Al rescate de la hípica

La capital del país volvería a tener un hipódromo.El presidente Santos y los ministros de Agricultura y Comercio Exterior recibieron propuestas para construir uno junto al parque Simón Bolívar y otro en Antioquia.

Cuando uno va por la avenida El Dorado hacia el aeropuerto casi siempre ve una manada de caballos pastando en un gigantesco lote ubicado entre la sede de la Dirección general de la Policía y el sector donde queda el edificio de Compensar, entre carreras 50 y 53 y entre las calles 26 y 53. En ese lugar podría funcionar el nuevo parque hipódromo de Bogotá. Los caballos de los carabineros le cederían el lugar a los puros de carreras, que han hecho historia en la ciudad desde el siglo XIX pero dejaron de ser una alternativa de recreación de los capitalinos desde mediados de los años 80 cuando se cerró el Hipódromo de los Andes, en la autopista norte.

La iniciativa está liderada por empresarios de la Asociación Colombiana de Criadores de Caballos Pura Sangre Inglesa, bajo la guía de Luis Felipe Triana y Sylvia Kling. Tienen el respaldo de personajes como Luis Guillermo Echeverri, hijo del expresidente de la ANDI, Fabio Echeverri Correa, y quien durante el gobierno de Álvaro Uribe fuera el representante de Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo. “Estamos empeñados en recuperar la industria hípica para este país -dice Triana-, preferiblemente en el área metropolitana de Bogotá, y si no, en las afueras, hacia el norte. Pero para ello necesitamos concientizar al Gobierno y a la ciudadanía”.

Ellos han tomado la vocería de un negocio prácticamente muerto en Colombia luego del cierre del hipódromo de Los Andes y del de Los Comuneros (afueras de Medellín) hace tres años. A duras penas sobrevive el de Villa de Leyva, Boyacá. Para lograrlo acudirán a dos ministros con antecedentes hípicos y pedirán su apoyo: el del Interior, Germán Vargas Lleras, cuyo padre Germán Vargas Espinosa fue amante del llamado ‘deporte de los reyes’, y la canciller, María Ángela Holguín, pues su fallecido padre, el empresario inmobiliario Julio Holguín Umaña, fue ferviente promotor de esta actividad a través del criadero Los Pantanos, donde la ministra pasó parte de su niñez.

¿Por qué surgen los proyectos en este momento? La ley 1397 de 2010 incluyó un artículo que traspasó a las gobernaciones y alcaldías, por un periodo de tres años, el poder para otorgar licencias de apuestas hípicas que tenía Etesa, entidad nacional reguladora de juegos de suerte, ahora en liquidación. Basados en la norma y en un proyecto para la creación de un “multiparque integrado al Plan Maestro del Parque Simón Bolívar en Bogotá”, Asocriadores le ha enviado dos cartas al presidente Santos, poniéndolo al tanto del potencial de un negocio que no sólo generaría 5.000 empleos sino recreación popular e impuestos millonarios para el sector salud.

El propio Gobierno tiene congelado desde 2003 un estudio de viabilidad elaborado por el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), en el que se detalla cómo se debería resucitar la hípica a través de un acuerdo entre la empresa privada y el Estado. El documento llama a rescatar un mercado con un gran potencial económico, si se tiene en cuenta que la arraigada tradición de las carreras de caballos llegó a generar en Colombia 50 mil empleos, en una cadena que empieza con el mozo de corral y termina en el apostador, pasando por el sector veterinario y agroindustrial.

Desde finales del siglo XIX han existido 15 hipódromos, en Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Pereira y Barranquilla. La hípica colombiana llegó a ser una de las mejores de Latinoamérica, junto a la de Argentina, Brasil, Chile y Venezuela, tanto que la apuesta del 5 y 6 fue incluida como producto de la canasta familiar en los años sesenta, siendo tan popular como hoy lo es el Baloto o el chance.

Fonade concluyó que las carreras de caballos “constituyen una sana práctica de recreación para millones de colombianos, es factor de unidad familiar y, además, de generación de empleos e ingresos para el Estado”. Analizó los casos de países donde funcionan entre 100 y 200 hipódromos, como Estados Unidos y Francia, en los que esta industria se ubica entre los primeros tres generadores de trabajo.

