Versiones de afrocolombianidad

¿Qué ha pasado con la población afrocolombiana en los últimos 162 años, luego de que se promulgara el fin de la esclavitud en nuestro país?

El 21 de mayo de 1851, el presidente José Hilario López, mediante ley, abolió la esclavitud. / Archivo
El 21 de mayo de 1851, el presidente José Hilario López, mediante ley, abolió la esclavitud. / Archivo

En Colombia, la libertad se conmemora mañana, 21 de mayo. Este mismo día, hace 162 años, se promulgó el fin de la esclavitud en nuestro país. Detrás de esta conquista estuvieron las luchas, las resistencias y los anhelos de generaciones de afrodescendientes que durante siglos aportaron su vida, su trabajo, su ser material y espiritual a la construcción de una sociedad que los considerara “libres e iguales”.

¿Qué ha pasado con la población afrocolombiana en estos 162 años de libertad en términos demográficos, socioculturales, económicos y políticos? ¿Cuáles son nuestras principales conquistas colectivas y sociales? Y, sobre todo, valdría preguntarnos: ¿qué está pasando hoy con esta población en el país y hacia dónde caminamos como colectivo social y político?

Para responderlas es necesario resaltar que no existe una única visión de afrocolombianidad. Existen diversas aspiraciones y proyectos gestionados por diversos sectores. Como un aporte al debate, quisiera proponer tres grandes visiones o corrientes de pensamiento que están presentes en el discurso y en la práctica social y política afrocolombiana: un proyecto de diferenciación afirmativa como grupo étnico, un proyecto culturalmente asimilacionista y un tercer proyecto integracionista, de los cuales plantearé algunas características.

En primer lugar, quiero referirme a la Ley 70 de 1993 como un referente central del desarrollo de la población afrodescendiente de Colombia; constituye una visión colectiva de futuro, una visión de afrocolombianidad.

Hace 20 años, en otro momento histórico, múltiples actores sociales de esta población definimos un “proyecto” a partir de un amplio proceso de construcción colectiva. Se trata del Movimiento Social Afrocolombiano, que confluyó en el proceso preconstituyente y que tuvo su máxima expresión entre 1991 y 1993 (con la inclusión del artículo transitorio 55 a la Constitución y la posterior promulgación de la Ley 70 de 1993 o Ley de Comunidades Negras).

La visión que plantea la Ley 70, de diferenciación como grupo étnico, se fundamenta en un pensamiento que integra derechos sociales, culturales, económicos y políticos, y define diversos mecanismos para su materialización. La consolidación de territorios colectivos de comunidades negras, la afirmación de la identidad cultural, el etnodesarrollo y la autonomía, son rasgos de esta visión de afrocolombianidad.

Existe una segunda visión de afrocolombianidad que reivindica la no diferenciación como grupo étnico. Es decir, podría denominarse una visión “asimilacionista”, pues se orienta hacia la total adopción de los códigos, patrones y maneras de existir del grupo culturalmente mayoritario de nuestra sociedad. Aquí se trata, sobre todo, de demostrar que como afrocolombianos somos competentes y funcionales en ese contexto cultural dominante, al cual se afirma la pertenencia. Occidentalización y modernización son el proyecto.

Y, finalmente, hay una tercera visión: la visión “integracionista”, que implica la inclusión de la población afrocolombiana en la agenda política del país. Gestión de políticas públicas inclusivas, transformación institucional y acceso al poder serían palabras claves en esta visión.

Plantear estas tres grandes visiones de afrocolombianidad, no totalmente excluyentes entre sí, tampoco busca simplificar un elemento tan esencial de la movilización social y política de esta población. Sin duda, la complejidad en la que se inscribe la realidad social del país supera con creces cualquier modelo y capacidad de análisis. Esta es más bien una invitación al debate, al diálogo y la reflexión colectiva entre las distintas organizaciones y líderes que agencian las diferentes visiones de afrocolombianidad.

Respetando los diversos matices y líneas de pensamiento, la afirmación de la población afrocolombiana como grupo social y culturalmente diferenciado de la población colombiana debería constituirse en un punto de consenso. A partir de allí podrán orientarse y desarrollarse distintas búsquedas para el mejoramiento de sus condiciones de vida.

* Mujer afrocolombiana, activista del Movimiento Social Afrocolombiano.

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