Último adiós a Yuliana Samboní, en El Tambo (Cauca)

El sepelio, que estaba previsto para la 1:00 de la tarde de ayer, comenzó a las 5:00 de la tarde, minutos antes de que llegara la madre de la pequeña, que se encontraba hospitalizada en Popayán.

En la vereda El Tambo velaron a Yuliana desde la noche del jueves. Hoy será su entierro. / Cortesía

El féretro de Yuliana Samboní lo despidieron con honores en el corregimiento Los Milagros (Cauca). Pasadas las 3:00 de la tarde de este jueves, luego de que una ambulancia partiera con la madre de la pequeña rumbo a un hospital en Popayán, la caravana fúnebre siguió su camino. Estaba lloviendo, y aunque las carreteras se vuelven lodazales, el invierno no detuvo el viaje de regreso. 

Fue un recorrido corto. Era el último tramo. Veinte minutos. “Mucha gente nos acompañó hasta la salida del caserío y mucha gente nos recibió en la vereda”, relató Álex Benavides, amigo de Juvencio, el padre de la niña. A las 4:00 p.m. llegaron directo a la escuela rural de El Tambo, donde la esperaba un homenaje más, con banderas, globos y carteles rechazando su crimen. No sólo estuvieron los 500 vecinos de la vereda, sino de corregimientos cercanos.

Yuliana estudió allí porque el año pasado su padre la dejó al cuidado de una tía. “Por su trabajo, por no dejarla mucho tiempo sola en su casa en Bogotá, Juvencio la dejó acá en la vereda. Era por protegerla. Este año se la volvió a llevar, pero mire lo que ocurrió. Es una tragedia”, agregó.

En la escuela estuvieron hasta las 5:00 de la tarde. De allí, con el féretro al hombro, caminaron hasta la humilde casa de los Samboní para velarla toda la noche. En uno de los corredores, sobre una mesa, ubicaron el ataúd, que estaba cubierto con una bandera de Colombia y una corona de flores. Alrededor, carteles con mensajes. “Todos somos Yuliana. Que tu muerte no quede impune”. “Hoy en el cielo Dios abre sus puertas en par para ti. Tu marcha nos une, no sólo a los que te conocieron, sino a toda Colombia. Nos unimos al dolor de la familia Samboní Muñoz”.

La familia nunca estuvo sola. “Esa es la evidencia de que la comunidad está consternada y adolorida. Una cosa de estas jamás nos había pasado. Hay mucho dolor”, dijo Benavides.

Las exequias estaban previstas para ayer al mediodía y todo estaba dispuesto en la capilla de la vereda para la misa y, luego, salir al camposanto. Sin embargo, el padre de Yuliana pidió que aplazaran todo. Nelly Muñoz, madre de la niña y quien el jueves fue remitida desde el corregimiento Los Milagros a un hospital en Popayán, insistió en regresar para el entierro de su hija.

A pesar de sus cinco meses de embarazo y su delicado estado de salud, ninguna recomendación médica la hizo desistir de acompañarla. Pasadas las 5:00 de la tarde llegó a la vereda, justo cuando empezaba la última eucaristía . Finalmente, Yuliana descansó en paz en la tierra que la vio nacer.