“En Cartagena tenemos un desafío enorme”, Duque sobre la COVID-19

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Alto turmequé: semana de coronavirus, viajes e intrigas judiciales

Los mejores confidenciales del poder y la política en Colombia.

Fernando Ruiz Gómez, el nuevo ministro de Salud, se posesionó de urgencia el martes de esta semana ante el presidente Iván Duque, porque se consideraba inminente la aparición del primer caso de coronavirus en Colombia, lo que se confirmó el viernes. La confirmación lo agarró concentrado en una apretada agenda de contactos con los demás ministros y los entes de control, de los que necesitará apoyo. Por ejemplo, el jueves en la tarde se reunió con el procurador general, Fernando Carrillo. Además de tocayos, son buenos amigos y trabajaron en el Banco Interamericano de Desarrollo, donde Ruiz también coincidió con el jefe de Estado. El viernes debió suspender esos contactos para concentrase en el seguimiento a la llegada de la enfermedad respiratoria en la que sus estudios en Salud Pública -máster y doctorado- serán importantes. Duque acompañará al nuevo ministro en los Puestos de Mando Unificado (PMU) para “actuar y mantener la información al ciudadano”. / Cortesía Presidencia

El detalle

Se supo en estos días que durante su visita a Estados Unidos el presidente Duque le regaló a su colega Donald Trump mancuernas con el escudo del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de Colombia (CCOES), la unidad creada hace ocho años que fue clave en la persecución de la cúpula de la guerrilla de las Farc. Lo que no se supo es que el presente, que le gustó al mandatario norteamericano porque adora lo militar, sirvió de mensaje subliminal para mostrarle que así hayan subido los índices de producción de hoja de coca y cocaína en Colombia, es absoluto el compromiso del Gobierno Nacional con la lucha contra todas las mafias ilegales. Precisamente el viernes el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, inauguró en el Cantón Norte de Bogotá, junto con la cúpula militar, el nuevo edificio del CCOES. Cuatro pisos con la mejor tecnología para perseguir a criminales con asesoría permanente de las Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. Y en el estuche de las joyas se leía: “La victoria es de todos”.

Tan cerca, tan lejos

Siguen las fricciones en la Corte Suprema de Justicia. Luego de reinterpretar el reglamento para poder bajar su quórum y elegir siete plazas vacantes, el ambiente parecía mejorar en el interior del alto tribunal, pero, aunque hay alivio por solucionar la crisis, no parece haber humo blanco para elegir presidente. Los candidatos son Jorge Quiroz y Gerardo Botero, de la Sala Laboral, colegas con profundas diferencias. El primero es cercano a la exmagistrada y hoy ministra de Justicia, Margarita Cabello, mientras el segundo es crítico de la funcionaria.

Mejor renuncio

El magistrado Botero hizo en el pasado varias propuestas que no calaron en sus compañeros, como que el voto sea público y que se grabaran las sesiones de la sala. El jueves pasado, en una nueva sesión de sala, Botero renunció a ser vicepresidente encargado de la Corte. Según fuentes consultadas, lo hizo porque considera que se ha vuelto incómodo para sus colegas y por no estar de acuerdo con que se eligiera primero vicepresidente que presidente. En su reemplazo, como vicepresidenta encargada, quedó la magistrada Clara Dueñas.

De verdad

Saúl Franco, el comisionado encargado de liderar la búsqueda de la verdad en el nororiente del país, tuvo que pedirle a la Comisión Colombiana de Juristas el informe “Arauca somos y resistimos”, sobre 79 casos de falsos positivos en este departamento. Esto a pesar de que desde octubre del año pasado la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) lo tenía en su poder. ¿Acaso las entidades del sistema de justicia transicional no se comparten la información?

Para bebés

La Jurisdicción Especial para la Paz está estrenando salas de audiencias que tienen toda la tecnología para preservar las declaraciones y mantener el bienestar de quienes acuden. Hay una sala espejo para que las víctimas no tengan que enfrentarse a la mirada de sus victimarios y puedan seguir en vivo y en directo sus declaraciones. Pero hay otra sala colorida que ha llamado la atención: la de los niños. Una especie de guardería adecuada para que los menores, especialmente bebés, puedan permanecer allí mientras sus madres, en salas adyacentes, participan de las audiencias. La “sala guardería” se hizo pensando en la tranquilidad de las madres víctimas y el bienestar de los niños y las niñas. La presidenta Patricia Linares fue una de las impulsoras.

¿Oportunista?

Sorpresiva resultó la sesión en la que el Concejo de Bogotá reconoció el trabajo de varias mujeres en la capital. Resulta que el grupo para tratar asuntos de mujer fue presentado bajo las órdenes de Yefer Vega (Cambio Radical), a pesar de que en la bancada hay seis mujeres. Asimismo, llamó la atención que ocho hombres formaran parte del grupo. Por eso, varias concejales exigieron que sean ellas las que manden, y le recordaron a Vega que “el hombre es un aliado, no un dirigente de nuestra lucha”.

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