Abren cinco puntos de lectura en plazas de mercado de Bogotá

En el Quirigua, 12 de Octubre, Santander, Ferias y Las Cruces se abrieron los nuevos puntos de lectura con los que se completan doce en las plazas de la ciudad. En total cuentan con 5.200 títulos infantiles.

IPES

Con la idea de brindar opciones de entretenciones a los menores y evitar el trabajo infantil en las plazas de mercado. Desde hace dos años el Distrito ha venido implementando dentro de estos espacios lugares para la lectura.

En ellos, además de una variada oferta literaria, se han organizado actividades, como lecturas compartidas, en las que los menores pueden interpretar libros ilustrados, y clases de inglés en las que participan profesores de otros países que llegan para hacer sus pasantías o como parte de su trabajo social en el camino de aprender español. (Lea: Se habla inglés en las plazas de mercado)

En esta ocasión, el Distrito inauguró cinco nuevos puntos de lectura en las plazas del Quirigua, 12 de Octubre, Santander, Ferias y Cruces, habilitadas para los hijos de los comerciantes y residentes de los barrios cercanos.

De acuerdo con la directora del Instituto para la Economía Social (IPES), María Gladys Valero, con la inauguración de estos nuevos puntos de lectura “estamos fortaleciendo los hábitos de lectura en los niños, apoyando su formación académica y permitiéndoles aprender una segunda lengua que les servirá para ser más competitivos en el ámbito laborar”.

Los doce puntos de la ciudad cuentan con 5.200 títulos infantiles en más de 10 géneros, entre los que se encuentran literatura juvenil, novelas y ficción, entre otros, que pueden ser consultados y prestados a través del programa “Leer es volar”, en cualquiera de los puntos de lectura que funcionan todos los sábados de siete a nueve de la mañana.

La estrategia de “Leer es volar” busca promover la lectoescritura como base del aprendizaje, así como disminuir la tasa de analfabetismo en la capital de 2,0 a 1,6 y elevar el índice de libros leídos por habitante de 2,7 a 3,2.

Esto implica, según el Distrito, aumentar el número de textos leídos en la ciudad durante los cuatro años de esta administración hasta llegar a los 5,3 millones; y ampliar en un 25% los libros disponibles en la ciudad.