Los científicos más influyentes del mundo

Sigmund Freud ocupa el primer lugar en Scholarometer, un nuevo sistema que permite comparar la importancia de académicos de distintas disciplinas.

¿Quién ha sido más influyente en términos académicos: Karl Marx en economía o Sigmund Freud en psicología? ¿Y entre el filósofo Jacques Derrida y el físico estadounidense Edward Witten? Comparar la importancia de científicos de distintos campos ha resultado una tarea tan compleja y llena de vicios e injusticias como la de comparar deportistas de distintas especialidades: ¿fue mejor Maradona que Muhammad Ali? (Vea aquí: Estos son los científicos más influyentes del mundo)

Un grupo de investigadores de la Universidad de Indiana, Estados Unidos, ha propuesto una nueva fórmula para acabar con ese problema. En un artículo publicado esta semana en la revista Nature presentaron un sistema de medición que usa como punto de partida la información de Google Scholar, pero procesada y analizada bajo nuevos parámetros.

Filippo Menczer, experto en informática, y sus colegas Jasleen Kaur y Filippo Radicchi, explicaron que tradicionalmente se mide el impacto de las publicaciones de un científico usando el Índice H, que se basa en la cantidad de citas que han recibido los artículos científicos de un investigador. El problema con este sistema es que pone en una misma canasta, por ejemplo, a bioquímicos y matemáticos, cuando los primeros pertenecen a un campo donde se publica y se cita mucho más que en el segundo.

La propuesta de Menczer y sus colegas es sencilla: dividir ese índice por el promedio de publicaciones de un científico en su propio campo. Al usar su método, Karl Marx resulta ser 22 veces más influyente que un historiador promedio, pero tan sólo 11 veces más influyente que un economista promedio. “El efecto es asegurar, digamos, que los cinco mejores de una disciplina también aparezcan entre el 5% más influyente de todos los académicos”, anotó Richard van Noorden, en un artículo sobre el tema publicado en la misma revista.

El nuevo sistema, que puede consultarse en una página creada por los tres expertos en informática (http://scholarometer.indiana.edu/) tiene dos ventajas extras. La primera es que, a diferencia de otros sistema de medición, como el Thomson Reuters, este es de acceso gratuito. La segunda, que usa una metodología basada en las etiquetas de búsqueda de usuarios de Google, para definir las áreas de conocimiento. Por ejemplo, Marx podría considerarse historiador, economista o filósofo. Pero de acuerdo con las búsquedas que realizan los usuarios, el mayor puntaje es como historiador.

No se trata de un sistema perfecto ni resuelve de una vez por todas los problemas del pasado. De acuerdo con Werner Marx, experto en métricas académicas del Instituto Max Planck en Stuttgart, Alemania, “una herramienta automática como Scholarometer difícilmente puede entregar resultados consistentes para una comparación justa”. Su recomendación y la de otros expertos es combinar distintos sistemas de medición con las opiniones de expertos en cada campo.

Pero los “odiosos” problemas que generan las comparaciones no terminan ahí. Como lo señaló la periodista científica Lisbeth Fog en un reciente artículo publicado en este diario a propósito del escándalo en torno a Raúl Cuero, aún no contamos con sistemas de medición que permitan dar cuenta de la importancia de un invento, ni del peso de cada autor en los trabajos colectivos, como tampoco de la relevancia de aportes en términos de software. ¿Que opinaría Freud de esta obsesión por medir quién es mejor que quién?

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