Nace el primer mercado de CO2 en Colombia

A través del apoyo a proyectos forestales se espera que en la primera etapa se capturen 464.000 toneladas de carbono.

En tres años, si todo sale como está planeado, se vendería en Colombia el primer bono de carbono dentro del mercado voluntario creado con aportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación Natura, la Bolsa Mercantil de Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá.

Con una bolsa inicial de US$10,5 millones se espera que en la primera etapa se lleguen a negociar 371.200 Certificados de Reducción Verificada de Emisiones (VER, por sus siglas en inglés), que equivalen a 464.000 toneladas de CO2. La misma cantidad que emiten al año 81.000 automotores.

La idea, como lo explica Roberto León Gómez, subdirector de Desarrollo Local de la Fundación Natura y coordinador de la iniciativa, es que las empresas colombianas que no tienen la obligación legal de pagar por sus emisiones lo hagan a través de la compra voluntaria de bonos. Estos aportes permitirán que en distintas zonas del país se fomenten proyectos forestales que capturen el carbono disperso en la atmósfera.

Pero León Gómez aclara que no se trata solamente de que las empresas paguen por el impacto que tienen sus actividades en el medio ambiente. La iniciativa va más allá. Aquellas que estén dispuestas a comprar bonos tendrán que comprometerse con estrategias de mediano y largo plazo que apunten a una mayor eficacia y a reducir su impacto ambiental.

En cuanto a los proyectos forestales, que podrán participar en la venta de bonos, se les dará prioridad a los que provengan de bosques naturales o plantados (no plantaciones comerciales). También proyectos silvopastoriles con buenas prácticas de manejo ambiental.

“Se trata de la creación de un mercado de carbono gourmet”, explica León Gómez, “queremos apoyar proyectos que además de capturar toneladas de CO2 también ofrezcan beneficios sociales a comunidades que por lo general no pueden participar de estas iniciativas”.

En los próximos 10 años las toneladas capturadas a través del naciente mercado podrían llegar a ser de seis millones. Una cifra nada despreciable si se piensa que el país arroja a la atmósfera 180 millones de toneladas en promedio. Aunque sin olvidar que Colombia tan sólo representa el 0,2% de las emisiones globales de CO2.

Para Sebastián de los Ríos, asesor de la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de Medio Ambiente, “la iniciativa tiene un enorme potencial, pues es paso importantísimo para consolidar un marco instrumental que permitirá definir las reglas de juego y los incentivos de mercado necesarios para que los diferentes actores puedan desarrollar un mercado de carbono”.

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