Reprobados en sexualidad

Sólo 40% de las mujeres y 44% de los hombres dicen conocer bien los métodos anticonceptivos.

Cuando se trata de sexualidad y métodos anticonceptivos, a los jóvenes colombianos se les enreda la cabeza. Para empezar, el 23% está convencido de que el coito interrumpido es un método eficaz para evitar el embarazo, el 12% piensa lo mismo de tener relaciones durante el periodo menstrual de la mujer y el 3% cree que bañarse o ducharse después de la relación sexual es suficiente.

Estas cifras bien podrían explicar la realidad del embarazo adolescente en Colombia, donde cerca de 400 mil jóvenes entre los 15 y 19 años están en embarazo o son madres. Y esta es apenas una parte de la realidad. El resto está explicada en una encuesta realizada por Bayer a 6.000 jóvenes de 29 países, entre ellos 1.205 de Latinoamérica.

Se revela, por ejemplo, que los jóvenes en Colombia no usan anticonceptivos porque tienen miedo de que sus padres o familiares se enteren (31%), porque no saben qué método usar (31%) o, incluso, porque les da “demasiada vergüenza” pedirlos a un médico.

La calidad de la educación sexual en las escuelas y colegios queda al desnudo con estas cifras: el 20% de las mujeres y el 11% de los hombres ni siquiera recibieron orientación de este tipo en los años escolares; hay otro grupo (29%) que asegura que un profesor les dio información imprecisa o falsa sobre opciones anticonceptivas; también están quienes afirman (11%) que en su escuela “no hay un ambiente cómodo” para realizar este tipo de preguntas, y para rematar hay un pequeño grupo (el 5% de las mujeres y el 7% de los hombres) que dice que requiere un permiso por escrito del padre o del tutor para poder asistir a una clase de educación sexual.

Ahora, si se compara a Colombia con las otras naciones de la región, el país se lleva el primer puesto en jóvenes desinformados sobre métodos anticonceptivos. Y es el segundo país (después de Chile) en el que las mujeres se exponen más a tener una relación sexual con una pareja nueva sin cuidarse.

Silvia Juliana Rey, gerente médica de Salud Femenina de Bayer, dice tajante que la principal conclusión de este estudio es que hay un profundo problema de desinformación. Y en eso coincide Patricia Ortiz, directora de Fundea —fundación que apoya a madres adolescentes—: “Además de no estar informados hay que sumar la ausencia de profesores especializados y, claro, la realidad de que el embarazo adolescente es una consecuencia del conflicto social que vivimos”.

 

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