Persiste la acumulación de residuos en algunas zonas de la ciudad

Abrirán investigación por crisis de las basuras

El Ministerio Público trata de establecer si funcionarios del Distrito incurrieron en alguna falta disciplinaria, en medio del cambio de esquema de aseo. Posible improvisación con el plan de contingencia y vulneración a los recicladores, algunos de los motivos.

En localidades como Chapinero, Usme y San Cristóbal aún hay acumulación de basuras. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Los entes de control y la Superintendencia de Servicios Públicos tienen la mira en el nuevo esquema de aseo de Bogotá. Por eso, a raíz de la transición y la crisis de las basuras que ha vivido la ciudad en las últimas semanas, abrirán una investigación para establecer si algunos funcionarios del Distrito cometieron faltas disciplinarias. La decisión se toma luego de una serie de advertencias que el Ministerio Público viene haciendo desde el año pasado, incluso antes de que se adjudicara la licitación de aseo.

Entre los reproches se encuentran algunas condiciones ambiguas que la Uaesp incluyó en la licitación, la falta de claridad de los planes para incluir a la población recicladora, la falta de previsión al permitir la entrada en vigencia del nuevo esquema sin que los nuevos operadores tuvieran todo listo para iniciar labores y la efectividad del plan de contingencia que se activó para enfrentar la crisis sanitaria que se desató tras la protesta de los empleados de Aguas de Bogotá.

A pesar de que durante la emergencia, que se declaró el 1º de febrero y duró 11 días, se recogieron más de 26.000 toneladas de basura, no fue suficiente para superar la crisis. Incluso, el coletazo se sigue viendo con la acumulación de residuos en algunos puntos de la ciudad, como la localidad de Teusaquillo, donde los operadores han tenido dificultades con la recolección. Esta situación, a criterio de algunos investigadores, amerita más que un llamado de atención a reforzar los trabajos de recolección.

Vale recordar que durante la emergencia la Procuraduría pidió cuentas al Distrito sobre las medidas que tomó para evitar las complicaciones en la recolección de basuras e identificó más de 60 puntos críticos en la ciudad. Por su parte, la Personería Distrital hizo advertencias desde antes de adjudicada la licitación, entre ellas la falta de exigencias técnicas a los nuevos operadores, al no pedir experiencia en acciones complementarias como barrido, lavado de áreas públicas o poda de árboles, así como la falta de claridad de la Uaesp frente a la participación de los recicladores en el nuevo esquema, ya que los nuevos contenedores que tendrán que instalar los operadores dificultarían la clasificación del material y podría generar una guerra entre los recicladores organizados y los que no.

Recientemente, ya en marcha el nuevo esquema, los entes de control señalaron que el plan de contingencia presentado por el Distrito no se había cumplido como los presentó el Distrito y que los cinco operadores no estaban listos para entrar a trabajar, como lo había prometido la Uaesp. Aunque aún no se tienen claros los nombres de los funcionarios que serán investigados, el Ministerio Público tiene la lupa en las entidades que participaron en el cambio del esquema de aseo y en la implementación del plan de contingencia.

La crisis

Todo comenzó el 31 de enero con el cese de actividades de los trabajadores de Aguas de Bogotá, empresa del Distrito que se encargaba de la recolección de basuras en 12 localidades (52 % de la ciudad) y que se quedó fuera del nuevo esquema de aseo. Durante el primer día del paro en la ciudad se dejaron de recoger alrededor de 2.000 toneladas de basura, por lo que el alcalde Enrique Peñalosa declaró la emergencia sanitaria y ambiental por dos semanas, lo que le permitió contratar a otras empresas para que se encargaran de la recolección de basuras en las zonas que atendía Aguas de Bogotá, mientras entraban en operación las nuevas empresas de aseo.

El 12 de febrero se puso en marcha el nuevo modelo de aseo y, a pesar de que el secretario de Hábitat, Guillermo Herrera, anunciara el levantamiento de la emergencia sanitaria, persistió la acumulación de basura, especialmente en Barrios Unidos y Engativá. En esta última localidad se presentaron bloqueos en las calles y disturbios, como el que terminó con la quema de un bus del SITP.

Para ese momento, la Personería y la Procuraduría hicieron un análisis de la situación, encontrando fallas en la tarea que debían cumplir cada uno de los actores del esquema, razón por la cual pidieron la intervención inmediata. El Distrito respondió que la crisis se superaría lo antes posible. La directora de la Uaesp, Beatriz Cárdenas, por su parte, anunció que la normalización del servicio no sería un proceso de un día para otro y dio un primer plazo a las empresas de aseo hasta el 14 de febrero para solucionar el problema, pero al ver que la crisis persistía ampliaron hasta el 18 de febrero.

El lunes pasado la situación se salió de control en Ciudad Bolívar y Usme, donde los habitantes quemaron basuras y realizaron bloqueos. De la misma forma continuó la acumulación en localidades como Usaquén, Chapinero y La Candelaria, donde, de acuerdo con la Uaesp, el operador Promoambiental ha tenido problemas en la recolección. Esto lo ratificó el primer informe de la interventoría, que reconoció los rezagos en la recolección en algunas localidades e inconvenientes en la recolección en la zona oriental de la ciudad, por lo que la Uaesp anunció sanciones.

Fue por todo esto que la Personería y la Superintendencia de Servicios Públicos aseguraron que la directora de la Uaesp había faltado a la verdad sobre la crisis de las basuras. La personera Carmen Teresa Castañeda señaló que “no todo estaba bien ni en perfectas condiciones”, mientras que la superintendente Rutty Paola Ortiz manifestó que la Uaesp habría mentido al asegurarles en una de las primeras mesas de trabajo que sólo se cambiaría la frecuencia de recolección en el 10 % de la ciudad, así como que los nuevos operadores estaban totalmente listos para atender a la ciudad. A pesar de esto, el alcalde Peñalosa aseguró que “sólo hubo problemas con las basuras en un 20 % de la ciudad y por una semana”, y que había un “melodramatismo exagerado” sobre el tema.

Ante la crisis de los últimos días, el Distrito ha anunciado sanciones a los operadores, mientras que los usuarios esperan que la ciudad vuelva a la normalidad y se repare a quienes se han visto afectados por la acumulación de basuras en las calles. El próximo paso está en manos de los entes de control.

 

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