Un país de frente al agua

El próximo 20 de noviembre, miembros del sector público, la sociedad y las empresas estarán en un mismo escenario y acordarán cuál debe ser el camino para el manejo del recurso hídrico durante los próximos cuatro años.

Problemas como la disponibilidad de agua en el río Magdalena serán tratados durante el Segundo Encuentro por el Agua de Isagén, realizado en alianza con El Espectador y WWF. / Daniel Gómez

El último Estudio Nacional del Agua reveló que cerca del 80% de la población y las actividades económicas del país está localizado en cuencas con déficit natural de agua, mientras la mayor parte de la industria nacional se concentra en la cuenca Magdalena-Cauca, en donde las áreas hidrográficas presentan la menor disponibilidad del país.

A la imperante situación del recurso, Ricardo Lozano, exdirector del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y quien llevó las riendas del estudio, agrega que los colombianos perdieron la conciencia de la gestión del agua: “Hace apenas dos años, con las inundaciones, tuvimos el peor desastre de la historia colombiana relacionado con el agua. Sin embargo, ya olvidamos las pérdidas económicas, las víctimas y los desaparecidos”.

Frente a este escenario, dice, resulta fundamental que distintos sectores del país se sienten a discutir la problemática del agua, se pongan de acuerdo en soluciones y las trasladen a la construcción de políticas públicas que finalmente beneficien a todo el país.

Lozano destaca la importancia del Segundo Encuentro por el Agua, una iniciativa de Isagén con el respaldo de la campaña BIBO de El Espectador y el soporte técnico de WWF para dar a conocer la radiografía del estado del recurso hídrico en Colombia y para desarrollar unas líneas temáticas alrededor de las cuales se propongan soluciones que apunten al mantenimiento del agua como recurso y como eje articulador de ecosistemas.

En esta ocasión, para ponerse de acuerdo sobre temas como gobernanza del agua, políticas de gestión integrada del recurso hídrico, gestión integrada de la biodiversidad y política minera y energética en su relación con el agua, se hará presente el sector público con Planeación Nacional, el Ideam, el Instituto Humboldt, Parques Nacionales y representantes de los ministerios de Ambiente, Agricultura y Minas.

Por su parte, líderes de empresas como Bavaria, Unilever y Seguros Bolívar, así como organizaciones multilaterales (entre las que están el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y las agencias de cooperación de los Países Bajos, Suiza y Colombia) y organizaciones civiles de Tolima, Cauca y Cundinamarca, participarán en el debate y en la búsqueda de alternativas.

Cabe destacar que en las últimas semanas estos actores ya han discutido los puntos con el fin de agilizar, durante el encuentro, propuestas aterrizadas que incidan directamente en la agenda pública. Incluso, ese día, luego del diálogo, se elegirá entre el total de invitados a voceros que cuestionen a candidatos presidenciales y representantes del Gobierno sobre cuál deberá ser la prioridad de la próxima administración en temas de agua.

La respuesta, al parecer, será un Plan Nacional de Desarrollo con visión hídrica. ¿Por qué? Según Ricardo Lozano, quien moderará el encuentro, los desastres relacionados con el agua son y seguirán siendo mayores, razón por la cual la política debe adaptarse al nuevo marco de riesgo.

“Este planteamiento del riesgo comenzó a desarrollarse hace seis años, pero ahora habría que ajustarlo y aterrizarlo a las variables regionales, ya que la norma existente tiene indicadores nacionales muy generales, aun cuando cada territorio tiene un comportamiento muy diferente en relación con el agua”, resalta Lozano.

Por su parte, Luis Fernando Rico, gerente general de Isagén, enumera los dos aspectos que motivaron a la compañía a hacer parte del encuentro y a promover la organización de todos los sectores que defienden el recurso hídrico: “En Colombia, el agua debería ser un hilo conductor del desarrollo y no un motivo de tragedia. Por eso queremos que estos espacios contribuyan a entender el gran potencial energético que posee el país y la oportunidad que supone la hidroenergía, la forma más económica y limpia de mover nuestra infraestructura”.

¿Cómo pasar del diálogo a la acción? Lozano responde que el encuentro será un programa y no un foro más. “Vamos a hacer seguimiento y vigilancia a los políticos, a los nuevos candidatos, a su plan de gobierno y a sus compromisos”, concluye.

Sin duda, escenarios como estos le dan respuestas al país sobre la manera de administrar y proteger los recursos que le quedan, los cuales, a su vez, son esenciales para la vida presente y la de futuras generaciones.

El primer Encuentro por el Agua, celebrado el 1º de noviembre de 2012, sirvió, por ejemplo, para que empresas, la academia y el sector público se pusieran de acuerdo sobre el espacio que debe tener el tema del agua en las políticas públicas y la planeación del país.

En esa ocasión, la necesidad de unir a todos los actores sociales en la generación de una nueva cultura para el manejo del agua fue quizás el principal acuerdo.

WWF planteó el reto de que las empresas entiendan claramente su relación con el agua, mientras el diagnóstico del Ideam fue claro: en Colombia el problema del agua no se suscribe a la disponibilidad del recurso sino a su administración, a su gobernabilidad.

Esta tesis fue respaldada por Juan Pablo Ruiz, ambientalista y gerente de la empresa de desarrollo humano Epopeya, quien ha sostenido que la legislación y la información existentes “son suficientes para que Gobierno, empresas y sociedad civil actuemos de manera seria para hacer un mejor manejo del agua”.

Según el experto, desde el Encuentro por el Agua del 2012 ha habido algunos avances, sobre todo en cuanto a la conciencia y gestión ciudadana e institucional relacionada con el manejo de las cuencas hidrográficas en el área andina.

Sin embargo, explica que estos pasos “son insuficientes, muy precarios y no en todos los casos se han dado con efectividad y eficiencia”. Por eso propone que el próximo 20 de noviembre las entidades y organizaciones ciudadanas invitadas respondan dos preguntas: ¿cuáles son las acciones y los avances que su institución ha hecho en el último año para mejorar la gestión y el manejo del agua? y ¿qué lecciones aprendidas han guiado esas acciones y cuáles con los pasos a seguir?

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