Temblores contra el trauma

David Berceli está en Colombia enseñándoles a soldados y a la población desplazada los ejercicios para liberar la tensión del trauma.

La observación y la experiencia del cuerpo en la guerra, bajo los misiles, el miedo y la tensión, le dieron a David Berceli las primeras ideas para desarrollar el método que él califica como neurofisiológico y que acaba de venir a probar con soldados y población desplazada en Colombia.

Es 1979 y Berceli vive en Beirut, Líbano. Llega al país árabe como misionero católico, para buscar un entendimiento espiritual entre cristianos y musulmanes, pero el estallido de la guerra civil hace que las posibilidades de diálogo sean nulas. Los jefes de hogar y sus hijos mayores se van al frente de batalla. Las mujeres se quedan en casa con sus hijos pequeños, muchas veces sin comida y sin agua, y tienen que buscar ayuda. Pronto Berceli se convierte en un asistente de alivio inmediato para los refugiados. Un día, mientras auxilia a las víctimas del conflicto, las instalaciones donde se encuentra se convierten en blanco de intensos bombardeos. La gente se acurruca, se tensiona, cierra su cuerpo, tiembla. Berceli, también acurrucado, también temblando, se abstrae de los bombardeos mientras observa a los demás. Piensa en la preparación genética del cuerpo para tener gestos instintivos de autoprotección.

El segundo episodio se desarrolla en Sudán, también bajo una lluvia de misiles. Berceli todavía es misionero, está en un búnker repleto de gente, sentado en una banca, con dos niños sobre sus piernas. Los menores, presas del pánico, tiemblan descontroladamente. Berceli siente l tremor de los infantes. También nota que los adultos, aunque aterrorizados, no tiemblan. “Después de los bombardeos les pregunté a los adultos si temblaban como los niños. Dijeron que no, porque no querían mostrar síntomas de angustia que asustaran más a sus hijos”. Años después, Berceli notará que los niños habían podido recuperarse del trauma, mientras que los adultos habían desarrollado enfermedades debido al efecto residual del trauma, que no había sido liberado de sus cuerpos. Notará que los tremores son una respuesta natural para liberar la tensión.

En la década de los 80 el misionero, que también trabaja como terapeuta e impulsor de comunicación no violenta, está en Belén, justo en la frontera con Israel, cuando empiezan los ataques por parte del país judío. Una lluvia de gases lacrimógenos, balas y bombas, cae sobre su vivienda. Intenta salir, pero está atrapado. Arrastrándose, para evitar las balas, pone toallas mojadas bajo las puertas y ventanas, para impedir la entrada de los gases que lo asfixian, pero es demasiado tarde. Está seguro de que va a morir. Si no es por una bala es por un infarto, piensa. Se encierra en el baño y mientras enfrenta su muerte un temblor incontrolable se apodera de su cuerpo.

Se duerme, bajo los bombardeos, preso de los temblores, creyendo que está muriendo. Luego despierta en medio de cenizas y silencio. Se siente mejor que nunca. “Los temblores no me estaban matando, me estaban ayudando a sobrevivir, era la respuesta natural del cuerpo ante la extrema tensión”, piensa. Ya no sólo lo intrigan los sacudones corporales, sino que está decidido a explorar la naturaleza de esas vibraciones; intuye que en su epicentro hay una liberación de tensiones físicas, emocionales y psíquicas. Lee, investiga con neurólogos, inventa ejercicios para tensionar sus músculos al punto de activar el mecanismo natural de vibración.

Antes de las sesiones de comunicación no violenta pone en práctica los ejercicios que está descubriendo. Aún no se ha construido la pared que a partir de 2002 encerrará a Palestina, así que logra llevar a algunos israelíes hacia Belén y practica su incipiente método entre judíos, musulmanes y cristianos. “Veía que, después de los ejercicios corporales, la gente se relajaba y empezaba a reducir sus traumas, fueran traumas de la guerra, de la niñez o de accidentes de tránsito. Me decían que se les facilitaba la comunicación posteriormente”, dice.

Pocos meses después lo contacta la embajada americana en Jerusalén. Quieren que capacite a los funcionarios en ejercicios para la liberación del trauma (TRE, sus siglas en inglés), que es como Berceli bautiza su descubrimiento. Empieza a aplicarlo en la embajada cada seis meses. No tardan en enviarlo a Nairobi, para hacer lo mismo con los diplomáticos del consulado estadounidense y la comunidad local. De ahí salta a otros 12 países del Magreb y Oriente Medio. La Organización Mundial de la Salud, entre otras instituciones, lo contrata para tratar los traumas de poblaciones enteras que han sido víctimas de guerras y catástrofes naturales. Así, Berceli ha llegado a probar su método en las inundaciones de Nueva Zelanda y Australia, el terremoto y tsunami de Japón, el gran terremoto de China, el terremoto de Chile. También trabaja con las víctimas de los atentados de 2010 en Oslo, Noruega.

