Inconformes en todas las regiones

A pesar de que el Gobierno retiró el polémico artículo que permitía que clínicas y hospitales formaran especialistas, los médicos siguen rechazando la reforma y piden que se hunda.

El gremio médico marchó ayer en Bogotá desde el Parque Nacional hasta la Plaza de Bolívar. / Fotos: Luis Ángel

Los marchantes volvieron a salir ayer con sus batas blancas para rechazar la reforma a la salud. En Bogotá, médicos, enfermeras y otros profesionales del sector recorrieron la carrera Séptima hasta la Plaza de Bolívar como una manera de responderle al Gobierno que, a pesar de haber retirado el polémico artículo que les abría las puertas a clínicas y hospitales para formar y titular especialistas, el malestar continúa. También hubo marchas en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Ibagué, Manizales y Pereira.

Las movilizaciones sociales —promovidas por movimientos como Por una Salud Digna en Colombia y la Alianza Nacional por un Nuevo Modelo de Salud— son su arma para lograr un objetivo claro: el retiro del proyecto de reforma a la salud que está haciendo trámite en el Congreso y la construcción de un nuevo modelo que se elabore escuchando a los diferentes actores. Tal y como sucedió dos años atrás con el intento de reforma a la educación, que finalmente fue retirado por el Gobierno.

El descontento de los médicos es generalizado. Está en todas las regiones. ¿En qué puntos coincide su malestar? ¿No les gusta ningún punto de la reforma? El Espectador habló con algunos médicos de diferentes regiones.

Luis Felipe Diago, residente de pediatría de la Universidad del Valle, cuenta que los residentes de 20 especialidades y los estudiantes de pregrado de su universidad ya cumplieron una semana en asamblea general “motivados por su inconformismo con la reforma a la salud”. Dice que el objetivo de la asamblea es “que la reforma no pase. La idea es que la echen para atrás y se vuelva a plantear, punto por punto, escuchando a todos los sectores del sistema, a quienes sabemos cómo funciona”.

Dice que el nuevo modelo lo único que hace es cambiarles el nombre a las EPS, pero les dejará el poder de seguir administrando los recursos (“quieren hacernos creer que van a eliminarlas... debería haber un cambio real”) y señala que la propuesta de que sólo una entidad (Salud Mía) maneje el presupuesto les deja el camino libre a los burócratas y a los corruptos.

¿Qué le gusta de la reforma? “Nada —responde—. No se soluciona nada de fondo”.

En el Hospital Federico Lleras de Ibagué, la crisis la están sintiendo los médicos y especialistas a quienes se les deben uno o más salarios. Se siente, también, en la escasez de insumos. Este es el panorama que pinta Luis Gutiérrez, médico anestesiólogo de esa institución. Dice que su desacuerdo con la reforma a la salud comienza por la falta de soluciones que plantea para superar la crisis financiera de los centros de salud.

Gutiérrez insiste en que los problemas financieros que hoy atraviesa la red hospitalaria responden en buena parte a las deudas de las EPS, que durante años han tenido el poder de manejar los recursos. Por esto, señala, el problema se podría perpetuar, ya que en su opinión el nuevo modelo les sigue dejando el poder de administrar ese dinero, así no sea directamente.

Cuando se le pregunta qué le gusta de la reforma, señala enfático que su objetivo “es tumbarla por completo”. ¿Y en qué está de acuerdo? “En el pago a quienes están estudiando especializaciones”.

Rossanna Tous es residente de medicina interna de la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Cuenta que ella misma está liderando una campaña de información en las universidades y en las calles, “para que la gente entienda el real alcance de esta reforma”. Su principal objeción es “la falta de solución que plantea el Gobierno para el déficit con la red hospitalaria. En ninguna parte dice, tampoco, cómo se van a resolver los problemas que tenemos los médicos generales con la atención. Estamos muy restringidos en los servicios que podemos prestar; nos piden valorar a los pacientes pensando en cantidades monetarias”.

Eliana Avilán, médica general en Medellín, cuenta que la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia está en asamblea permanente junto con los docentes, “para promover, organizar, discutir, debatir sobre la reforma y proponer otras propuestas alternativas a esta reforma que está maquillada, que a nivel de recursos económicos deja bastante abandonados a los hospitales públicos y los delimita bastante con respecto a su funcionamiento y sostenibilidad”.

Estas son las voces de los médicos de las regiones, para quienes el problema no es un solo artículo sino la reforma completa. Quienes sí recibieron con entusiasmo la propuesta del Gobierno de rediseñar el sistema de elección de los médicos que se van a especializar y retirar de la reforma la posibilidad de que clínicas y hospitales los formen, fueron los miembros de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame). Según su director ejecutivo, Ricardo Rozo Uribe, ésta era “la principal piedra en el zapato” del proyecto. Resaltó además que “el ministro (de Salud, Alejandro Gaviria) está teniendo una actitud democrática y participativa; ha escuchado sugerencias y nos ha tenido en cuenta”.

 

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