Jen, el cáncer y yo

Durante cuatro años, este fotógrafo estadounidense registró con su cámara la lucha de su esposa Jennifer contra el cáncer de mama: la cotidianidad, el amor y la muerte.

Hay batallas que uno no elige combatir, como la muerte intempestiva de un ser querido o la afrenta de una enfermedad terminal. El 10 de febrero de 2008, las vidas del fotógrafo estadounidense Angelo Merendino y su esposa, Jennifer, viraron hacia lo inesperado. Un chequeo médico corriente terminó con un diagnóstico devastador: Jennifer, de 37 años, tenía tumores cancerígenos en los senos. Durante los dos años siguientes tuvo que someterse a una doble mastectomía, quimioterapias, radiación y una cirugía reconstructiva. (Vea las imágenes del paso a paso de la enfermedad Jen, retratado por Angelo Merendino)

Hay batallas que uno no elige combatir, como la muerte intempestiva de un ser querido o la afrenta de una enfermedad terminal. El 10 de febrero de 2008, las vidas del fotógrafo estadounidense Angelo Merendino y su esposa, Jennifer, viraron hacia lo inesperado. Un chequeo médico corriente terminó con un diagnóstico devastador: Jennifer, de 37 años, tenía tumores cancerígenos en los senos. Durante los dos años siguientes tuvo que someterse a una doble mastectomía, quimioterapias, radiación y una cirugía reconstructiva.

La enfermedad se volvió la vida. Aunque a comienzos de 2010 su cuerpo parecía curado, en abril de ese mismo año fue rediagnosticada con cáncer de mama metastásico. Murió el 22 de diciembre de 2011.

A manera de catarsis, y buscando la forma de enseñarle a su círculo más íntimo lo que significa padecer —desde el amor— la cercanía a la muerte, el desgaste emocional y también los inagotables momentos felices, Angelo Merendino decidió registrar en fotografías su vida de pareja durante los cuatro años en que vivieron esta batalla compartida.

Antes de morir, su esposa le pidió hacer pública la historia. Ahora las imágenes le permiten al fotógrafo, que habló con El Espectador, asumir el duelo, visibilizar el dolor e incentivar a otros a ver esta enfermedad como un mal del que cualquiera puede ser víctima, y que sólo en Colombia causa la muerte de unas 1.600 mujeres al año.

¿En qué momento decidió registrar la lucha de Jennifer y la suya frente al cáncer de mama?

El cáncer de Jennifer hizo metástasis en abril de 2010. Cuando ella comenzó a recibir tratamiento sentimos que nuestra familia y amigos no entendían qué tan grave era la enfermedad de Jen y en qué se convertiría. Por eso creímos que las fotografías les ayudarían a ver nuestra vida junto al cáncer día a día. Jennifer tenía un blog (www.mylifewithbreastcancer.wordpress.com) y estaba abierta a compartir su experiencia. Ella fue mi mayor apoyo y siempre sintió que era importante que la gente supiera cómo es la vida junto al cáncer.

Durante cinco años retrató la esperanza y la desesperación. ¿Cómo fue vivir esta “batalla que no eligieron”?

Jennifer y yo hicimos nuestro mejor esfuerzo para sacar el máximo provecho de cada momento. Tratamos de mantener una actitud positiva y no dejar que pequeñas cosas nos molestaran, pero hubo momentos de tristeza que fueron importantes para aceptar y ponerle cara a estos sentimientos, que también eran reales. En general, tratamos de encontrarle el lado bueno a la vida.

¿Hubo momentos en que la cámara fue incómoda?

Jennifer confiaba en mí y nunca tuvo problema con que la retratara. Sabía que su cuidado estaba primero que la cámara.

¿Cómo describe el cáncer?

Mis dos padres tuvieron cáncer y perdí al amor de mi vida por él. Es doloroso para mí. Pero, al igual que Jennifer lo hizo, ahora me esfuerzo por sacar lo mejor de esta difícil situación.

¿Cómo se redefine el amor en estas condiciones?

Nuestro amor por el otro no conoció fronteras. Disfrutamos de estar siempre juntos, conectados. No había tiempo para las pequeñas cosas irrelevantes, sólo tiempo para amarse.

¿Sus imágenes también han sido parte de su duelo por la muerte de Jennifer?

Ahora son mi terapia. Mientras cuidé a Jennifer hubo momentos en que tuve que poner lejos mis sentimientos y ser fuerte para ella. Ahora veo estas fotos, recuerdo lo que pasó y sé que puedo volver a todas las emociones que retuve.

¿Por qué hacer pública una lucha tan íntima?

Esta experiencia nos hizo aprender que muchas personas no tienen idea de cómo se vive el cáncer en la cotidianidad. Estas imágenes animaron a muchos a compartir con nosotros sus historias. Nos pareció importante mostrar cómo se le puede hacer la vida más feliz a alguien que padezca esta enfermedad. Es importante estar ahí; incluso cuando no se sabe qué decir, es importante estar ahí.

¿Qué lo animó a registrar las reacciones de algunas personas cuando se encontraban a su esposa en la calle?

Nos dimos cuenta de que la gente de todas las edades se sorprendía mucho cuando la veía caminando por ahí. Quería que esas personas supieran que sólo porque alguien se ve diferente no significa que no tiene sentimientos.

¿Cómo se preparó para la muerte de su esposa?

No me preparé. Ocupé mi tiempo en abrazar a Jennifer cada segundo mientras estuvo viva.

Ahora bien, ¿cómo vive este duelo?

La soledad es difícil. Extraño a Jennifer, la pienso todo el tiempo. No me puedo imaginar volver a amar de la manera que Jen y yo nos amábamos.