Cuando vuelve a su país natal, EE.UU., para tomar un respiro, el ejército requiere de sus servicios. Durante una semana trabaja con siete mil soldados que participan en las guerras de Irak y Afganistán. Berceli dice que “antes de ir a la guerra, los soldados tenían una psicología saludable, pero volvían traumatizados. Lo que tenían principalmente era estrés físico, necesitaban calmar su cuerpo, mediante neurofisiología”. Se prueban cinco métodos distintos con los soldados y el TRE es el más exitoso en un 82% de los casos, principalmente “porque les permite a los militares dormir tranquilos, reducir su estrés, tener buenas relaciones con su familia, según testimonios que ellos daban”. La semana de trabajo se convierte en un año de asistencia antes, durante y después de que los militares vayan a la guerra.

Luego presta sus servicios a los ejércitos de Suiza, Suecia y Noruega. En el ejército de Brasil trata a soldados que prestan sus servicios en Haití, después del terremoto de 2010, y que vuelven del país caribeño con altos índices de depresión.

Así se abre la puerta del TRE en Occidente y el principal desafío de Berceli es enfrentarse a la tradición científica. Dice que “el campo de la neurofisiología es relativamente nuevo. La ciencia ya ha reconocido que el estrés postrauma no se cura sólo con asistencia psicológica, pero muchos psiquiatras y psicólogos aún no saben muy bien qué hacer en el cuerpo, así que buscan terapias alternativas. El TRE no es una terapia alternativa, sino un método fisiológico basado en la observación y experimentación, que algunos llaman alternativo por no haber sido descubierto por ellos”. Berceli dice que mientras el cuerpo tiembla, si hay una memoria emocional (la razón por la que se contrajo el músculo), esas emociones empiezan a salir. “En el piso, vibrando, los soldados estadounidenses ríen, lloran, se enfurecen, sueltan las vivencias de la guerra. Les parece extraño, pero funciona”.

Después de la experiencia con el ejército de su país, Berceli está más convencido que nunca. Hace una investigación doctoral sobre su método. Se inician tres investigaciones científicas sobre el TRE en Estados Unidos, una en Sudáfrica y otra en Canadá. A muchos psiquiatras y científicos también les interesa. Uno de ellos, Melanie Salmon, física, psiquiatra y especialista en terapia gestalt desde hace 35 años, afirma que el “TRE es un modo de curación que no había experimentado antes. Ahora lo enseño a mis clientes como una modalidad de curación”.

Berceli se convierte en un profesor nómada de su descubrimiento, visita 16 países cada año. Hoy, dice, hay cerca de 500 instructores de TRE y más de un millón de personas lo han experimentado. El TRE se expande por Suramérica y Europa.

Ahora Berceli está en Colombia y acaba de capacitar con su método a desplazados que viven en Bogotá y a 40 soldados del Ejército nacional, algunos de ellos víctimas de mutilaciones. Después de la sesión, los asistentes “tienen la misma reacción natural que cualquier persona en el mundo: se ríen, lloran, están cansados, dicen que quieren enseñar la técnica a sus familias”. El médico nómada sigue su camino, del país sale para el Líbano, donde tuvo las primeras intuiciones sobre el TRE hace 33 años, y después a diez naciones de Europa.

DAVID BERCELI, EL MÉDICO NÓMADA

El estadounidense David Berceli es considerado un experto internacional en áreas de la prevención del trauma y la resolución de conflictos. Es fundador y director ejecutivo del Trauma Recovery Assessment and Prevention Services. Anda desde hace 22 enseñando su descubrimiento, los Ejercicios para la Liberación de la Tensión y el Trauma (TRE, por sus siglas en inglés), especialmente en países que han sufrido guerras como Israel, Palestina, Sudán, Kenya, Uganda, Yemen, Egipto y Líbano. Asimismo, ha trabajado con militares de los ejércitos norteamericano, brasileño, sueco, suizo y noruego, así como ha asistido a las víctimas de catástrofes naturales en Chile, Nueva Zelanda, Australia y Japón. Acaba de venir a Colombia a enseñar su método a 40 soldados del Ejército y a un sector de la población desplazada que vive en Bogotá.

LIBERACIÓN DE LA MEMORIA MUSCULAR

David Berceli considera que la respuesta para resolver el trauma está en el cuerpo. Sus Ejercicios para la Liberación de la Tensión y el Trauma (TRE, sus siglas en inglés) funcionan en sentido inverso a tratamientos como la psicoterapia o la meditación. “En vez de modificar los patrones de pensamiento para llegar a la relajación, al relajar el cuerpo cambia el estado emocional y psicológico”, dice. Los ejercicios activan un mecanismo de temblores neurogénicos en el cuerpo, que viajan a lo largo de la columna, liberando las tensiones que han quedado en la memoria muscular después de situaciones traumáticas. El estrés postraumático, dice Berceli, se produce cuando la energía generada en el momento de la situación traumática no es descargada y queda atrapada, produciendo un comportamiento compulsivo a repetición. Lo que permiten las temblores es descargar esa energía.

 

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