¿Hipnosis o crisis de ansiedad?

El jueves, 40 niños de un colegio en Mocoa pasaron de un espectáculo de hipnosis a un hospital de la ciudad. Expertos no creen que se tratara de algo fuera de lo normal.

Ayer, el servicio de urgencias del Hospital de Mocoa estuvo más convulsionado que de costumbre. A las  9:45 a.m. los médicos, enfermeras y psicólogos de la institución se vieron sorprendidos por la llegada de 40 niños y jóvenes,  alumnos de la Institución de Educación Ciudad Mocoa, todos con un comportamiento alterado.

Algunos se habían desmayado, otros se comportaban con nerviosismo y ansiedad. El personal médico primero los estabilizó, fueron hidratados y luego evaluados por  medicina general, medicina especializada y psicología.

Los jóvenes habían recibido en el colegio la visita de un “hipnotizador” que al realizar su acto nunca pensó que podría desatar una reacción colectiva de esa magnitud. Según la Subgerente científica del hospital, doctora Mónica Guerrero Rendón, la emergencia se vio inducida por una hipnosis, la cual desató neurosis colectiva (crisis de ansiedad). Pocas horas después de lo sucedido los pacientes regresaron a sus hogares, con recomendaciones de tratamiento psicológico.

¿Qué fue lo que realmente sucedió en Mocoa? Para la psiquiatra infantil Pilar Arroyabe, los síntomas descritos entre los jóvenes del Putumayo coinciden más con una crisis de ansiedad colectiva que con una hipnosis.  “Me parece raro lo que sucedió. Quizás ya venían sugestionados ante lo que iba a pasar, estaban emocionados y esto desencadenó ese estado”, afirmó la psiquiatra, quien aclaró valdría la pena investigar si no estuvieron en contacto con alguna sustancia.

Los estados de hipnosis, explica Arroyabe, no son lo que generalmente la gente cree. Más que efervescencia emocional producen momentos de conciencia más tranquilos en los que las personas son sugestionables.
Lilia Lasso, directora encargada de la sede regional del ICBF, asegura que los psicólogos de la institución que acompañaron la atención de los menores creen que se trató de una “histeria colectiva” más que de un caso de hipnosis que no se podía superar.

En un artículo sobre hipnosis publicado en How Stuff Works, un proyecto de divulgación de ciencia que hace parte de la cadena de medios Discovery, los autores afirman que esta práctica poco tiene que ver con esa idea popular ampliamente difundida en que una persona se convierte en una especie de zombi capaz de cumplir cualquier capricho de su hipnotizador. “Nuestra moderna comprensión de la hipnosis contradice esta concepción en varios puntos”, señala el documento refiriéndose a un estado de trance caracterizado por una extrema sugestionabilidad, relajación y alta imaginación. En realidad no es algo similar al sueño. Por el contrario los sujetos están alertas todo el tiempo. Es más comparable a esos instantes del día en los que ‘soñamos despiertos’.

Los mecanismos que explicarían cómo funciona la hipnosis no están del todo claros. “Este rompecabezas es una pequeña pieza de uno mucho más grande: cómo funciona toda la mente”, apuntaron los autores.

El padre de la hipnosis fue Franz Mesmer, un médico australiano quien a finales del siglo XVIII y principios del XIX se convirtió en un personaje de renombre con sus teorías y espectáculos de esta práctica. Él lo llamaba magnetismo animal y defendía la idea de que se trataba de una fuerza que fluía del hipnotizador al hipnotizado. Sus críticos rápidamente desestimaron el trasfondo mágico, aunque dos siglos después ha resultado un poco difícil dar una explicación satisfactoria de este fenómeno

Durante muchos años las técnicas de hipnosis formaron parte de los pensum en las escuelas de psiquiatría, pero recientemente han sido excluidas con el giro que ha dado esta ciencia hacia los aspectos más biológicos de las enfermedades y la comprensión de la mente.

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