La vida en lugares inhóspitos

"Ambientes extremos de Colombia", un libro que publicará próximamente el Banco de Occidente, revela lugares que presentan difíciles condiciones para que la mayoría de los seres puedan existir.

El superpáramo presenta las condiciones más extremas para la vida.
El superpáramo presenta las condiciones más extremas para la vida.

Aunque parezca humanamente imposible, hay especies que pueden adaptarse y sobrevivir a condiciones extremas de frío, calor, penumbra o acidez.

La Cueva del Nus, en el municipio de Caracolí, Antioquia, por ejemplo, tiene un intrincado sistema de recámaras y riachuelos en el que hay peces e insectos que jamás han visto la luz. Su existencia transcurre en tinieblas y, de todas formas, viven.

Esta historia hace parte del libro Ambientes extremos de Colombia, publicado por el Banco de Occidente, editado por IM Editores y a la cabeza de Juan Manuel Díaz, biólogo del Programa de Ciencias de la Fundación Marviva. Un equipo de fotógrafos entre los que están Angélica Montes, Fredy Gómez y Diego Garcés se encargó de capturar en imágenes los lugares donde nadie imagina que puede haber animales ni plantas.

Ambientes extremos como el desierto de la Alta Guajira, que denominan en el libro "Infierno sobre la arena", fosas oceánicas profundas, heladas temperaturas en las montañas o los microorganismos que pueden sobrevivir en medio de lagunas repletas de ácido que dejaron volcanes extintos, hacen parte de la obra.

Por más recónditos que sean, estos ambientes no son espacios olvidados. Científicos de todo el mundo tienen los ojos puestos en dichos lugares que, según Juan Manuel Díaz, podrían tener importantes claves sobre el origen de la vida. "Hay organismos que han evolucionado allí que dan muestras del pasado, o hay otros que han aprendido a adaptarse y nos permiten conocer los antecedentes del lugar", explica el científico.

Aunque en Colombia no hay sitios donde las condiciones de vida son tan intensas, como ocurre en la Antártida o en el desierto del Sahara, la diversidad del país permite que se encuentren la mayoría de los ambientes catalogados como extremos por la comunidad científica: En Colombia tienes de lo más frío, caliente, ácido y venenoso", afirma Díaz.

Hay algunos ambientes extremos que se han vuelto inhóspitos para las especies por las acciones del ser humano, como las ciudades o "selvas de concreto", según el libro. Bogotá, por ejemplo, representa una amenaza para los copetones: "el ruido es tal que el canto de los pájaros no produce el efecto que necesitan para conquistar a sus parejas, por lo que los machos tienen que cantar más alto. Al subirle el volumen al canto, se vuelve menos atractivos para las hembras y su supervivencia corre peligro", concluye Díaz.
 

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