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Alto turmequé

Domingo 5 de mayo de 2019.

El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Haiko Maas estuvo de visita por México, Brasil y Colombia, y en las pocas horas que estuvo en el país sacó tiempo para visitar un espacio de reincorporación de excombatientes de Farc, para conocer de primera mano cómo se lleva a cabo la implementación del Acuerdo Final, al que su país le está invirtiendo cerca de 17 millones de euros. La Cancillería y la ARN lo llevaron al ETCR que funciona en Icononzo (Tolima) y allí al ministro lo sorprendieron con un recibimiento poco usual: un brindis con cerveza producida por los exguerrilleros, llamada La Roja. Muy osados estuvieron los farianos al ofrecerle su producto a los alemanes, que se precian de producir la mejor cerveza del mundo. El ministro Maas brindó, se tomó su ‘pola’ y siguió el recorrido por un taller de confecciones y en un jardín infantil. / Foto cortesía de Photothek.de

“In memóriam”

Un curioso correo de notificación les llegó esta semana a varios abogados que intervienen en el caso Odebrecht, específicamente en el capítulo de la obra inconclusa del Tunjuelo-Canoas, donde la multinacional brasileña habría repartido coimas por casi $15 mil millones. El Juzgado 39 Penal del Circuito de Bogotá citó a audiencia de preclusión para el día 7 de mayo a las 4 de la tarde. Pero, ¿a quién le van a archivar el proceso? Pues ni más ni menos que a Jorge Enrique Pizano, exgerente del Acueducto y testigo estelar en los “torcidos” de la Ruta del Sol II. El mismo que falleció en noviembre pasado y cuyas grabaciones al fiscal Néstor Humberto Martínez desataron una tormenta política que aún no termina de amainar. Tras su muerte es obvio que se extingue la acción penal en su contra, pero lo cierto es que toca hacer una audiencia para formalizar judicialmente ese hecho.

El regaño

Durante el lanzamiento de su libro sobre el proceso de paz en la Feria del Libro, el expresidente Juan Manuel Santos reveló esta semana un detalle bien curioso sobre el papa Francisco y la paz de Colombia. Como se recordará, el plebiscito para refrendar el Acuerdo entre su gobierno y las Farc fue derrotado en septiembre de 2015, ente otras cosas, porque muchos colombianos creyeron que el pacto de paz impondría una “ideología de género” que atentaba contra la noción de familia en el país. Santos tuvo que renegociar los acuerdos y para eso se reunió primero con los jefes de las iglesias a quienes pidió que le mostraran en qué partes estaba la tal ideología de género. Dice él que el clero católico terminó reconociéndole que no había leído los acuerdos y que esa Iglesia se había dejado llevar por comentarios como los del exprocurador Alejandro Ordóñez. Un año después, cuando Francisco vino a Colombia a promover la reconciliación, terminó regañando por esa razón a los jefes del catolicismo en el país.

Cuando el río suena…

El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, visitó Antioquia y en sus actividades incluyó la entrega de dos aeronaves Beechcraft 1900-D a la Policía Nacional. Un alto oficial cayó en la cuenta de que Washington hizo el mismo regalo en los años 90 cuando activaron el Plan Colombia. Ahora se da justo cuando el gobierno norteamericano nominó como nuevo embajador en nuestro país a Philip Goldberg, el hombre que lideró ese plan de lucha antinarcóticos. ¿Casualidad?

A caballo regalado…

En todo caso, la Policía recibió feliz las dos aeronaves con capacidad para transportar hasta 20 personas y que curiosamente son del mismo modelo que las que el gobierno de Juan Manuel Santos contrató para los viajes de los negociadores de las Farc hacia Cuba, a la mesa de diálogo, y de vuelta a Colombia. La Policía los usa mucho para movilizar extraditables pedidos por el gobierno de Donald Trump, cuya lista se engordó con la atomización de carteles del narcotráfico una vez la guerrilla se desmovilizó y sus zonas quedaron bajo disputa de bandas criminales por falta de presencia del Estado.

Jugada política

Mientras los ojos del país político se concentraban en el debate que se adelantaba en el Senado sobre el futuro de las objeciones presidenciales a la Jurisdicción Especial para la Paz, la lente de El Espectador captó a la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, muy distraída en su celular, pero no precisamente informándose sobre el fondo de la discusión, sino entreteniéndose con el popular juego “Candy Crush”. El episodio, que se movió en redes sociales, no tardó en despertar las críticas en su contra y, de paso, avivó aún más el rumor de que ella será el primer cambio que hará el presidente Iván Duque en su gabinete. Suenan Francisco Barbosa, actual consejero de Derechos Humanos e, incluso, el propio Miguel Ceballos, alto comisionado para la paz. 

De pasillo
Y hablando del debate sobre las objeciones a la JEP, no fueron pocos los que, tras bambalinas, resultaron enfrentándose fuertemente por las posturas a favor y en contra de dichos reparos. Fue el caso del senador de la lista de los Decentes, Jonatan Tamayo -también conocido como Manguito- quien terminó peleándose con su copartidaria, Aída Abella. Resulta que en el salón social, afuera de la plenaria, la exdirigente de la Unión Patriótica se encontraba hablando por celular cuando, de repente, por su lado, pasó Maguito. Ella, al percatarse, comenzó a lanzar indirectas refiriéndose a él como “traidor” y “muy uribista”, tras recordar que, pese a haberse elegido con la lista promovida por Gustavo Petro, Tamayo terminó alineándose con el uribismo. El senador, muy molesto, se devolvió y la confrontó: “Soy uribista y a mucho honor”, le dijo en tono airado.

Censurados

El ala derecha de las barras en el recinto del Senado está vedada. Ante la cantidad de medios que llegaron el martes pasado al debate de la objeciones a la ley estatutaria de la JEP, en el ala izquierda no cabía un periodista ni fotógrafo más, por lo que algunos hicieron maromas para llegar hasta el otro lado y poder trabajar. Sin embargo, la Policía del Congreso los requirió y pidió que abandonaran el lugar. Los periodistas se negaron y, finalmente, acordaron que utilizarían solo las sillas más cercanas a la cabina desde donde se maneja el software de registro. Resulta que debajo del ala derecha de las barras está la bancada del Centro Democrático y por eso allí no entra nadie desde el episodio en el que le lanzaron ratas al uribismo. ¿Hasta cuándo la mesa directiva del Senado va a mantener la restricción?