"Yo no soy el que defiende la minería"

Juan Gabriel Uribe insiste en que su cartera sí está regulando esta actividad en el país y reconoce que son pocos los recursos para el sector ambiental.

El ministro de Ambiente, Juan Gabriel Uribe, asegura que la cooperación internacional es vital para las áreas protegidas del país.  / David Campuzano - El Espectador
El ministro de Ambiente, Juan Gabriel Uribe, asegura que la cooperación internacional es vital para las áreas protegidas del país. / David Campuzano - El Espectador

Nunca antes el país había presenciado un debate tan fuerte en torno a la minería: mientras el Gobierno intenta impulsar su locomotora minera, se conocen cada vez más denuncias por los efectos ambientales de esta actividad. Y aunque las discusiones están en el foco de la opinión pública, académicos y organizaciones ambientales reclaman que la voz del ministro de Ambiente, Juan Gabriel Uribe, se ha escuchado poco. El ministro, sin embargo, asegura que nunca antes en el país se había regulado tanto la extracción de minerales y que su misión es promover el desarrollo sostenible en cualquier actividad.

Por otro lado, reconoce la falta de recursos del sector ambiental, que limita tanto la gestión en los Parques Nacionales como la investigación. Además, manifiesta su preocupación debido a que Colombia es el tercer país del mundo más afectado por el cambio climático.

¿A qué se debe el silencio del Ministerio frente al debate minero? Se esperaría una posición más contundente, por ejemplo, frente a la caída del Código de Minas...

Ningún silencio. Por el contrario, estamos activando todo el sistema de delimitación de páramos, de humedales, de zonas Ramsar. En minería nunca se había producido una regulación tan fuerte, por ejemplo en el caso de la Drummond o en la suspensión de licencias en el Cesar. De manera que todo lo contrario: hemos estado activos frente al tema.

Pero el Ministerio de Ambiente se sigue viendo como el más débil del gabinete...

La creación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) es un gran acierto del presidente, quien permanentemente está hablando de que este es un ministerio transversal a los demás.

¿Qué es lo que más le preocupa de la caída del Código Minero?

Tuvo elementos positivos, como que ya no se requerirá el concepto previo del Ministerio de Minas para nuevas declaratorias de áreas protegidas. Lo que nos queda en adelante con el Ministerio de Minas es desarrollar una agenda interministerial que nos permita elevar estándares ambientales, incluso, mejorando la protección ambiental en áreas de exploración.

En julio se abre de nuevo la ventanilla minera, ¿cree que el país ya ordenó la casa para volver a entregar títulos mineros?

Yo creo que el país tiene que seguir ordenando la casa y debe tener una clara estandarización ambiental en este tema.

¿Entonces es conveniente o no abrirla?

Hay que seguir ordenando la casa.

¿Qué opina del informe de la Contraloría que advierte sobre los graves efectos que representa la minería a gran escala?

Estamos haciendo un estudio a fondo, hay unos elementos claves que podemos incluso rescatar, sobre todo acerca de la etapa de exploración, que aún no es clara porque no se requiere licencia ambiental para ella y el Ministerio no tiene mecanismos de manejo y de control. Por fortuna, las compañías han dicho que están dispuestas a participar en el debate.

¿Y usted estaría dispuesto a liderar una reforma para que se exija licencia ambiental desde la etapa de exploración?

Podemos entrar a debatirlo. Habría que hablar con el Ministerio de Minas. Nosotros también podemos trabajar en una estandarización ambiental para pedir un plan de manejo más riguroso para la etapa de exploración.

¿Y usted cree que es posible hacer minería sostenible?

Hay minería de responsabilidad, pero yo no soy el que defiende la minería, esa es una pregunta para el Ministerio de Minas.

¿En qué va la ampliación del Parque Nacional Chiribiquete?

