Quitarse los senos para evadir el cáncer

El 10% de los casos de cáncer de mama corresponden a malformaciones genéticas. Una mastectomía podría reducir el riesgo de adquirir la enfermedad hasta en un 95%.

La bogotana Martha Janeth Lozano Guillén se realizó una mastectomía doble en 2010. / Gabriel Aponte
La bogotana Martha Janeth Lozano Guillén se realizó una mastectomía doble en 2010. / Gabriel Aponte

El íntimo testimonio de Angelina Jolie publicado este martes por The New York Times, en el que describe cómo la muerte de su madre por cáncer de seno la llevó a saber que ella tendría un 85% de posibilidades de contraerlo también, es conmovedor. “A menudo hablo con mis hijos de ‘la mamá de mamá’, y trato de explicarles la enfermedad que la alejó de nosotros. Me han preguntado si lo mismo podría sucederme y les he dicho que no hay de qué preocuparse. Pero la verdad es que llevo un gen ‘defectuoso’, el BRCA1, que aumenta significativamente mi riesgo de desarrollar cáncer de mama y cáncer de ovario (...) por eso tomé la decisión de hacerme hace tres meses una doble mastectomía preventiva”.

La cirugía, que reduce en 95% el riesgo de adquirir cáncer, consiste en extraer de raíz los pechos naturales para reemplazarlos por prótesis. Y aunque la reconocida actriz de California escribió que espera que muchas mujeres en riesgo puedan beneficiarse de su experiencia, lo cierto es que el examen genético al que tuvo que someterse Jolie para determinar que efectivamente portaba alguna mutación dañina en los genes BRCA1 o BRCA2 le costó US$3.000 en Estados Unidos. En el Reino Unido es practicado por el Estado, que asume sus costos.

Ese tipo de examen, que sólo desde hace unos años se realiza en Colombia, puede costarle a una paciente bogotana más de $7’000.000, como lo explica el doctor Jairo Estrada, presidente de la Asociación Antioqueña de Mastología: “Los exámenes son muy costosos y apenas están siendo reconocidos por el sistema de salud”.

Estrada advierte además que la decisión de someterse a una mastectomía preventiva debe ser tomada con cuidado, ya que muchas mujeres, angustiadas por casos cercanos de víctimas de cáncer de mama, visitan su consultorio para pedirle que les extirpe los senos sin un diagnóstico previo: “Sufren de cancerofobia. Aunque no presentan ningún síntoma, y sus parientes ni siquiera han padecido la enfermedad, piden que por salud les reemplacen sus senos por prótesis”.

El doctor Estrada es enfático cuando afirma que antes de realizarse este procedimiento, siempre se debe consultar a un mastólogo y una vez calculado el riesgo se define la necesidad de realizar pruebas genéticas.

Son tres los casos en que puede practicarse esta cirugía en mujeres y hombres, explica el especialista: “cuando se comprueban los antecedentes genéticos a través de exámenes, cuando a pesar de tener esas pruebas genéticas negativas se mantiene el riesgo por múltiples antecedentes familiares y en pacientes que ya han tenido diagnostico de cáncer en un solo pecho y además presenten la mutación genética”.

“Cuando se identifica alguna mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 (que normalmente ayudan a prevenir el crecimiento incontrolado de células), los pacientes tienen entre 60% y 80% de posibilidades de desarrollar cáncer de mama o de ovarios”, explica el doctor Estrada.

“El cáncer de mama mata a 458.000 personas cada año, según la Organización Mundial de la Salud, sobre todo en países de bajos y medianos ingresos. Garantizar que más mujeres puedan acceder a las pruebas genéticas y al tratamiento preventivo para salvar vidas tiene que ser una prioridad”, concluyó la actriz de Hollywood.

“Ya no tengo nada de mujer”: Martha Janeth Lozano

Martha Janeth Lozano Guillén tiene 45 años, es bogotana, enfermera y hace tres años decidió quitarse sus dos senos por prevención. Esta es su historia.

“En Semana Santa de 2010 me diagnosticaron cáncer de seno. Me lo descubrí con el autoexamen. Empecé a sentir una pepita en el seno derecho y en una consulta particular me hice una mamografía. En ese examen no salió nada, pero yo seguía sugestionada, sentía algo diferente en mi seno, entonces pedí que me dieran la orden para una ecografía. Se vio un tumor. Ahí empezó la historia de mi cáncer. Me hicieron seis ciclos de la quimioterapia más fuerte, perdí mi pelo, que tenía hasta la cintura; eso fue lo más duro. Tenía un carcinoma ductal infiltrante, uno de los más agresivos; ya tenía comprometidos dos ganglios linfáticos.

Luego me hicieron unos exámenes de extensión y se detectó que tenía una proteína en el cuerpo (la HER2) que hace que tanto las células buenas como las malas se reproduzcan más rápido, entonces tenía un alto riesgo de producir metástasis. Por eso, porque tenía un cáncer muy agresivo, decidí hacerme una mastectomía bilateral (extirpación de los dos senos). La cirugía inicial que me propuso mi médico era sólo un cuadrante, quitar el pedazo del pecho donde había estado el tumor, porque había respondido muy bien a la quimioterapia, pero yo tenía miedo a que se fuera a reproducir.

Mi médico me decía que estaba loca, que no era necesario quitarme el otro seno, pero yo insistía en que dentro de unos años podría resultar con el mismo mal y no quería volver a repetir esto tan duro. Finalmente me dio la orden para la cirugía. La EPS primero me dio una cita con un psicólogo y yo insistí en que estaba segura, que no quería repetir la experiencia. La EPS (Compensar) me apoyó. Me hizo la cirugía. Y me dio los dos implantes.

El año pasado también tuve que someterme a una histerectomía (extracción de útero), porque unos medicamentos que estaba tomando empezaron a generarme quistes en el útero. En ese momento sí me sentí deprimida. Ya no tengo ni mis senos naturales ni mi útero. Ya no tengo nada mujer”.

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