Alarma por detonación de artefacto explosivo cerca del Parque Nacional

El hecho se registró sobre la Carrera 7 con Calle 35 y, preliminarmente, no se reportan heridos. En el sitio de la explosión fue hallado un panfleto contra la reforma tributaria.

Kevin Díaz. /Cortesía

Un artefacto explosivo fue detonado sobre el mediodía de este miércoles en inmediaciones del Parque Nacional, en la localidad de Teusaquillo, en Bogotá. El hecho se registró sobre la Carrera 7 con Calle 35 y, preliminarmente, las autoridades no reportan personas heridas.

La explosión, que generó alarma y pánico entre los transeúntes, obligó a la evacuación del edificio de la Dian, mientras que la Policía Antiexplosivos tuvo que acordonar la Carrera 7. Las primeras versiones indican que en el sitio fue encontrado un panfleto en el que se recrimina al Gobierno por la recién aprobada reforma tributaria. 

El artefacto, de acuerdo con las autoridades, estalló en un edificio de cinco pisos, en donde también fue instalada una bandera con el siguiente mensaje: "Reforma tributaria es hambre para los pobres". El hecho generó el rompimiento de varios ventanales. 

El panfleto que fue hallado en el lugar de los hechos tiene el mismo mensaje de otro que encontrado en agosto pasado, y que también estuvo acompañado de la detonación de artefactos explosivos. (Lea: Misterioso panfleto apareció en sede de Cafesalud, víctima de explosiones en Bogotá)

“Ni Santos ni Uribe son opción para el pueblo. La paz de los ricos no es la paz del pueblo”, es el título del panfleto, firmado por el denominado Movimiento Revolucionario del Pueblo MRP, acompañado además de una bandera de color amarilla con azul y una estrella en el centro. 

La última explosión en la ciudad ocurrió el pasado 28 de diciembre, cuando fue detonado un artefacto en inmediaciones de una subestación de Policía en cercanías del humedal Torca. Los hechos ocurrieron a la altura de la Carrera 7 con calle 200, y dejaron un uniformado muerto y otros siete heridos. (Lea: Explosión en el norte de Bogotá deja un policía muerto y siete heridos)

En los últimos años, Bogotá ha sido foco de atentados que han dado para múltiples interpretaciones. El de diciembre pasado fue el campanazo de alerta para la administración de Enrique Peñalosa en lo que a actos terroristas se refiere. Y puso sobre la mesa, una vez más, la discusión sobre la vulnerabilidad de Bogotá ante estos hechos.

En marzo de 2016 fue detonada una carga al paso de un bus de la Armada, en el sector de Guaymaral. Un mes después, dos petardos explotaron simultáneamente en el norte y en el occidente de Bogotá contra EPS. Los hechos no dejaron heridos, pero sí daños materiales y bastante especulación. (Lea: Explosiones vuelven a encender alarmas)

Uno de los artefactos se activó en la calle 109 con carrera 21, en el sector de Pasadena, donde funciona una sede de la EPS Cafesalud. La otra explosión se registró en la calle avenida Ciudad de Cali con calle 52A, en la localidad de Engativá, al costado de la Superintendencia de Salud. Allí, además de los daños a varias casas, un taxi que transitaba por la zona resultó con abolladuras y vidrios rotos.

En agosto, otros tres explosivos de bajo poder fueron detonados en diferentes puntos de la ciudad en contra de Entidades Prestadoras de Salud (EPS). Un primer hecho se registró en el tercer piso de una sede de Salud Total ubicada en la Calle 100 con carrera 49C, donde fue detonado un artefacto de bajo poder que, por fortuna, no dejó personas heridas. 

Otras dos explosiones, presuntamente contra sedes de Cafesalud, fueron reportadas en los sectores de Puente Aranda y Restrepo, una de ellas en la calle 18 sur con carrera 24, donde fueron detonados explosivos que dejaron daños estructurales mínimos. 

Previo a ello, el último ataque contra una entidad de salud se presentó el 8 de diciembre del 2015, cuando explotó un petardo contra la antigua sede de Saludcoop, ubicada muy cerca de donde detonó el artefacto frente a Cafesalud. En esa oportunidad resultó herido un vigilante y en el sitio encontraron panfletos alusivos a la prestación del servicio, que decían “Con la salud no se juega”.

El 2 de julio de 2015 fueron atacadas dos sedes del fondo de pensiones Porvenir. Ese fue el cenit de una seguidilla de ocho acciones con explosivos que se contaron desde febrero de ese año, sumadas a seis que se registraron en 2014.