'Prevención contra las drogas ha fracasado'

Aunque el gremio médico cree que hoy los adictos no son prioridad para el Gobierno, aplaude que se quiera declarar el consumo excesivo de alcohol, tabaco y sustancias ilícitas como un problema de salud pública.

Psiquiatras aseguran que el Gobierno ha dejado solos a los adictos y que no tiene una real política de atención.  / 123 RF
Psiquiatras aseguran que el Gobierno ha dejado solos a los adictos y que no tiene una real política de atención. / 123 RF

Aunque las cifras oficiales determinan que entre 700 mil y 900 mil colombianos tienen una adicción al alcohol o a sustancias psicoactivas, especialistas de la Asociación Colombiana de Psiquiatría afirman que la realidad es otra: unas 2’500.000 personas se estarían excediendo en el consumo de licor y otras 300.000 en el de marihuana, heroína y cocaína.

Y hay otro elemento que se suma a este escenario, según la asociación: se está disparando el número de adictos. En municipios como Pamplona (Norte de Santander) y Santander de Quilichao (Cauca) es evidente el aumento de heroinómanos. Las alertas también se prendieron en Cali, Bogotá y Medellín.

Esta droga, que antes era reservada para algunas élites, ahora puede conseguirse por menos de lo que cuestan dos cervezas. Según un informe de El País de Cali, en 2008 el gramo de heroína en esta ciudad se conseguía por $70.000, en 2009 bajó a $30.000 y en 2010 a $8.000. “Tengo un paciente que ya consigue la dosis por $3.000 con aguja”, dice uno de los participantes del Congreso Nacional de Psiquiatría, que se celebra hasta mañana en Cali.

Otra preocupación de estos profesionales radica en el aumento de los casos de sida, hepatitis B y hepatitis C, ligados al uso de jeringas compartidas para el suministro de heroína. El 50% de los heroinómanos se inyectan la droga, el resto la fuman o la inhalan.

Frente a la recién sancionada Ley 1566, promovida por el senador Juan Manuel Galán, que busca que estas adicciones sean consideradas como un problema de salud pública, Delia Hernández, directora del Comité de Adicciones de esta agremiación, reconoce que es un gran avance teniendo en cuenta que hasta hoy los modelos de prevención y educación frente a las drogas “han fracasado”.

La especialista asegura que, por ejemplo, el Gobierno no mide los impactos que tienen sus campañas contra las drogas “porque les parece muy costoso. ¿Entonces cómo se sabe si sirven o no? Además, los centros de atención de adictos son de bajo presupuesto, ni siquiera tienen psiquiatras y se enfocan más en que la gente no consuma y no en que su paso por allí debe ser parte de un proceso de reintegración”, dice Hernández.

Aunque el Ministerio de Salud asegura que para la atención en salud mental se pasó de invertir en 2008 cerca de $200 millones, a más de $75.000 millones en 2012, y que en el país se adelantan 17 proyectos piloto para atender a consumidores, psiquiatras como Rodrigo Córdoba, expresidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, sostienen que “la realidad muestra que el consumo no para de aumentar y que las políticas de prevención y normativas, como la ley antitabaco, no han surtido efecto”.

Córdoba cree que avanzar hacia la legalización podría ayudarle al país a reinvertir los recursos que hoy se destinan a la represión policiva y a la lucha contra el narcotráfico, hacia la atención de los enfermos y detección de conductas adictivas en los niños. Pero colegas como Hernán Rincón, jefe de la Sección de Psiquiatría y Psicología de la Clínica Fundación Valle del Lili en Cali, y la misma Delia Hernández, no ven viable pensar en legalización cuando la sociedad no está lo suficientemente educada para afrontarla.

 

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