Se habilitará a finales de mes

Ajustan la forma de medir la calidad del aire en Bogotá

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Aunque la metodología será la misma, los colores y rangos numéricos se estandarizarán al modelo nacional. Ya no se hablará de alertas naranjas o rojas, sino de las fases 1, 2 y 3 de emergencia.

Una de las grandes controversias detrás del Índice Bogotano de Calidad del Aire (Iboca), que revela las concentraciones de contaminantes en la ciudad, es que no son similares a otras mediciones como el AQI (Air Quality Index) o los mismos estándares nacionales, lo que ha generado confusiones frente a las verdaderas condiciones de la ciudad. Ante esto, la Secretaría de Ambiente anunció cambios, no de la metodología, pero sí de los colores y los rangos que se utilizan para representar los niveles de material particulado en el aire.

“Tenemos 19 estaciones en todo el Distrito, con equipos estandarizados internacionalmente y avalados en el país por el Ideam. Es una de las mejores redes de la región y sus registros se hacen cada hora, por lo que este instrumento nos permite conocer el riesgo y el estado de la calidad del aire para tomar decisiones”, dijo la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

En los cambios frente a los colores que representan la calidad del aire está que desaparece el azul claro, que indicaba aire favorable. A partir de ahora este se representará con el verde, mientras que el amarillo ahora ejemplificará el moderado; el naranja, regular; el rojo, malo, y el morado, emergencia.

Esto da pie para el segundo cambio: el de las alertas. Hasta ahora se manejaban la amarilla, la naranja y la roja, dependiendo del color que apareciera en el mapa, pero como ahora estos representarán otras categorías, el Distrito clasificará los niveles de contaminación en fases 1, 2 y 3, siendo esta última la más peligrosa para los ciudadanos.

Junto a esto varían las tablas de equivalencias numéricas. “Partimos de un intervalo y valores que cambian ligeramente para llegar a 500 (intervalo de la concentración), pues antes llegábamos a 100”, indicó Urrutia. Además, cambiarán los tiempos para declarar la alerta en la ciudad, que antes se hacía si en 48 horas más del 75 % de las mediciones eran malas.

“Ahora agregaremos un componente de modelación y pronóstico con el que vamos a poder declarar poco antes el tiempo a 24 horas. Si vemos que el pronóstico es variable, porque depende de muchos factores que no se mantienen como la lluvia o la luz, no esperamos las 48 horas, sino que lo acortamos a 36”, afirmó Urrutia.

Para expertos en el tema, como el ingeniero Daniel Bernal, líder de la red ciudadana de monitoreo de calidad del aire, este es un cambio interesante, pues se transmite mejor la información. Además, aplaudió la decisión, ya que fue de los primeros temas que se comprometió a ajustar esta administración.

“Era una queja que teníamos los que estamos metidos en el tema de calidad del aire, porque el Iboca generaba una información confusa. Los colores, por ejemplo, eran algo diferente entre las gráficas de acá y las de otros países. Un semáforo en rojo, se sabe en todo el mundo que es para detenerse. Acá, un mapa en amarillo era confuso”, señaló Bernal, quien destacó además que el Distrito ha mostrado interés por empezar a impulsar los sensores de bajo costo con el Plan Aire.

Óscar Julián Guerrero, investigador en asuntos de calidad del aire de la Universidad Nacional, considera que si bien el cambio puede mejorar la capacidad de reacción, la Secretaría de Ambiente debería dejar claros los procedimientos que implementarán, ya que los lapsos de 24 horas pueden aumentar el número de alertas. Para el experto, debería hacerse una concertación con las demás secretarías y las empresas para que no llegue de sorpresa una declaratoria de emergencia.

“Para los tres niveles que hoy existen (prevención, alerta y emergencia) hay que esperar 48 horas para hacer la declaratoria. Con 24 horas se pueden dar acciones más rápidas, pero hay que tomar precauciones, porque usualmente se ordena restringir las fuentes de operación fijas y móviles. Las 48 horas eran un período prudencial, pero con 24 puede aumentar la necesidad de parar las fuentes de emisiones. Hay más posibilidad de actuar rápido, pero me preocupa qué tan efectivo es operativamente hablando”, manifestó.

Por su parte Gonzalo Díaz, médico de la Universidad Nacional e investigador sobre contaminación, asegura que por más ajustes que se hagan, la clave está en tomar acciones específicas y contundentes contra la polución, como continuar los avances que se han dado en cuanto a mejoras de transporte.

En los próximos días se espera que se conozca la resolución con los cambios, mientras que la plataforma actualizada estaría disponible los primeros días de febrero. Por ahora el Distrito no tiene previstas medidas preventivas ante los posibles efectos que puede causar la inversión térmica (heladas), que regularmente se da entre febrero y marzo, pues si bien se ha declarado la alerta por contaminación del aire por estas fechas, en los últimos dos años, la pandemia imposibilita prevenir acciones.

“Estamos ante situaciones altamente irregulares y atípicas, pero estamos evaluando la acción en los próximos 10 años, para mejorar la calidad del aire con medidas estructurales como la transición tecnológica de la industria, electrificación del transporte, procesos de mejoras de las vías destapadas, procesos de barrido más técnicos e incrementos de las coberturas verdes”, concluyó Urrutia.

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