La positividad en las pruebas pasó del 8% al 15%, en el último mes

A prepararse para el tercer pico en Bogotá

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Aunque Bogotá mantiene una baja tasa de contagios, los positivos diarios pasaron de 800 a 1.658 el pasado jueves. Expertos dicen que un nuevo pico llegará después de Semana Santa. Su magnitud dependerá del comportamiento que hayan tenido los ciudadano en estos días.

La situación que atraviesan varias de las principales ciudades del país demuestra que se acerca el tercer pico de la pandemia y aunque en las últimas semanas Bogotá ha mantenido un bajo número de casos activos y de ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI), en los últimos días las cifras de algunos indicadores han comenzado a aumentar, por lo que se espera que la nueva oleada llegue después de Semana Santa.

El primero es la tasa de contagio (Rt); es decir, la posibilidad de que una persona contagie a otra. Lo ideal es que esté debajo de 1 y la ciudad lo está, ya que se encuentra en 0,94. Pero llaman la atención localidades como Usaquén, Puente Aranda y La Candelaria, donde este indicador está por encima de 1,1, con un evidente aumento en el último mes.

Algo similar ocurre con la positividad en las pruebas PCR, pues en el último mes esta pasó del 8 % al 15 %, y se ha visto en las cifras, pues pese a que el promedio de contagios diarios en la capital estaba sobre los 800 casos y el pasado jueves escaló hasta los 1.656, acercándose a la barrera de los dos mil, siendo Usaquén, Suba y Kennedy las localidades con más reportes.

Para Leonardo García, presidente del Colegio Médico de Bogotá y Cundinamarca, es inminente que la tercera ola llegará a la ciudad en las próximas semanas. “Estamos en una etapa de mucha apertura y eso va a generar mayor contagio. También se debe tener en cuenta que el nivel de personas que no se han contagiado es muy alta; de hecho, creemos que está entre el 45 % y el 60 %, por lo que podríamos tener más picos en los próximos meses”.

Así mismo, señala que preocupa lo que está ocurriendo en ciudades como Barranquilla, donde estarían llegando más personas en situación grave, en comparación con los otros dos picos de la pandemia. “También tenemos que ver casos como el de Cartagena, donde se cree que el 70 % de personas ya se contagiaron y llegaron a una tercera ola fuerte. Hay otra incertidumbre y son las nuevas cepas de las que no podemos decir nada, porque el nivel de estudio es muy bajo”, dice García.

Al respecto, Luis Jorge Hernández, experto en salud pública de la Universidad de los Andes, cree que se le debe prestar mucha más atención ante la confirmación del primer caso de muerte de una persona contagiada con la cepa brasileña. “Lo importante es que se haga la búsqueda genómica y se tomen las medidas necesarias; por ejemplo, México restringió los vuelos desde Brasil, pero también se requiere que se mantenga el número de pruebas PCR diarias, haya vigilancia epidemiológica y se aplique el PRASS”.

Ambos expertos consideran que el seguimiento será fundamental, en especial en los casos asintomáticos, pues se espera que los quince días siguientes a Semana Santa comiencen a subir los casos, pero con condiciones diferentes a las que se venían dando, pues un informe de la Universidad de los Andes indica que los contagios tienden a subir en los más jóvenes. En Bogotá, la tasa de incidencia ya es más alta en menores de treinta que en mayores de sesenta años y en su mayor parte se debe a que son finalmente los que tiene mayor movilidad.

Por ahora, la única posibilidad de detener la pandemia es garantizar la inmunidad de rebaño, pero la vacunación en el país sigue a paso lento, por lo que las condiciones en que se dará el tercer pico en Bogotá dependerán del comportamiento ciudadano en Semana Santa, temporada en la que casi medio millón de personas salieron de viaje. Por eso, para Diego Rosselli, investigador de salud pública de la Universidad Javeriana, la clave está en haber evitado aglomeraciones o fiestas.

Considera que si la gente acató las recomendaciones de estar en destinos de naturaleza, con distanciamiento y solo con las personas con las que se convive en el mismo hogar, evitaron ceremonias religiosas en lugares cerrados y mantuvieron las medidas principales de autocuidado, como el lavado de manos, el uso constante del tapabocas y permanecieron en lugares abiertos y ventilados, el impacto del nuevo pico podría ser menor. “A mayor distancia, comer por separado, evitar reunirse a cantar y mantener el tapabocas, menor es el riesgo”.

Hernández cree que la ciudadanía aprendió de lo que pasó en diciembre, mientras que para García será fundamental el papel de las EPS en la vigilancia y el control. Por lo pronto, la ciudad le apuesta a continuar con la vacunación masiva de los mayores de setenta años y en las próximas semanas, de acuerdo con la dosis que entregue el Gobierno Nacional, continuar de forma acelerada con los mayores de sesenta años y con comorbilidades, para así garantizar que los más vulnerables de ingresar a una UCI estén inmunizados lo antes posible.

Si bien la ciudad tiene unas 2.500 camas UCI, la urgencia es que la ocupación no llegue a los niveles que alcanzó en enero, cuando se habló de un posible colapso, pues esto representaría el regreso de medidas como el pico y cédula o las cuarentenas sectorizadas. La tercera oleada no se podrá evitar, pero la ciudadanía sí puede garantizar que no sea tan grave como la que se vivió hace tres meses.

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