¿Por qué se quebró la hípica en Colombia? La investigación lo atribuye a varios factores, entre ellos el hecho de que el negocio, que era nacional entre los años cincuenta y los setenta, pasó a ser monopolio de particulares en los años ochenta. Los empresarios se dividieron en Bogotá, donde llegaron a funcionar al tiempo los hipódromos de Techo y Los Andes, pero los malos manejos administrativos y los excesivos impuestos, hasta del 30%, llevaron al cierre de la actividad.

Por eso Asocriadores le propone al Gobierno que ponga el terreno y el escenario, como ocurre en el caso del fútbol, mientras los privados aportan la materia prima y la mano de obra. En el caso de Bogotá, el presidente Santos le envió la propuesta a la Alcaldía y a la Gobernación de Cundinamarca, donde deberán estudiarla y convocar a una licitación pública nacional e internacional, a través de la que se escogerá un consorcio que opere el hipódromo durante diez años, prorrogables por diez años más.

En la capital del país el escenario sería construido en el lote de 26 hectáreas que tiene la Beneficencia de Cundinamarca, en el costado sur del Parque Metropolitano Simón Bolívar. Ese predio es producto de una donación de hace 80 años y no se ha utilizado con fines sociales. Allí se levantaría un hipódromo para 66 mil espectadores y en el medio del óvalo se haría una concha acústica para conciertos, así como parque recreativo.

Alcaldía y Gobernación tienen como punto de referencia ejemplos como Hong Kong, donde la apuestas hípicas mueven 35 mil millones de dólares en un año y reportan impuestos suficientes para costear los salarios de los funcionarios públicos.

Una iniciativa similar avanza en Antioquia, según le contó a este diario el abogado y empresario hípico William Fernando Yarce. “Estamos en el proceso de interesar a la dirigencia. A la Gobernación se le presentó un proyecto para comprar la tierra en el oriente, por los lados de Rionegro y La Ceja. Lo primero es que entiendan que más allá de las apuestas, es una generación de empleo y de nuevas rentas para la beneficencia departamental”.

La respalda el candidato a la Alcaldía de Medellín y exgobernador, Aníbal Gaviria, también empresario hípico por herencia de su padre, Guillermo Gaviria. Llegaron a tener los mejores caballos del Hipódromo de Los Comuneros y luego debieron exportarlos a Panamá. Los Comuneros alcanzó a proveer en Antioquia 800 empleos directos, 6.000 indirectos y movía mil millones de pesos mensuales en apuestas.

Tanto empresarios hípicos colombianos como miles de aficionados, que se desahogan siguiendo las carreras norteamericanas en los casinos, están a la espera de la próxima elección de gobernadores y alcaldes para ratificarles los proyectos y buscar una pronta aprobación, ya que la norma transitoria que los faculta para decidir sólo tendrá vigencia dos años más.

En Facebook el grupo ‘Queremos un hipódromo en Colombia’ tiene cada día más adeptos.

Maturana ganó triple corona en Ecuador

Manzur Manzur, un caballo alazán del extécnico de la selección Colombia de fútbol Francisco Maturana, acaba de ganar el Derby de Ecuador y la Triple Corona de la hípica de ese país, pues ya se había impuesto en los clásicos nacionales El Estreno y La Polla. Lo bautizó así en recuerdo de uno de sus asistentes técnicos cuando dirigió el club Al-Hilal en Ryad, Arabia Saudita. “Es de lo último que me quedó. Es una pena, porque preciso cuando me metí en este culebrón cerraron el hipódromo de Los Comuneros”, le dijo a El Espectador. Las tres carreras las ganó de atropellada, como lo hacía Durango, un potrillo que prometía ser el mejor de Colombia y murió mientras lo operaban de una rodilla. Maturana llegó a disputar el Gran Derby Colombiano con Memorial Day. Con él y con Cobra fue al Clásico Internacional del Caribe. Pero la crisis lo obligó a vender los animales a Ecuador y Panamá. En su finca en Antioquia pasta sólo una yegua de excelso pedigrí llamada Orquídea y guarda los derechos de su criadero, Haras El Triángulo, y de su divisa hípica amarilla y verde, Stud Clásico, por si acaso.

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