Estamos esperando el concepto de la Academia de Ciencias Naturales. Tenemos 50 millones de dólares del gobierno noruego y el Reino Unido también va a participar. Esta ampliación va a ser muy importante, porque va a permitir conectividad con la Serranía de la Macarena y conservación de la Amazonia.

¿Apoya o no la moratoria minera que están pidiendo varias organizaciones ambientales?

Nosotros trabajamos el tema de desarrollo sostenible. La moratoria minera es un tema del Ministerio de Minas.

Del presupuesto nacional, sólo el 0,01% es para el Ministerio de Ambiente. ¿No cree que es muy poco, justo cuando el país dice que le está apostando al tema ambiental?

Pues sí, pero el Ministerio es una entidad facilitadora y formuladora de políticas y no es una inversora en medio ambiente. Además, el Ministerio sólo lleva un año y medio, es relativamente nuevo. Desde luego uno quisiera mucho más presupuesto, no solamente para el Ministerio sino para el sector, específicamente para corporaciones ambientales supremamente débiles, como Corpomojana y Corpoamazonia.

Tampoco hay recursos para la investigación...

Los institutos de investigación deberían tener más recursos, incluso yo se lo he propuesto al Ministerio de Hacienda. Somos el país más rico en biodiversidad, pero solamente hemos descubierto el 10% de ésta en el área terrestre y el 9,5% en la zona marítima. Por eso estamos firmando un convenio interadministrativo con Colciencias de $150 mil millones, para recuperar ese conocimiento.

Uno de los temas más graves tiene que ver con el déficit financiero de Parques Nacionales. ¿Por qué siguen declarando nuevas áreas sin tener recursos?

Si por mí fuera, generaría una mayor cantidad de recursos. El tema de parques es estratégico, pero no sólo por declarar áreas protegidas, nosotros tenemos compromisos internacionales por efectos del tratado de diversidad biológica, y en ese sentido, crear nuevas áreas protegidas es un compromiso mundial.

¿Y cómo van a lograr que no sean parques de papel, si no hay recursos para su gestión?

Tenemos varias fuentes de financiación: la del presupuesto nacional y la del manual de compensaciones —que permite que las empresas que tienen actividades que afectan los ecosistemas pueden compensar en los Parques—. A éstos se suman los aportes de empresas privadas y los aportes internacionales. Tenemos una buena relación con Holanda, Reino Unido, Noruega, con muchos países que colaboran sustancialmente. En el último año, en la oficina internacional del Ministerio hemos recogido alrededor de 150 millones de dólares.

¿Pero no le parece riesgoso que la conservación del país dependa de la cooperación internacional?

La cooperación internacional es supremamente importante, pero no estamos dejando los recursos en sus manos. Colombia es muy compleja: es rica en biodiversidad y al mismo tiempo es el tercer país en el mundo más impactado por el cambio climático. Eso hace que internacionalmente Colombia esté en el foco ambiental. Nosotros estamos tratando de hacer alianzas internacionales en favor de la conservación, por ejemplo de la Amazonia.

Pese a la nueva política de ecoturismo, que deja la infraestructura por fuera de los Parques Nacionales, Six Senses insiste en seguir con su proyecto en el Tayrona. ¿Es posible que este proyecto se haga?

Nosotros emitimos los términos de referencia para la regulación de ecoturismo en parques. La ANLA utilizará los términos de referencia correspondientes y serán ellos los que den las licencias.

Volviendo a la minería, las empresas aseguran que no hay claridad en las reglas de juego. Por un lado se impulsa la locomotora minera, pero el otro reversa los títulos entregados. ¿Cuál es la apuesta real del país?

Aquí la regla del juego es el desarrollo sostenible, es decir, la consideración de los elementos sociales, ambientales y económicos en el desarrollo, en cualquier proyecto. No hay ningún mensaje contradictorio. En el caso de la minería, debe ser con estándares internacionales. En el tema ambiental no hay derechos adquiridos. Hay que conservar la riqueza ambiental del país. Ese debe ser el propósito nacional principal.

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