Alcalde de Mosquera, otro enredado por supuesto título académico falso

El senador Carlos Fernando Galán lo denunció ante la Procuraduría por dudas sobre la acreditación de ingeniero mecánico con la que Emilio Casallas alcanzó cargos públicos.

Tomada de Twitter: @emicasallas

Y vuelven los cuestionamientos a los títulos académicos de dirigentes que han alcanzado altos cargos públicos. Así como desde abril se comenzó a hacer evidente que en casos como el del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa; el del exalcalde Gustavo Petro;  e incluso, el del presidente del Concejo de Bogotá, Roberto Hinestrosa, las solapas de libros y algunas páginas de internet les adjudican ciertos títulos académicos que no tienen,  ahora los reparos se centran sobre el alcalde de Mosquera, Emilio Casallas, quien fue acusado por el senador Carlos Fernando Galán de mentir sobre su grado profesional.

Según denunció el congresista, el mandatario municipal habría falsificado un título en ingeniería mecánica de la Universidad Santo Tomás no para alcanzar la Alcaldía, sino para lograr cargos públicos que exigían el pregrado. Incluso, habría recurrido a la misma maniobra para cursar una especialización.

“Al preguntar a la Universidad Santo Tomas por el título, recibí una comunicación en la que me manifiestan que él efectivamente cursó algunos semestres de ingeniera mecánica, pero no culminó requisitos para graduarse y obtener diploma”, manifestó Galán en diálogo con la emisora W Radio.

Ante a las dudas por la aparente falsificación del título profesional, el senador denunció al alcalde en la Procuraduría General de la Nación a la que pidió verificar la existencia de o no de la credencial académica.

“Si bien es cierto que para ser alcalde no se requiere título universitario, sí (se necesita) para los cargos que él ocupó en el pasado y esto lo pusimos en conocimiento de la Procuraduría. En principio, el alcalde, al falsificar este título (si es que lo hizo), violaría las normas y estaría incurriendo un delito”, precisó Galán.

El Espectador intentó comunicarse con el alcalde Emilio Casallas para conocer su versión sobre los señalamientos, pero desde la oficina de prensa de la Administración municipal aseguraron que el mandatario no se referiría a los hechos, y que emitirá próximamente un pronunciamiento sobre los cuestionamientos.

Casallas no ha sido el único funcionario acusado de mentir sobre sus credenciales académicas. En abril pasado, los investigadores Juana Afanador y Carlos Carrillo divulgaron en El Espectador una columna en la que demostraban que el alcalde Enrique Peñalosa no contaba con un título de doctorado. El debate por la inexistencia del título se convirtió en una pelea política de todos contra todos, pues luego se conocieron cuestionamientos similares contra la vida académica de Gustavo Petro e incluso, de Roberto Hinestrosa. A Petro le criticaban la falta de soporte sobre una maestría. Al presidente del Concejo Distrital, la carencia de un título en la prestigiosa universidad parisina de Sciences Po. En comunicación a este diario, Hinestrosa aclaró que, efectivamente, no se graduó de dicha maestría  porque decidió dejar sus estudios para irse a trabajar a una importante entidad bancaria.

En estos tres casos, los funcionarios atribuyeron las acusaciones a malinterpretaciones, imprecisiones por parte de los editores de sus libros, ligerezas de algunos de sus funcionarios de prensa, uso de información no autorizada por parte de terceros o hasta cambios en los nombres o variaciones por la traducción de los currículos académicos. Eso sí, todos coincidieron en que tras la divulgación de dichos casos había intereses políticos.

Lo mismo podría decir ahora el alcalde de Mosquera, cuyo caso de todas maneras es muy diferente por varias razones. La primera es que se le señala de haberse adjudicado un título que no tiene y que este era requisito para ocupar un puesto público. La segunda, que quien lo acusa es ni más ni menos que un reputado congresista que se desempeñó como zar anticorrupción de la Presidencia de la República. Un hombre que fue denunciante del cartel de la contratación en Bogotá y que ha dado varias peleas en su propio partido contra dirigentes políticos muy poderosos, a los que cuestionó por vínculos con paramilitares.  

Habrá que esperar qué responde el alcalde de Mosquera, quien tiene todo el derecho a defenderse y a quien corresponde ahora presentar ante los organismos competentes su versión de los hechos.