Murió el padre de la primera bebé probeta

El británico Robert Edwards murió este miércoles tras una larga enfermedad. La historia del hombre que revolucionó la medicina en los años setenta.

El británico Robert Edwards ganó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2010. / EFE
El británico Robert Edwards ganó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2010. / EFE

“Louise Brown, la primera bebé probeta, ha comenzado su vida normal. Ya tiene dos días de edad. Su llegada al mundo es la culminación de un gran esfuerzo científico, protagonizado por Patrick Steptoe, ginecólogo, y Robert Edwards, fisiólogo de la reproducción”. La noticia apareció en el diario El País de España en julio de 1978. Apareció en este periódico y en los más reconocidos diarios del mundo porque se trataba del primer ser humano concebido fuera del útero, porque revolucionó el tratamiento de la esterilidad, porque era el resultado de quince años ininterrumpidos de trabajo. Este martes el mundo volvió a revivir la historia luego de que se conociera la noticia de la muerte de Edwards, quien “falleció tranquilamente mientras dormía el 10 de abril de 2013 tras una larga enfermedad”, como lo comunicó la Universidad de Cambridge. Steptoe había fallecido en 1988.

“Nunca olvidaré el día que miré dentro del microscopio y vi algo extraño en los cultivos –contó alguna vez Edwards en una entrevista–. Lo que vi fue un blastocisto humano (forma embrionaria que sigue a la fase de mórula en el desarrollo humano) mirándome fijamente. Pensé: lo conseguimos”. El 25 de junio de 1978 nació Louise Brown, producto de la primera fecundación in vitro. El parto se produjo en el mayor hermetismo porque los estudios de Edwards, que ya eran públicos, habían despertado un sinnúmero de dudas éticas y científicas entre sus colegas. Fueron tan poderosos los rumores y las críticas que en un primer momento el organismo británico Medical Research Council le negó apoyo financiero.

Con el nacimiento del primer bebé concebido en un tubo de ensayo (una probeta), los dos científicos desmostaron que era posible extraer un óvulo humano, fecundarlo en un laboratorio y luego transferir ese embrión al útero e implantarlo en el endometrio, para que se desarrollara como cualquier otro feto. Este descubrimiento le valió a Robert Edwards el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2010. En ese momento el Instituto Karolinska de Estocolmo, que le otorgó el reconocimiento, destacó que el británico tuvo que superar “retos monumentales” científicamente, y además una “fuerte oposición del sistema”, para llegar a este “acontecimiento histórico”.

Robert Edwards nació el 27 de septiembre de 1925 en Leeds, Inglaterra. Hizo parte del ejército de este país (entre 1944 y 1948). Estudió biología en la Universidad de Bangor, en Gales. Se doctoró en la misma área en la U. Edimburgo (1955) con una tesis sobre el desarrollo embrionario de los ratones. Tuvo su primer empleo en el Instituto Nacional de Investigación Científica en Londres. Y años más tarde se incorporó a la Universidad de Cambridge (1963), donde le dio vida a su creación.

El legado de Edwards son los cinco millones de bebés que han nacido en el mundo gracias a la técnica de reproducción asistida que él lideró.

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