Aislar a diabéticos, obesos e hipertensos, una medida con cifras y razones de peso

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La decisión, que comenzó a regir esta semana, ha generado críticas y como muchas otras medidas dependerá del compromiso de la ciudadanía, pues en el autocuidado está gran parte de la contención de la pandemia.

Arrancó la segunda de las seis semanas que se supone durará el pico de la pandemia. Y para seguir combatiendo la propagación del virus, que a la fecha deja 86.857 casos confirmados de COVID-19 y una ocupación del 93,2 % de UCI destinadas para atender la emergencia, en la ciudad se establecieron nuevas medidas para proteger a las poblaciones más vulnerables ante el coronavirus.

Aunque en las medidas se incluyó la cuarentena obligatoria para todos los miembros de la familia, donde se presente un caso positivo, y la habilitación de un espacio en el portal de Bogotá Cuidadora, para que los contagiados reporten los contactos con los que ha tenido estrecha cercanía (para mejorar los mapas epidemiológicos), lo que más causó controversia fue la medida que obliga a personas con obesidad, diabetes e hipertensión a quedarse en casa.

Sin embargo, detrás de la decisión hay razones de peso. Según la Secretaría de Salud, dos de cada tres pacientes que ingresan a las UCI por COVID-19 padecen alguna de estas comorbilidades (el 34 % tiene hipertensión, el 16 % diabetes y el 14 % algún grado de obesidad), mientras que de las 547 personas que han fallecido, 331 tenían diabetes y 176, algún grado de obesidad.

La preocupación latente está en que, de acuerdo con el Fondo Colombiano de Enfermedades de Alto Costo, en Bogotá hay 779.559 personas con hipertensión y 240.287 tienen diabetes, por lo que, además de las medidas de autocuidado que debe tener cada uno, les recomiendan mantener un peso saludable, manteniéndose activo físicamente, al menos 30 minutos al día; consumiendo una dieta saludable, y evitando el consumo de tabaco y alcohol.

Pese a ello, las primeras críticas surgieron de las dudas alrededor de cómo se iba a hacer control de esta medida, a lo que la alcaldesa posteriormente le dio un tono más hacia el autocuidado y el trabajo constante de las EPS, que deberán garantizar la entrega de oxímetros y oxígeno en casa, para los hipertensos que lo requieran, así como glucómetros y seguimiento diario a los diabéticos.

Para Luis Jorge Hernández, director del grupo de salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, un paciente controlado equivale a uno sano, por lo que obligarlo a mantenerse encerrado puede generar más riesgos que beneficios. “Es más factible que no vaya al médico o al control, porque va a tener miedo. Además, es peligroso que quedándose encerrado baje su cuidado y su actividad física”.

Ante esto, Hernández considera que aquí, más allá del autocuidado, es importante el papel de las aseguradoras que son las que deberán hacer acompañamiento en casa a los pacientes identificados con alguna de las tres comorbilidades, no solo con medicamentos, sino además con dieta y ejercicio en casa.

Este no es solo un tema que preocupa. La Asociación Colombiana de Salud Pública le pidió a la alcaldesa tener en cuenta a quienes padecen enfermedad renal, cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como incrementar los equipos interdisciplinarios de atención primaria, recuperar la autoridad sanitaria para seguimiento y control de pacientes crónicos y asegurar que la renta básica cubra alimentación, arriendo y servicios públicos, pues consideran que parte del compromiso es ofrecer una mejor calidad de vida.

Aunque estas medias comenzaron a regir esta semana, con el fin de la primera fase de la cuarentena por localidades, como muchas otras medidas dependerá del compromiso de la ciudadanía, pues en el autocuidado está gran parte de la contención del pico de la pandemia.

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