lado de la carpa, donde se reunieron más de 100 personas para conocer los ganadores del Premio Planeta Azul, que desde hace 10 años entrega el Banco de Occidente a quienes dedican esfuerzos a la protección del agua, se podían apreciar un par de decenas de especies acuáticas en un hermoso acuario. No muy lejos de allí, los flamencos dormían sobre una pata en un pequeño lago.

El nuevo ministro de Ambiente, Frank Pearl, tomó la palabra y dio buenas pistas de lo que será su trabajo durante los próximos meses: “Vamos a renunciar a algunas cosas para alcanzar el crecimiento económico, pero a proteger otras que son esenciales”.

Dijo que cuenta con que las grandes empresas mineras tienen la capacidad de ajustarse a los más altos estándares de sostenibilidad. “Hoy es posible hacer minería sin utilizar agua”, apuntó, frente a un auditorio reunido allí para premiar, precisamente, a los colombianos que desde sus organizaciones sociales o desde las pequeñas o grandes empresas trabajan por proteger el recurso hídrico. “Abrir la puerta no es feriar la casa”, dijo el ministro Pearl.

Luego, el jurado anunció los ganadores. Uno a uno pasaron al frente para recibir el galardón. En la categoría general, el primer puesto fue declarado desierto y el segundo se otorgó a la Comunidad Educativa de la Institución Técnico Tunía de Piendamó (Cauca) por el proyecto ecoturístico y educativo Sendagua, que ha recuperado el valor del agua en la comunidad.

El turno entonces fue para Edwin Parraga, gerente de una pequeña empresa bogotana (PMP) que se dedica a producir aceites y grasas. Era el ganador en la categoría de pymes. El pequeño hombre tomó el micrófono y, mirando al ministro, comenzó un discurso que arrancó aplausos y sonrisas entre el público. Pidió firmeza en las decisiones que debe tomar el Gobierno, “porque ningún mineral vale más que el agua”: “Con todo el dinero que nos den por los minerales no podemos comprar semillas para sembrar agua”, dijo, y la gente lo aplaudió. Frase tras frase, se encargó de dejar claro al ministro que la vida no es posible sin agua. Por eso, a pesar de ser el gerente de una pequeña empresa, ha hecho todo lo posible por devolver a la naturaleza lo más limpia posible el agua que toma prestada.

El Centro Nacional de Investigación del Café (Cenicafé), fue el ganador en la categoría empresarial. Desde hace 30 años allí trabajan intensamente para que, desde el cultivo hasta la disposición final del grano, no se pierda innecesariamente una gota de agua. “Lo urgente no deja tiempo para lo importante”, dijo Fernando Gast, director del centro, para insistir en que la protección del medio ambiente no se puede postergar.

 

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