"No es una lista de mercado de cosas imposibles"

Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, dice que la prioridad en los próximos cinco años es lograr una planificación sensata del país y le hace un guiño al sector agrícola.

Después de cuatro largos años de trabajo, por fin quedó lista la política de biodiversidad del país que, en palabras de Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, constituye la “carta de navegación” para proteger y aprovechar los recursos biológicos.

La nueva política se dio a conocer desde el Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá, en un evento al que asistieron representantes del sector ambiental. Baptiste explica de qué se trata.

¿Por qué hasta ahora hablamos de una política de biodiversidad? ¿No existía una?
Sí, había una política que se construyó en 1996. Cuando nacieron el Ministerio de Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental se hizo una traducción del enfoque que el Convenio de Diversidad recomendaba a los países. Un problema fue que nunca se adoptó ningún tipo de plan para llevarla a cabo. De manera que el país nunca hizo un esfuerzo para planificar la gestión de la biodiversidad. En 2008 decidimos revisar y reformular lo que existía.

Mencionó un nuevo enfoque para la biodiversidad. ¿A qué se refiere?
El enfoque ha estado más orientado a la preservación y conservación de la naturaleza, pero no se hablaba de los procesos que generaban la pérdida de biodiversidad. No se establecía una relación directa entre fuerzas de producción y ecosistemas. Por eso era difícil construir algo distinto a un programa de áreas protegidas o programas de especies amenazadas. Realmente, ese enfoque fracasó en todo el mundo o resultó muy insuficiente. Ahora queremos que los sectores productivos vean las ventajas de incorporar criterios de sostenibilidad.

¿Quién debe leer esta política?
Me encantaría que la leyeran el ministro de Agricultura y todos los que trabajan con él. Sería el sector que más se beneficiaría de una alianza con el sector ambiental. Es el que más aprovecha servicios ambientales, como fertilidad del suelo, calidad del agua o polinización. También todo el sector de hidrocarburos, productores de energía y mineros. Van a encontrar formas claras para mejorar su desempeño ambiental. También el sector salud, porque la biodiversidad representa una opción de prevención y tratamiento de enfermedades. Y los ciudadanos, que deben entender la necesidad de repensar nuestra relación con el resto de seres vivos que están en nuestro país.

¿Qué planes de acción se han trazado?
Creo que hemos aprendido a no construir un plan de acción como una lista de mercado de imposibles, sino identificar unas pocas cosas críticas que debemos lograr en los próximos cinco años. De ellas, la más importante es la estructuración ecológica del país, una distribución sensata de actividades productivas, el crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura.

¿Es cierto que sólo conocemos el 10% de la biodiversidad del país?
El doctor Orlando Rangel dice que es una exageración. En cuanto a vegetación y vertebrados tenemos un conocimiento bastante bueno. Coincido en que hemos avanzado mucho. Pero en cuanto a invertebrados marinos, terrestres y microorganismos, estamos en ese orden de cifras.

¿Por qué fue importante Holanda en este proceso?
Desde hace muchos años Holanda ha financiado el fortalecimiento del Sistema Nacional Ambiental. Siempre ha acompañado el diseño y la puesta en marcha. El arranque de esta política se dio gracias a Holanda.

Tanto el ministro Frank Pearl como la embajadora de Holanda insistieron en que el desarrollo económico es compatible con la protección ambiental. ¿Por qué cree que ha sido tan difícil ese diálogo?
Creo que vienen de tradiciones muy distintas y divergentes, de visiones de lo que significa la relación entre ecosistemas y sociedad. Lo primero que reconoce esta política es la necesidad de restablecer ese diálogo.

¿Cómo ha sido su diálogo particular con el sector empresarial?
Hay desconfianza, pero hay que vencerla. El apoyo más valioso lo hemos recibido de Ecopetrol. Creo que tienen una política seria, que apoya la investigación y el fortalecimiento institucional y usa los resultados de los trabajos que se producen para ellos. Ecopetrol ya sabe cómo planear la actividad de hidrocarburos minimizando impacto ambiental. Esa estrategia se la hemos mostrado a otros, como la Agencia Nacional Minera, y a algunos del sector agropecuario, pero todavía son tímidos. El papel del Humboldt y el mío es construir mas diálogo y hacer experimentos conjuntos para demostrar si es posible lograr sistemas productivos sostenibles. No se trata de parar el carro mientras pensamos cómo llegar a un punto.

 

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