'Las mafias mineras son muy hábiles'

Con una agresiva estrategia que combina destrucción de maquinaria y sensibilización social, Perú intenta frenar la devastación del Amazonas.

Así luce una zona devastada por la minería ilegal entre la autopista Interoceánica y el río Manuani, en Perú. / EFE

Las imágenes son brutales y le han dado la vuelta al mundo. Un largo cinturón de devastación se abre en la mitad de la selva peruana, específicamente en la región de Madre de Dios. En medio del verde intenso de la Amazonia, y donde debería haber un río, se observa un gran tajo marrón, tierra revuelta por cientos de retroexcavadoras.

Fueron captadas desde un avión del Instituto Carnegie de Estados Unidos y le han servido al gobierno peruano como una de sus principales armas para sensibilizar a los peruanos sobre la importancia de combatir la minería ilegal.

El ministro de Ambiente de Perú, Manuel Pulgar Vidal, explica por qué decidieron librar una batalla frontal contra la minería ilegal. Un problema compartido por todos los países de la región.

¿Por qué decidieron ser mucho más rudos en esta batalla contra la minería ilegal?
Desde 2007 resurgieron las extracciones mineras (que habían comenzado hace 40 años) porque el precio se elevó significativamente. Al ver cómo crece el nivel de deforestación, se tomó la decisión de controlarlo.

¿A través de cuáles estrategias?
Sensibilizando a la gente sobre las consecuencias que traería la minería ilegal en la salud por el uso del mercurio, en el bosque por la pérdida de ecosistemas y en los cuerpos de agua por la alteración de los ríos. Aunque identificamos condiciones de pobreza que llevan a ejercer esta actividad, sabemos que aquí hay grandes mafias que se quieren hacer pasar por pequeños mineros y que lloran si les dinamitas una máquina (pero esa máquina vale US$700.000). La gente reconoció que, aun cuando es una acción dura, es una acción correcta. Este es un problema que no vamos a solucionar de un día para otro, pero también nos dimos cuenta de que podemos controlar con normas el procesamiento de los insumos químicos que utilizan.

¿Qué es lo más difícil de enfrentar a estas mafias?
Convencer sobre la importancia y urgencia de actuar. Estas mafias son hábiles e intentan personalizar y decir que es un problema del ministro de Ambiente, que no dialoga, y además con acusaciones falsas.

¿Es el mayor problema ambiental de Perú?
Es uno de varios. Hay problemas ambientales urbanos. Hay deforestación, probablemente en mayores niveles de extensión aunque no niveles de degradación.

¿Cómo operan esas mafias?
Las mafias funcionan de distinta manera. El problema se da porque tienes al extractor en el bosque, pero también al que procesa y al que intermedia. En consecuencia, la cabeza de la mafia no está en el campo, pero habilita a los otros con dinero. Una técnica de habilitación, que en el pasado funcionó con los caucheros, como en Colombia, es que habilitan con dinero y algo de maquinaria a cambio de un jornal y un pago del oro que se procesa. Los mineros en algunas zonas trabajan siete días: cinco para el patrón y dos para ellos.

¿Cree que se debería llegar a prohibir el oro o ejercer un control comercial más estricto?
El oro siempre ha sido un referente histórico y tiene que ver con las características típicas del metal: su maleabilidad, su dureza, resistencia y su no corruptibilidad. A lo largo de la historia de la humanidad ha sido referente de dinero. Cualquier cambio que se dé, debe hacerse de manera global.

La Amazonia es un territorio compartido por varias naciones. ¿Las soluciones a estos problemas deberían ser locales o regionales?
Es una combinación de acciones basadas en la propia realidad. Cada país debe identificar su propia realidad y establecer sus propias medidas. Pero, por otro lado, puede haber mucha cooperación. También hay que sensibilizar a los países desarrollados porque la pregunta es: ¿a dónde se va ese oro?

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