Entrevista con Oliverio García, presidente de Andemos

Un sector que empieza a reconstruirse

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Su economía engrana actividades que van desde la manufactura, comercialización de vehículos y sus piezas hasta la venta de bienes complementarios. En abril, las matrículas de carros presentaron una caída del 99 %. ¿Está listo el sector para acelerar de nuevo?

Con las cifras del primer bimestre de 2020, el sector automotor en Colombia estaba proyectando un mercado de 280.000 unidades de vehículos y 650.000 motos para todo el año, por lo que el panorama apuntaba a un crecimiento del 6 % para el mercado. Sin embargo, debido a la pandemia del coronavirus no solo cambiaron las estadísticas, sino también los planes de las marcas. Oliverio García, presidente de Andemos (Asociación Colombiana de Movilidad Sostenible) detalla cómo han vivido esta realidad desde el sector y cuál es el panorama que prevén para los próximos meses.

¿Cuál es el aporte que hace el sector automotor a la economía del país?

Sumando la industria, el comercio y los bienes complementarios, el sector genera cerca de $52,3 billones, de los cuales el 21 % proviene de la fabricación de vehículos automotores y sus partes; el 23 %, del comercio de vehículos automotores y sus partes, y el 56 %, de los bienes complementarios, lo que demuestra su destacada relevancia para el país.

Más de 72.400 trabajadores y sus familias derivan su sustento tanto del comercio como de la industria de vehículos automotores y sus partes, devengando una remuneración de $2 billones, por encima del promedio nacional.

¿Cuáles fueron los mayores impactos que generó la pandemia en el mercado?

A mediados de marzo se atravesó el coronavirus, obligándonos a pegar un frenazo con unos efectos devastadores, tal como ocurre cuando un vehículo frena repentinamente en una autopista de alta velocidad y cientos de carros que vienen atrás comienzan a impactar contra el de adelante, generando enormes problemas de liquidez en el engranaje del sector.

Si bien la producción de vehículos ha reiniciado operaciones de manera gradual a escala mundial, se enfrenta a un nuevo escenario de demanda reducida y exportaciones inciertas, por lo que los fabricantes no van a asumir riesgos ni a producir más de la demanda, debiendo hacer importantes reajustes en la producción con impactos en la cadena de suministro.

En Colombia, debido a la emergencia sanitaria, se suspendieron las matrículas de vehículos a partir del 22 de marzo para atender el aislamiento obligatorio, se ocasionó una caída del 39 % en marzo y del 99 % en abril, y con la reapertura del sector se comenzó a ver una recuperación en mayo y junio, para cerrar el primer semestre del año con una caída del 38 % frente a los primeros seis meses de 2019.

No obstante, a pesar de la economía de pandemia cabe resaltar que la excelente dinámica que traían las tecnologías de cero y bajas emisiones ha permitido a este grupo mantener una variación positiva del 83 % y el segmento de camiones pesados con el 47 % en los primeros seis meses frente al primer semestre de 2019.

¿Qué medidas tomaron desde Andemos para promover la reactivación del sector?

Desde inicios del aislamiento obligatorio trabajamos en propuestas dirigidas al Gobierno nacional para la reapertura del sector automotor, publicamos protocolos de bioseguridad y más recientemente hemos propuesto medidas para reactivar la demanda a través de programas de incentivos que permitan modernizar el obsoleto parque automotor.

¿Cuáles son los desafíos que trae esta reactivación?

En mi opinión, el gran desafío que enfrentamos es que las alcaldías entiendan que el vehículo particular así como el transporte individual juegan un papel preponderante en la mitigación y prevención del contagio del COVID-19, al igual que un mecanismo esencial para la reactivación de la economía, ya que encadena varias actividades.

El sector automotor también incorpora un alto componente tributario, con impacto nacional, regional y municipal (IVA, impoconsumo, impuesto de vehículos, retefuente e ICA); para un vehículo cuyo valor sea de $50 millones, el 30 %, es decir $15 millones, son impuestos.

En junio el mercado automotor empezó a acelerar nuevamente, ¿cómo se traduce esto en cifras?

Con la reapertura en mayo, se registraron 8.933 vehículos y en junio 11.981. Esto representa un incremento del 34 % en los registros. Estas cifras son muy significativas, puesto que este sector encadena actividades tanto de industria como comerciales y otras conexas que impulsan el restablecimiento del orden económico y social.

¿Cómo analiza desde el gremio el panorama del sector en los próximos cinco meses?

En términos generales, deberíamos observar una recuperación gradual del sector de la mano con el restablecimiento de la confianza de los consumidores. Sin embargo, nos preocupan las medidas que tomen las alcaldías en cuanto a la apertura o el cierre del sector. Nos oponemos a los cierres completos de la economía e invitamos a las alcaldías a desarrollar programas que permitan ejercer la actividad del sector priorizando la salud de las personas, partiendo de estas premisas:

  1. Los concesionarios de vehículos deben considerarse como una actividad esencial para asegurar el transporte de las demás actividades y aquellas autorizadas para reactivar la economía.
  2. La comercialización de vehículos en vitrinas autorizadas que operan por fuera de centros comerciales es una actividad que no presenta aglomeraciones ni congestiones.
  3. La comercialización de vehículos son bienes que, por sus características, facilita el ejercicio de entregas programadas. Sin embargo, por los requisitos de ley, es una actividad que aún no es posible hacer de manera 100 % digital.
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