Sin acuerdos en la Uniamazonia

La huelga de hambre del estudiante Albeiro Benítez en la Universidad del Amazonas completa 28 días.

Y aunque la semana pasada los estudiantes le expusieron a la Asamblea Departamental, en Florencia, sus críticas a la gestión del rector, Leonidas Rico, y su equipo de trabajo, parece que ni a través de intermediarios el diálogo entre los jóvenes y las directivas está cerca de concretarse.

Los estudiantes cuestionan la ausencia del rector en el escenario de la protesta, con la que rechazan a la decisión de incrementar las matrículas hasta en un 160% y critican el alza en los precios de las habilitaciones. Una y otra vez su representante ante el Consejo Superior, Alexánder Cortés, ha dicho que el silencio del rector frente a la huelga demuestra su falta de interés por las preocupaciones de la comunidad universitaria.

Pero al ser consultadas, las directivas aseguran que el rector y su equipo de trabajo han tenido que tomar distancia del grupo de estudiantes porque “cuando intentamos llegarles para dialogar, nos reciben con insultos y rechazos”, dice el vicerrector de investigaciones, Alberto Fajardo. Además, explica que las medidas que tomó la universidad frente a la nivelación de los precios de las matrículas (antes derecho, química e ingeniería de sistemas pagaban casi el triple que otros pregrados) y la regulación de los cobros por habilitaciones responden a decisiones sustentadas en estudios y comparativos con otras universidades públicas. Estas medidas “buscan la equidad en el cobro de matrículas y la actualización de las tarifas de las habilitaciones” dice el rector Rico.

Por otro lado, las directivas no comparten el diagnóstico que los estudiantes han presentado sobre la situación actual de la institución.

Los jóvenes alegan que la calidad académica está muy por debajo de las principales universidades públicas y que la Uniamazonia atraviesa por una profunda crisis económica que no le permite entregar condiciones estables de contratación a sus maestros. A lo que el rector Rico responde que esta institución comparte las problemáticas presupuestales de la mayoría de universidades del país, por lo que de sus 500 profesores, sólo 138 son de planta, pero que “la universidad está sana financieramente y en materia de calidad. Sesenta de sus profesores de planta tienen maestría y once doctorado”. “Abastecemos las necesidades profesionales del departamento” dice el vicerrector académico Alberto Fajardo.

Lo cierto es que después de la última reunión del Consejo Superior, los jóvenes se negaron a levantar la huelga y a sentarse a dialogar con el rector. Quizá hoy frente a la Asamblea Departamental, a donde están citados todos los actores, pueda avanzarse en el acercamiento.

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