La rescatista de primates

Jane Goodall, la experta en chimpancés más reconocida del mundo, está en Colombia. Historia de una activista ambiental.

La londinense Jean Goodall ha dedicado su vida al estudio de los primates. / AFP

Valerie Jane Morris Goodall acababa de cumplir ocho años cuando supo que los animales tenían su propio lenguaje.

Era la década de los cuarenta. En las noches leía fascinada libros para niños que describían las aventuras de Tarzán en África y del doctor Dolittle en Inglaterra.

En esta última historieta, una cacatúa le enseñaba al doctor Dolittle el idioma de las loras y lo ayudaba a comunicarse con animales enfermos que necesitaban atención. Dolittle se encargaba de ellos y los convertía en sus mejores amigos.

“Durante seis meses convencí a mis amigos de que era capaz de escuchar lo que querían decirnos, jugaba a traducir cada uno de los sonidos de los animales que veía”, dice la mujer de 79 años que pronuncia cada palabra de manera delicada, mientras guía por primera vez a un auditorio colombiano por algunos de los momentos más emocionantes de su vida junto al mundo animal.

En 1960 la naturalista conoció Gombe (Tanzania) por invitación del antropólogo Louis Leakey, quien la contrató como asistente en una investigación que intentaría describir la vida de los chimpancés salvajes.

“David Greybeard fue el primer chimpancé que se me acercó sin miedo. Lo había visto quitándole las ramas a un tallo para luego utilizarlo en la cacería de termitas y me pareció increíble. A través de David Greybeard llegué a los otros chimpancés. Él les demostró que no había por qué temerme”.

Con los años Jane Goodall se convertiría en una de las expertas en comportamiento animal más importantes de la historia. Su pasión por los primates la llevó a internarse por años en las selvas africanas, donde identificó que los humanos no eran la única especie capaz de construir herramientas ni la única que podía expresar sentimientos o tener conflictos con otros miembros de su raza. Sus hallazgos rompieron paradigmas que se habían impuesto en la relación del hombre con la naturaleza.

Para 1986 Goodall hizo un tránsito de la investigación científica al activismo ambiental. Estudios internacionales revelaron que los chimpancés se encontraban en vía de extinción debido a la caza y a la destrucción de sus hábitats.

“Nos olvidamos de que hacemos parte de la naturaleza. El mundo moderno vive una realidad virtual, atravesada por la tecnología y los videojuegos, en la que es difícil que los humanos identifiquen la relación de bienestar que hay entre nosotros y los insectos o mamíferos que nos rodean. Los humanos nos hemos aislado”, dice.

En 1991 creó junto con 12 estudiantes africanos el programa Roots and Shoots (Raíces y Brotes), con la idea de divulgar la importancia de proteger las especies nativas de cada país y apoyar iniciativas de conservación que surgieran de los jóvenes. Dos décadas más tarde el programa, que hoy llega a Colombia, se ha implementado en 130 países con cerca de 150.000 miembros.

“Siempre quise venir a Colombia. Antes era imposible porque nos decían que era un lugar peligroso; ahora me alegra estar aquí. Sé que este país tiene muchos debates por dar. Colombia no es la única nación del continente que está vendiendo sus recursos naturales a grandes multinacionales que terminarán destruyendo cientos de hectáreas de tierra. El dinero los ha vuelto locos. Lamento decirles a nuestros jóvenes que no pudimos hacer casi nada para detenerlos. Son ellos los que ahora tendrán que luchar”.

Hoy a las 3:00 p.m. Jean Goodall dará una conferencia dirigida a niños y jóvenes en Expociencia (Corferias, Bogotá).

[email protected]

@angelicamcuevas

 

últimas noticias

Papitas nativas con hogao y queso paipa

Tesoros cantábricos