Las universidades que no cambien están condenadas a desaparecer

Académicos se refirieron al aporte de las tecnología emergentes en la democratización de la educación superior durante un foro realizado en la Universidad de Nueva York.

Las herramientas virtuales de aprendizaje comienzan a consolidarse como una estrategia importante de inclusión. / 123rf

“Estamos viviendo un momento de reestructuración radical de la educación superior en el que el statu quo ya no es una opción”. Esta frase resume las conclusiones de un foro realizado en la Universidad de Nueva York (NYU) en la que académicos y profesores de distintos campos del conocimiento discutieron sobre los retos que deberá enfrentar la universidad del futuro.

Zach Sims, cofundador de Coacademy, una plataforma interactiva en línea que ofrece clases gratuitas de lenguajes de programación; John Sexton, presidente de NYU; Clayton Christensen, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, entre otros panelistas, se refirieron al papel de las tecnologías emergentes en la democratización de la educación superior.

Según reseñó el portal de noticias Inc, para estos reconocidos académicos el modelo tradicional de universidad “comienza a experimentar una revolución profunda” en la que los cada vez más acelerados avances tecnológicos resultan determinantes en términos de calidad, cobertura, acceso, financiación y modelos alternativos de enseñanza y aprendizaje.

En ese sentido, los panelistas expusieron algunas ideas sobre lo que, a su parecer, consideran esencial en la “construcción de las universidades del futuro”.

En primer lugar, sugirieron la necesidad de encontrar mecanismos más efectivos de identificación de las capacidades de los estudiantes.

“Si la utilizamos de manera adecuada, la tecnología podría convertirse en una gran herramienta para descubrir y fomentar nuevos talentos”, anotó John Sexton.

Por otra parte, resaltaron el papel de la educación en línea y a distancia en la democratización del acceso al conocimiento. “La educación debe ser concebida como una experiencia descentralizada”, precisó Zach Sims, quien, al igual que sus interlocutores, considera que las herramientas virtuales de enseñanza y aprendizaje (cursos interactivos, bibliotecas, libros, etc.) comienzan a consolidarse como una estrategia importante de inclusión y equidad.

Asimismo, fueron enfáticos en la necesidad de superar las fronteras de la teoría para avanzar hacia pedagogías alternativas que permitan a los estudiantes conocer de antemano las realidades sociales, políticas y económicas que enfrentarán como profesionales. Finalmente, hicieron un fuerte llamado de atención sobre la necesidad de crear programas de financiación flexibles y consecuentes con la capacidad de pago de los estudiantes, pues “la financiación constituye una de las mayores barreras para el aprendizaje.

“Si pensamos en la prevalencia de ciertos modelos y valores en las universidades, nos encontramos con estructuras invariables: clases, asignaturas, créditos, calificaciones y programas, y no caemos en cuenta de que estas no son dinámicas inalterables”, dijo durante el foro Clay Shirky, experto en tecnologías emergentes y profesor de NYU.

“El acceso al conocimiento, las capacidades y el talento de estudiantes y profesores deben encontrar escenarios alternativos a las estructuras vigentes para crecer y desenvolverse”, señaló Shirky.

 

Los académicos sugieren:
Identificar y promover nuevos talentos, especialmente en aquellos estudiantes que cuentan con escasos recursos para la educación.  
 Descentralizar la enseñanza, impulsando herramientas virtuales de aprendizaje y fomentando la educación a distancia.
Crear alternativas flexibles de financiación  acordes con la capacidad de pago de los estudiantes y de sus familias.
Superar las fronteras de la teoría  para avanzar hacia pedagogías prácticas  que permitan a los estudiantes conocer  las realidades que enfrentarán durante su vida profesional.
Promover escuelas especializadas   con el fin de graduar profesionales expertos en un área del saber y de la investigación.

 

 

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María Luna Mendoza

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