La hora del encuentro

Padecieron los peores horrores. Sufrieron la injusticia y la barbarie. Vieron morir a los suyos por cuenta de una guerra ajena y aún así están dispuestos a tender puentes de reconciliación con sus victimarios.

Tres familias del departamento del Meta que perdieron a sus seres queridos por la violencia paramilitar accedieron a reunirse con Jesús Pirabán, alias ‘Pirata’, y Luis Arlex Arango Cárdenas, alias ‘Chatarro’, antiguos jefes paramilitares del b
Tres familias del departamento del Meta que perdieron a sus seres queridos por la violencia paramilitar accedieron a reunirse con Jesús Pirabán, alias ‘Pirata’, y Luis Arlex Arango Cárdenas, alias ‘Chatarro’, antiguos jefes paramilitares del bloque Centauros, desmovilizados desde 2006 y quienes hoy hacen parte del proceso de Justicia y Reparación.

Esa es la historia que pueden narrar trece familias del departamento del Meta que accedieron a reunirse con Manuel de Jesús Pirabán, alias Pirata, y Luis Arlex Arango Cárdenas, alias Chatarro, desmovilizados del bloque Centauros y que hoy hacen parte del proceso de Justicia y Reparación.

Aunque las versiones libres son el mecanismo para que las víctimas escuchen la verdad, para muchas de ellas no ha sido suficiente ver a los postulados a través de una pantalla: algunos quieren ver los ojos de quienes se llevaron a sus hijos, esposos, hermanos... y preguntarles cara a cara por qué. Además, Pirata y Chatarro habían manifestado su intención de pedir perdón personalmente a las víctimas. Esas fueron las razones que tuvo en cuenta el Grupo Memoria Histórica de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz al sacar adelante el proyecto La Hora del Encuentro.

Las víctimas recibieron en sus casas a los victimarios y, como señala José Luis Rodríguez Maldonado, investigador y fotógrafo del proyecto, ese momento se convirtió en el más propicio para expresar el daño que habían sufrido.

Hace más de siete años que entró en funcionamiento la Ley de Justicia y Paz. No obstante, son pocos los resultados, sobre todo en términos de justicia: aunque hay más de 4.000 postulados, existen menos de cinco sentencias en firme.

Sin embargo, proyectos como La Hora del Encuentro, en el que las víctimas pudieron ponerles rostro a sus victimarios, son pasos para reconstruir la memoria en ese gran libro de la violencia armada que carga a cuestas el país. Según Maldonado, “el encuentro pudo sanar heridas que permanecían abiertas y permitió abandonar el círculo de violencia. Las víctimas no anhelan venganza”.

 

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