Tras los pasos de la Expedición Botánica

Un grupo de 225 jóvenes de 52 países recorrieron el territorio colombiano desde Cali hasta la Costa Caribe. Este lunes los despide el presidente Juan Manuel Santos.

A miles de kilómetros de sus hogares 225 jóvenes, de 52 países, instalaron su campamento en el Ecoparque Río Pance en Cali. Era 19 de junio, el día en que comenzaba la gran travesía. Cada uno iba cargado sólo con dos mochilas, en las que llevaban lo necesario para recorrer durante 20 días los pasos de la Expedición Botánica en Colombia. Posteriormente visitarían España.

El periodista y expedicionario español Miguel de la Cuadra-Salcedo, creador de la Ruta Quetzal, quería generar un espacio para que jóvenes del mundo recorrieran los caminos que históricamente han unido a España con América. Por eso cada año se elige un país del continente americano para comenzar la expedición, que finaliza en España.

De la Cuadra-Salcedo confiesa que siempre tuvo un interés especial en que el programa pisara tierras colombianas, las mismas que a él lo habían seducido en la década del 60 cuando se internó en las selvas del Amazonas por cuatro años. La elección de Colombia este año se debió también a la intención de recuperar las historias de personajes como Rodrigo de Bastidas, José Celestino Mutis y Gabriel García Márquez; y el hecho de descubrir lugares que no son los más reconocidos en el turismo de masas, como lo explica Jesús Luna, jefe de campamento de la expedición.

La expectativa de los organizadores era que los jóvenes vivieran una gran aventura de intercambio cultural en esta XXVII edición de la ruta. Desde el primer día de caminata, los chicos, de entre 15 y 17 años, se sorprendieron con la imponencia de paisajes como el Parque Nacional Natural Farallones de Cali, donde sólo 30 expedicionarios lograron alcanzar la cima del Pico de Loro, a 2.800 metros de altura, luego de un ascenso agotador de cuatro horas entre helechos y manantiales.

Si se les preguntaba a los jóvenes qué sabían del país antes de llegar con la ruta, la respuesta era contundente: “No conocía nada, sólo había escuchado hablar de la guerrilla”, como dijo la española Julia Fernández. Pero luego de 20 días de viaje, los chicos hablan con autoridad de las costumbres colombianas, de la exagerada cantidad de arroz y plátano o de la ardua labor que hacen los recolectores de café, cuyo trabajo vieron y experimentaron en la finca El Agrado del Quindío.

Después de siete días de viaje, los chicos emprendieron la Ruta Mutis para conocer el legado de una de las expediciones de mayor trascendencia patrocinadas por la Corona Española: la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, que fue el gran motivo de esta travesía. Pasaron por los municipios de Mariquita, Ambalema, Beltrán, Guaduas y Honda. A medida que avanzaba el recorrido, el calor también aumentaba y el repelente perdía su efecto.

El siguiente destino fue la Costa Caribe. Para llegar a Santa Marta, los ruteros vivieron el viaje más largo y tedioso de la expedición: más de diez horas de recorrido por carretera desde Honda hasta Aracataca, la tierra natal de García Márquez. Pero allí no terminaba el trayecto en bus; pasaron cuatro horas más hasta Santa Marta. El viernes 29 de junio la recompensa llegó. “Bienvenidos al Paraíso”, dijo Jesús Luna desde uno de los buses al entrar al Parque Nacional Natural Tayrona.

Al día siguiente comenzó la caminata de ascenso por el parque, donde los ruteros tuvieron una experiencia única cuando los recibió Ramón Gil, mamo de los indígenas Kogui. Hubo un ritual de encuentro con la naturaleza y el mamo entregó las “seguranzas” —manillas que simbolizan el aprendizaje y la suerte— para que los jóvenes continuaran su camino hasta Pueblito, el lugar donde se hallan los vestigios de los ancestros de esta comunidad.

El contraste de los paisajes del parque fue impactante para los ruteros. Muchos no dudaban en decir que había sido su lugar favorito. “Fue muy emocionante poder estar en medio del bosque, luego pasar a la playa y más adelante ver animales como micos y enormes arañas en la subida hacia Pueblito”, aseveró el rutero boliviano Pablo Fernández.

Luego de dos noches de campamento en el paraíso, los jóvenes visitaron Barranquilla y San Basilio de Palenque, donde descubrieron los sonidos del tambor, los cantos del ritual fúnebre del Lumbalú y la agilidad de las mujeres al hacer trenzas. El siguiente paraje fue Cartagena y, por último, viajaron a Bogotá, donde termina la primera parte de la travesía con el encuentro con el presidente Juan Manual Santos. Mañana partirán rumbo a España. Allí seguirá la expedición.

* Invitación del BBVA

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