Terapia contra el sufrimiento

Acudir a la comunidad para lidiar con el dolor es la base de este tratamiento que acaba de llegar al país.

Cualquier persona está en capacidad de acoger el dolor que inunda el alma de otro ser humano con los recursos de su cultura. Con esta premisa, de que todos podemos ayudar a sanar el sufrimiento, el psiquiatra brasileño Adalberto de Paula Barreto creó hace 25 años lo que llamó la terapia comunitaria integrativa.

Una metodología avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se convirtió en política pública en Brasil y terminó siendo exportada a países como Paraguay, Argentina, Chile, Venezuela, Mozambique y, recientemente, Colombia.

El objetivo es trabajar con comunidades víctimas de la violencia, la exclusión y la miseria. En cada sesión alguien comparte una situación y se les pregunta a quienes escucharon si han vivido algo similar. Los que contesten afirmativamente cuentan cómo sortearon esa problemática. Y de la misma gente salen hasta 15 posibilidades para intentar seguir adelante.

El secreto del éxito de esta terapia, que comenzó en una favela de casi 3 mil personas, es demostrarles a las comunidades que la carencia es una competencia y que se puede hacer mejor aquello que no se recibe. Adalberto de Paula Barreto asegura que los grandes cambios en la vida son fruto de un inmenso amor o un terrible dolor, y la idea es valorizar en estos grupos la experiencia de sus integrantes. “Evidenciar que cualquiera, independientemente de su condición socioeconómica y cultural, tiene un saber que es útil para los demás”.

Los resultados saltan a la vista. En Brasil, por ejemplo, el 88,2% de las personas que participaron en la terapia y que antes necesitaban medicina para lidiar con su sufrimiento o depresión, dejaron de requerirla. La explicación es simple, advierte este psiquiatra y docente de la Universidad Estatal de Ceará: “Cuando la boca calla, hablan los órganos. Lo que hacemos es motivar a las personas para que hablen con la boca y así no caigan enfermas”.

Durante su paso por el país, al que vino invitado por la Universidad del Bosque para participar como conferencista en un simposio de salud mental y calidad de vida, Adalberto de Paula Barreto confesó que jamás imaginó que esta terapia, 25 años después, terminara teniendo tanta acogida. “La comencé sin ninguna pretensión y es extraordinario ver hasta dónde hemos llegado”.

En Brasil ya se han adecuado 51 centros de formación y se han capacitado 25.500 personas. Actualmente, los esfuerzos están concentrados en entrenar a 350 individuos en terapia comunitaria integrativa para calamidades públicas. “Cuando hay sufrimiento lo más importante es recibir el apoyo de los otros”.

 

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