Los antecesores tecnológicos del iPad

Investigadores franceses descubrieron en una cueva del sur de África las herramientas más antiguas construidas por el hombre.

Bastones de madera y puntas de flecha de hueso son algunos de los instrumentos encontrados. / El País
Bastones de madera y puntas de flecha de hueso son algunos de los instrumentos encontrados. / El País

La cultura de cazadores y recolectores que predominó durante gran parte de la historia de la humanidad se inició en el continente africano. Así lo demuestran los hallazgos de un grupo de arqueólogos liderados por Francesco d’Erico, de la Universidad de Burdeos (Francia).

Los investigadores descubrieron evidencias que contribuirían a solucionar una de las grandes paradojas de la paleontología: el Gran Salto o la aparición repentina en Europa de los instrumentos propios de la creatividad humana.

Este hallazgo, que fue hecho en la Cueva de la Frontera (Border Cave), un yacimiento situado en el límite entre Suazilandia y la provincia sudafricana de Zululandia, al sudeste de la región, revela que el Gran Salto se habría dado 4.000 años antes de lo pensado (hace 40.000 años).

Los artefactos encontrados, entre los que se destacan ornamentos corporales hechos de conchas y cuentas, huesos con muescas, bastones de madera para excavar, punzones y puntas de flecha de hueso, pertenecen a la cultura san.

Al parecer, esta cultura también fue la primera en usar la cera de las colmenas para propósitos industriales. En la Cueva de la Frontera hay restos de un material hecho con huevo, cera de abeja y resina de Euphorbia, que posiblemente era utilizado para adherir las herramientas al mango. Este sería el primer pegamento utilizado en la historia.

Entre las herramientas encontradas hay un aplicador de veneno, usado para cacería. Este artefacto, de hace 24.000 años y que aún conserva restos tóxicos derivados de semillas de ricino, es el descubrimiento más reciente.

Los resultados de la investigación también le dan fuerza a los análisis lingüísticos que se han planteado en los últimos años. Según ellos, nuestros primeros ancestros eran bosquimanos del sur de África, como los san, y se comunicaban en khoisán: el lenguaje ‘clic’ que probablemente fue lengua ancestral de la humanidad. En él, las consonantes eran chasquidos como los que usamos para indicar fastidio o como el sonido de un beso.

De igual forma, el descubrimiento revela una variedad genética interna mucho mayor que cualquier otra población actual, lo que explica que toda la humanidad proviene de aquellos primitivos habitantes del sur de África y no de Etiopía, como se pensaba anteriormente.

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