A rescatar La Mojana

Con la aprobación de un fondo de US$8,5 millones, la región busca convertirse en ejemplo de adaptación al cambio climático.

La Mojana es un ‘megarriñón’. Esa es la metáfora que se le ocurre a Tomas Walschburger, director de ciencias de la organización ambiental The Nature Conservancy, para describir la importancia de esta subregión de la Costa Caribe colombiana en la que confluyen los ríos Cauca, Magdalena, San Jorge y donde se pondrá en marcha un proyecto de US$8,5 millones aprobado por el Fondo de Adaptación del Protocolo de Kioto.

Los humedales que la conforman no sólo sirven como reguladores de inundaciones, sino que gracias a su vitalidad ecológica operan como un sistema de purificación de las aguas fluviales que han sido contaminadas a lo largo de su recorrido por el país.

El problema es que, a lo largo de las últimas décadas, ese ‘megarriñón’ se ha deteriorado por culpa de las malas prácticas ganaderas y agrícolas que desconocen su dinámica natural. “Lo que hemos hecho históricamente es tratar de ganar terreno a La Mojana”, apunta Walschburger.

La situación podría empeorar a medida que se acentúen los efectos del cambio climático, con ciclos más fuertes de inundaciones y sequías. Prueba de su debilidad ante eventos extremos son los miles de damnificados y desastres provocados por el fenómeno de ‘La Niña’ durante 2010 y 2011.

Buscando rescatar una región estratégica para el país, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ideam y la Cancillería, con el apoyo de Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lograron la aprobación del segundo proyecto para Colombia dentro del marco del Protocolo de Kioto. El primero de ellos, con un presupuesto menor, se enfocó en estrategias de adaptación para la región de Chingaza (Cundinamarca).

“La Mojana es una zona de alta prioridad para el Gobierno, debido a su vulnerabilidad climática, económica y social”, comenta Alejandra Torres, directora de la Unidad de Cooperación Internacional del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Con los US$8,5 millones aportados por el Fondo de Adaptación se tiene previsto trabajar en cuatro frentes. El primero de ellos es la consolidación de un sistema de información sobre la dinámica hidrológica y climatológica de la región.

En segundo lugar, la restauración de humedales buscando recuperar la dinámica hídrica de la región y, de paso, reducir posibles impactos del cambio climático.

El tercer componente del proyecto que busca convertirse en un ejemplo mundial es promover prácticas agroecológicas adaptadas a la región. “Lamentablemente hemos cometido el error de intentar adaptar los ecosistemas a nosotros en vez de adaptarnos a ellos”, apunta Walschburger, para quien el nuevo proyecto se suma a otros que ya están en marcha y que podrían devolver a los ríos que desembocan allí gran parte de su riqueza pesquera, una vez rescatadas las ciénagas y los canales que las interconectan.

Por último, el proyecto para La Mojana pretende fortalecer el liderazgo de la propias comunidades y sus organizaciones civiles para que hagan un buen uso de los servicios que ofrece la región.

“Creo que algo para destacar es que logramos llevar una región tan sensible a un plano internacional”, dice Alejandra Torres.

Las áreas de intervención del proyecto se centrarán en los municipios de Ayapel, San Marcos y San Benito Abad, identificados como zonas altamente afectadas tras las inundaciones ocurridas durante la pasada ocasión que se presentó La Niña.

 

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