Informe sobre glifosato: ¿quién dijo la verdad?

El procurador Ordóñez dice que el gobierno no tuvo en cuenta un documento en el que se indica que el glifosato no es nocivo para la salud. Minsalud lo acusó de “deshonestidad intelectual”.

Archivo EFE

Esta mañana el procurador General, Alejandro Ordóñez Maldonado aseguró que el Gobierno ignoró un informe del Instituto Nacional de Salud (INS) que concluyó que el glifosato no es nocivo para la salud y al medio ambiente.

El jefe del Ministerio Público explicó que no se tuvo en cuenta el informe oficial para tomar la decisión de solicitar la suspensión de este químico para la erradicación de cultivos ilícitos. (Lea: Gobierno ocultó informe del Instituto Nacional de Salud sobre el uso del glifosato: Procurador)

“El Ministerio de Salud hizo una recomendación para suspender la aspersión con glifosato en contra de la autoridad técnico científico que es el Instituto Nacional de Salud”, precisó el Procurador General al manifestar que los representantes del Gobierno deben responder por qué no se tuvo en cuenta este informe oficial, el cual hasta la fecha era desconocido y se encontraba oculto.

“Es gravísima la falta de trasparencia del Gobierno en este asunto”, aseguró el jefe el organismo al manifestar que este documento será puesto de presente en el Consejo Nacional de Estupefacientes que se celebrará el próximo jueves.

Pocos minutos después de las fuertes palabras del procurador, el ministro Alejandro Gaviria respondió a través de Twitter: “No se ocultó información técnica sobre uso del glifosato”, “Tras pronunciamiento del procurador hay deshonestidad intelectual”; “No hubo ninguna estrategia de ocultamiento del concepto del INS sobre glifosato. Tiene toda la trazabilidad". (Lea: "Tras pronunciamiento del Procurador hay deshonestidad intelectual": Minsalud)

¿Quién dijo la verdad?

El polémico informe de 20 páginas se titula: “Apreciaciones al informe emitido por la IARC (Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer) y su potencial impacto en el uso del herbicida glifosato en Colombia”. Se trata de una revisión hecha por técnicos del Instituto Nacional de Salud de otro informe publicado por la Agencia Internacional para Investigación en Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés.

Este organismo hace parte de la Organización Mundial de la Salud y el pasado 20 de marzo publicó en la revista The Lancet Oncology un documento en el que se anunció la reclasificación del glifosato como “probablemente cancerígeno”.

Quien lea el documento completo comprobará fácilmente que lo dicho por el procurador Ordoñez fue una verdad a medias.

El análisis de los técnicos del Instituto Nacional de Salud se limitó a revisar las referencias bibliográficas del artículo publicado en The Lancet, “sin pretender efectuar una evaluación de calidad metodológica de los mismos”.

Luego de hacer un resumen de cinco investigaciones señaladas por la IARC escriben: “Es interesante que evidencia sobre la que se hace la recomendación no es nueva. Y para el caso de la decisión de riesgo para humanos, solamente se presentan estudios efectuados en escenarios de exposición ocupacional en los que los autores no hacen una apreciación de riesgo entre la multiexposición a plaguicidas y el desenlace propuesto (linfoma de No-Hodgkin), sin ser este último específico para glifosato por lo cual proponen ejecutar más investigación”.

Sobre esta conclusión escribieron: “Llama la atención que el mismo fue elaborado por un grupo de expertos que para entonces consideraron que la evidencia y estudios aportado por el mismo no eran suficientes para considerar el glifosato como cancerígeno para animales, pero 10 años después la misma evidencia si se considera suficiente. No puede perderse de vista que por el momento se desconoce qué otra evidencia utilizó la IARC para respaldar sus actuales conclusiones”.

Los técnicos dicen que “las conclusiones obtenidas por la IARC, soportadas en las referencias presentadas en el documento publicado el 20 de marzo de 2015 en The Lancet Oncology no llevan a un escenario real de cambio en el nivel de riesgo para la salud de la población general que potencialmente pueda verse expuesta accidentalmente al herbicida glifosato bajo sus condiciones actuales de uso en programa PECIG”.

Hasta ahí parece que el procurador tuviera razón en el reclamo. Sin embargo, de más adelante los mismos técnicos concluyen: “El Ministerio de Salud debe revisar que tan vinculante es el concepto emitido por IARC…Además, debe entrar a considerar todos los otros elementos que desde la perspectiva de la evaluación de riesgo para la salud pública y ambiental deben considerarse para establecer el riesgo de una intervención, especialmente cuando se modifica la información disponible para uno de los elementos de mayor peso en un escenario de evaluación de riesgo”.

También aclaran que hasta que no sea presentado el informe completo de IARC no se podrá saber si cuentan con evidencia nueva para sustentar la reclasificación del riesgo del glifosato. Por esto los técnicos plantean dos escenarios: suspender las fumigaciones o continuar con ellas. En ambos casos exponen pros y contras para que las respectivas autoridades tomen una decisión.

La conclusión final, en la página 20, dice: “Es evidente que la decisión final respecto a la continuidad o no del uso del herbicida en el programa de erradicación de cultivos con glifosato (PECIG), involucra muchos otros elementos de índole jurídica, política, diplomática, ambiental entre otros. Sin embargo el planteamiento que defiende el Ministerio de Salud en relación al riesgo que para la salud implica el uso en las condiciones y bajo el contexto del programa, indudablemente orientará la decisión que desde el gobierno se debe tomar frente al tema, cualquiera que esta sea, por lo cual, la misma debe ser soportada técnicamente”.