Alcaldía invertirá $2.000 millones en primera zona arquelógica

Lo que empezó hace casi 7 años con el hallazgo de los restos de un indígena muisca en la hacienda El Carmen, al suroriente de la localidad de Usme, hoy es la primera área arqueológica protegida de Bogotá.

El Alcalde Gustavo Petro expuso el pasado domingo la resolución que declara la primera zona arqueológica protegida de Bogotá y la número 25 del país, ubicada en la localidad de Usme. Con esta declaratoria, se pretende proteger la necrópolis indígena muisca que existe allí desde hace 8 siglos y que fue descubierta hasta el 2010.

En ese entonces, la Alcaldía Mayor de Bogotá realizaba los estudios arqueológicos rutinarios de un mega proyecto, en el que se construirían 6.200 viviendas de interés social en la hacienda El Carmen, localidad de Usme. Los constructores de Metrovivienda, encargados de la obra, tuvieron que frenar las retroexcavadoras al encontrarse con lo que sería la mandíbula de un hombre de mediana edad, que estaba rodeado de cerámicas prehispánicas.

En la zona protegida, cuya extensión es de 8 hectáreas, se hallaron 135 restos humanos, 2.500 tumbas, 10.000 individuos bajo tierra, 300.000 fragmentos de cerámica y 45 piezas de alfarería. Todos estos elementos fueron analizados por dos arqueólogos de la Universidad Nacional, José Virgilio Becerra y Ana María Groot, quienes determinaron que los hallazgos pertenecen a la comunidad indígena muisca.

Hoy este territorio es fundamental para entender cómo funcionaban varias poblaciones de más de 2500 años, como el caso de la Cultura Herrera, que fueron los primeros alfareros y agricultores, o los Recolectores Cazadores, quienes entendían el mundo a través de su interacción con su entorno. Pero además, como dijo el arqueólogo de la Universidad Nacional, este espacio es una biblioteca de la cultura prehispánica pues “por esta zona entraron Nicolás de Ferdermann y Sebastián de Belalcázar a la Sabana de Bogotá”.

“Esto es más que un simple cementerio indígena, aquí conviven un cúmulo de saberes que hay que preservar porque a partir de estos, nosotros creamos nuestra identidad y nuestra memoria colectiva. Hoy Colombia tiene mucha estigmas en el exterior por el narcotráfico, pero existirá la época en la que tendremos que reconstruir nuestra historia y será desde este pasado prehispánico”, afirmó Becerra.

Durante 3 años, este arqueólogo ha analizado 400 m2 de los 80.000 m2 que faltan por explorar, es decir, solo el 0,5% del terreno. De acuerdo con sus cálculos, las investigaciones de esta necrópolis podrían extenderse hasta 600 años más. “Eso sobrepasa el efímero tiempo de la existencia de un ser humano, lo quiere decir que este lugar sagrado es un legado”, aseveró Becerra.

Según Clarisa Ruíz, Secretaria de Cultura, en el 2015 el Distrito lanzará una convocatoria para iniciar con los proyectos que construirán un museo, un parque de creación pasiva y un parque arqueológico, en el que los bogotanos podrán conocer la historia del cementerio indígena a través de recorridos. Hasta ahora existen propuestas de la Universidad Nacional y la Universidad Piloto de Colombia, pero este punto se definirá hasta el año entrante.

Además, Ruíz afirmó que con este Plan de Manejo Arqueológico, firmado por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, se descarta cualquier tipo de expansión masiva de vivienda hacia este lugar sagrado “queremos que la ciudad se densifique en el centro y no en el perímetro, pues esto beneficiará la calidad de vida de quienes habitan los bordes y además se protege esta zona, que es una nueva puerta de entrada de la cultura. Como diría el Alcalde, entre más lejos se construya del centro va a haber más pobreza. Por eso había un límite a la expansión con el POT".

De las 30 hectáreas de la hacienda El Carmen, 8 pertenecen a lo que hoy es zona arqueológica protegida, 20 a investigaciones de arqueología preventiva y 2 para la construcción de infraestructura. Sandra Mendoza, antropóloga que participó en el documento presentado al Instituto Colombiano de Antropología e Historia, aseguró que se tiene planeado colegios y jardines del Distrito en zonas de bajo impacto, de acuerdo con los requerimientos que realizaron los ciudadanos.

Para este año, el Distrito invertirá $2.000 millones para seguir con las excavaciones y los estudios de uso del terreno. Todavía no se ha acordado qué entidad se encargará de administrar el lugar, ni el presupuesto que habrá para la implementación del proyecto. Sin embargo, desde ya se empiezan los trabajos pedagógicos con la ciudadanía y sobre todo con los cabildos indígenas que hoy están liderando el tema.
 

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