Voluntariados para cambiar vidas

Desde hace un año y medio, 610 empleados de Bancolombia han podido comprobar el poder de las pequeñas acciones en ocho ciudades del país. Los proyectos sociales que lideran han beneficiado a 7.942 niños, jóvenes, madres cabeza de familia y habitantes de calle.

Nataly Bojacá, una de las beneficiarias del programa Causas que Transforman.

Por lo menos unas 17.000 víctimas del conflicto armado se refugian en Altos de Cazucá, un barrio marginal del municipio de Soacha, a las afueras de Bogotá, donde, a pesar de las condiciones de pobreza y miseria en que se encuentran sus habitantes y los problemas de microtráfico e inseguridad, los niños no han dejado de sonreír y muchas familias no pierden la esperanza de labrar un futuro mejor.

Inevitablemente, la falta de acueducto y alcantarillado, de vías que reemplacen las trochas que se llenan de charcos y barro durante la época de lluvias, la ausencia de medios de transporte público y las viviendas levantadas con sus propias manos les recuerdan que no son una prioridad para el Estado.

Sin embargo, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y algunas compañías se han preocupado por intentar cambiar la cruda realidad en la que viven estos colombianos.

Desde hace diez años, la Fundación Ahora si Bernardo comenzó en la Comuna 4 a trabajar con los niños. Sin embargo, en mayo de 2015 su labor tomó otras dimensiones por cuenta del apoyo del programa de Bancolombia Causas que Transforman.

Se trata de una iniciativa a través de la cual 610 empleados de la compañía estudian las necesidades sociales de comunidades vulnerables y diseñan un proyecto con el que a partir de sus conocimientos y habilidades puedan hacer más amable su realidad.

Hasta el momento se han beneficiado 37 organizaciones del país que, al igual que Ahora si Bernardo, nacieron para devolver sonrisas. San Andrés, Montería, Medellín, Bogotá, Manizales, Bucaramanga, Cúcuta y Barranquilla han sido los lugares del territorio nacional a los que ha llegado Causas que Transforman, beneficiando a 7.942 niños, adolescentes, madres cabeza de familia, personas en condición de discapacidad y habitantes de calle.

Clases de educación financiera, de música, partidos de microfútbol y tardes de lectura de cuentos forman parte de la programación de algunas de estas iniciativas. Nataly Bojacá, una de las beneficiarias, cuenta que Causas que Transforman le ha permitido darse cuenta del poder de las pequeñas acciones.

En Altos de Cazucá, mientras los niños juegan, corren, leen y cantan, unas 35 madres comunitarias como ella se reúnen para asistir a un taller de educación afectiva y financiera y aprender a optimizar los recursos con los que deben sobrevivir cada mes, a quererse a sí mismas, a prevenir o combatir la violencia doméstica y a educar sin gritos ni castigos.

Una vez al mes, esta rutina se rompe con una superactividad en la que participan el doble de voluntarios y el impacto entre los miembros de la comunidad es mayor. Y para diciembre, cuando en las faldas de Cazucá se encienden las luces navideñas, unos 200 voluntarios se unen para organizar la despedida de fin de año, un colorido encuentro de sonrisas y actividades que invita a dejar volar la imaginación.

“Cazucá es un territorio de oportunidades y Bancolombia sembró una pequeña semilla que hoy está dando fruto en la vida de personas como Nataly, que han descubierto la manera de cambiar vidas”, concluye César Augusto Rodríguez, funcionario de la entidad y creador de la fundación Ahora si Bernardo

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