1970 y 1977, los últimos toques de queda en Bogotá

Desde hace 42 años no se decretaba la medida en la capital del país. Las últimas las declararon los presidentes Carlos Lleras y Alfonso López. Esta es la primera vez que un alcalde toma la medida.

42 años después, los bogotanos pasaran nuevamente una noche bajo la medida de toque de queda. Mauricio Alvarado - El Espectador

Pasaron 42 años después del último toque de queda que había regido la capital del país. En 1970, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo y en 1977, Alfonso López Michelsen, decretaron estado de sitio con el fin de controlar las violentas alteraciones al orden público que consumían el país. Esta vez, el 22 de noviembre de 2019, Bogotá fue uno de los epicentros con más alteraciones al orden público en Colombia y frente a esta situación, el alcalde Enrique Peñalosa, respaldado del presidente Iván Duque, tomó la decisión de ordenar el toque de queda en toda Bogotá. 

El martes 21 de abril de 1970, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, decretó el estado de sitio y ordenó el toque de queda en Bogotá. Dos días antes, se había realizado las elecciones presidenciales, que terminaron en señalamientos contra el gobierno y la registraduría por un fraude electoral en favor del candidato ganador, Misael Pastrana Borrero. Cuando el asunto derivaba en serio problemas de orden público en el país, el primer mandatario, a través de una alocución televisada para todo el país, manifestó que en el ejecutivo tenía conocimiento de un movimiento subversivo detrás de los desórdenes, y que en consecuencia el país quedaba en estado de sitio y Bogotá en toque de quede a partir de las 9:00 de la noche. 

El 48 horas, se había normalizado la situación y la registraduría notificó al país que Misael Pastrana había ganado las elecciones presidenciales con una escasa diferencia de 50.000 votos sobre Gustavo Rojas Pinilla. Durante la crisis, hubo graves desordenes en Bogotá, saqueos en los almacenes y locales próximos a la Avenida Jiménez con carera Séptima y ataques a universidades y periódicos. En cuanto a Rojas Pinilla, fue aislado en su propia casa, en el sector de Teusaquillo, mientras los principales dirigentes de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), eran detenidos transitoriamente para evitar mayores desórdenes. El presidente Lleras Restrepo tuvo el respaldo de los partidos políticos y las fuerzas militares, para superar la crisis. 

 
 

Siete años después volvió a presentarse un toque de queda en Bogotá. El miércoles 14 de septiembre de 1977, por convocatoria de las centrales obreras, se realizó un paro cívico en todo el país. Pero en Bogotá, la protesta derivó en un enfrentamiento entre los manifestantes y la Fuerza Pública, que terminó en decenas de heridos, más de 10 muertos e incontables daños en edificaciones, establecimientos comerciales y automotores. Al término de la jornada, el entonces presidente Alfonso López Michelsen llamó de urgencia a todos sus ministros y ordenó el toque de queda en Bogotá entre las 8:00 de la noche y las 5:00 de la mañana para contrarrestar la ola de vandalismo que se extendió por varios sectores de la ciudad. 

Con más de 4.000 personas detenidas y una lenta normalización del sistema de transporte, el Gobierno López logró conjurar la revuelta ciudadana. Sin embargo, a partir de ese día, la deliberación política de cada a las elecciones de 1978, tuvo como eje del debate la necesidad de extremar las medidas de seguridad y la preservación del orden público. El ganador resultó ser Julio César Turbay Ayala, quien en septiembre de 1978 expidió el estatuto de seguridad, un severo régimen penal para controlar a los violentos, que le otorgó facultades especiales a las Fuerzas Militares, incluso al punto de otorgarles medidas de policía judicial, como el juzgamiento de civiles en consejos verbales de guerra. 

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Una semana después de expedido el estatuto de seguridad, un comando guerrillero del grupo Autodefensa Obrera, irrumpió en la casa del exministro de gobierno Rafael Pardo Buelvas, y lo asesinó. Pardo había oficiado como ministro durante los graves sucesos del paro cívico de septiembre de 1977. El grupo insurgente argumentó su acción violenta como una venganza por lo sucedido durante el paro. Esta fue la última vez que un gobierno se vio forzado a imponer el toque de queda en Bogotá. A partir de 1988, esa facultad pasó a órdenes de los alcaldes populares, y a pesar de que, durante los gobiernos de Andrés Pastrana o Juan Martín Caicedo, hubo graves situaciones por cuenta de la violencia, no hubo toque de queda. 

En esta oportunidad, 42 años después, los actos de violencia se volvieron incontenibles en Bogotá. El jueves 21 de noviembre, Bogotá vivió una jornada de movilizaciones, enfrentamientos entre manifestantes y el Esmad, y un histórico cacerolazo que convocó a miles de ciudadanos a protestar de manera pacífica. Sin embargo, en algunas zonas de la capital, los brotes de violencia crecieron a tal punto que se presentaron saqueos en portales de Transmilenio, quema de infraestructura pública y vandalización a ambulancias y carros de bomberos. 

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Pese a los desmanes, tal fue la voz de aliento que despertó el cacerolazo en los colombianos, que para el día siguiente, se convocó una nueva jornada de cacerolazo nacional. En la mañana de este viernes 22 de noviembre, los distubios violentos iniciaron en el sur de la capital, donde la movilidad en la ciudad se colapsó al punto de que cerca de 78 estaciones de transmilenio fueron vandalizadas, en mayoría en su totalidad. Miles de bogotanos a lo largo de la jornada presenciaron escenas de violencia estatal (excesos y abusos por parte de fuerza pública) y hechos delincuenciales como saqueos a locales comerciales e infraestrucura pública.  

A pesar de este panorama, la cita para el cacerolazo nacional a las 4:30 p.m. en la Plaza de Bolívar, no logró concretarse y los manifestantes que se encontraban en el lugar fueron dispersados con gases lacrimógenos. Enseguida, y con episodios cada vez más violentos, el alcalde Enrique Peñalosa se convertiría en el primer mandatario local en decretar toque de queda en la capital. Al principio, esta medida aplicaría para tres localidades (Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar) sin embargo, minutos después se amplió a toda la ciudad.

 

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-Redacción Bogotá - [email protected]

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